Seguridad Pública: el problema es de todos y la solución también

Muchos países en el mundo sufren con los altos índices de criminalidad y violencia y con las dificultades de las instituciones públicas para lidiar con la situación. En América Latina, esta es la realidad de la mayoría de los países que hoy viven, en mayor o menor grado, procesos de reestructuración de sus sistemas de seguridad y justicia. La violencia es la primera entre las causas de muerte en Brasil, Colombia, Venezuela, El Salvador y México.

La represión a la violencia es importante, pero es un abordaje puntual que no incide sobre los factores generadores de la inseguridad. Las instituciones policiales no pueden, solas, encargarse de la seguridad pública.

El fenómeno de la violencia y de la criminalidad es extremamente complexo y dinámico, exigiendo un abordaje integrado, multisectorial, que involucre a toda la sociedad en la búsqueda de soluciones efectivas y sustentables. Intervenciones que accionen apenas las instituciones policiales o de justicia criminal, desarticuladas, no ofrecen resultados durables, principalmente porque el campo de acción de estas instancias sobre las posibles causas del fenómeno es limitado.

Los efectos cotidianos de la violencia y de la criminalidad son sentidos, en primer lugar, por la comunidad y sus miembros, sea bajo la forma de eventos concretos, sea a través de la “sensación de inseguridad”. Para una actuación preventiva, es necesario escuchar a los actores locales. La participación comunitaria es fundamental para la consolidación de una verdadera política pública.

Actuar preventivamente sobre factores como la degradación ambiental, el desempleo, problemas de saneamiento, iluminación pública y falta de opciones de recreación, la llamada “prevención primaria”, puede traer beneficios efectivos para la Seguridad Pública.

En las discusiones nacionales e internacionales sobre Seguridad Pública, crece cada vez más la importancia de las ciudades. La instancia gubernamental más próxima de los problemas vividos por los ciudadanos tiene papel crucial en la implementación de soluciones adaptadas a los contextos específicos de la comunidad. De esta forma, los gobiernos locales pueden ayudar las acciones de las organizaciones policiales.

La policía como parte del problema y de la solución

El papel de la policía siempre estuvo vinculado a la idea de manutención del orden y protección del Estado y de sus gobernantes. El concepto de seguridad humana mueve el enfoque para los ciudadanos, para la garantía de sus derechos individuales y colectivos, dividiendo esa responsabilidad con la sociedad civil.

América Latina cuenta con un número considerable de instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales trabajando en temas relacionados al desarrollo del sistema de seguridad pública. Estos actores necesitan no apenas fortalecerse colectivamente para poder ejercer mayor influencia en las agendas regionales, como también crear mecanismos que faciliten la relación y la interacción con los miembros de las fuerzas policiales interesadas en modernizar sus propias instituciones.

Existen muchos jóvenes oficiales de policía con ideas nuevas y creativas y que les gustaría ver cambios, pero carecen de ayuda política e institucional para pensar y poner a prueba alternativas innovadoras. Es necesario promover el fortalecimiento de estos actores y el estímulo a su expresión y manifestación.

Lo invitamos a reflexionar sobre estos temas, participar y proponer debates, colaborar con sus propuestas y cuestionamientos, pues creemos que juntos podemos avanzar tanto en el plano de las ideas cuanto de las acciones, en el camino de la construcción de comunidades seguras.