El consenso en la región es que las nuevas alternativas a la actual política de drogas deben surgir de las necesidades y experiencias latinoamericanas, en un clima de cooperación entre los países del área. Reunidos en Río de Janeiro, autoridades gubernamentales y judiciales, legisladores, investigadores, reductores de daños, médicos, psicólogos, usuarios de drogas y policías de 13 países defendieron estrategias basadas en el respeto a los derechos humanos y la evidencia científica.
El Ministro de Cultura de Brasil, Juca Ferreira, habla de la política de drogas en el país y dice que es necesario escapar de una visión simplista y superficial del asunto. "Este tema debe ser abordado de una manera multidisciplinaria ya que su comprensión implica la consideración de diversos aspectos, como los farmacológicos, los sicológicos y los socioculturales. No se trata de desconsiderar los riesgos y las complejidades bioquímicas del uso de esas sustancias, sino de abrir más espacio para este tipo de reflexión en la discusión sobre las “drogas” en la actualidad".
Tras décadas de poco o nulo cuestionamiento a la actual política de drogas basada en el prohibicionismo y la represión, comienza a estructurarse en Brasil un movimiento antiprohibicionista alimentado por la investigación científica y el activismo en favor de los derechos humanos. El investigador Mauricio Fiore habla de esta nueva etapa en el desarrollo de las políticas de drogas.
El lanzamiento en Río de Janeiro del libro Drogas y Cultura: nuevas perspectivas, durante la semana mundial sobre drogas, subrayó la importancia del aporte del área de las ciencias sociales al debate de cómo lidiar con las drogas. La publicación, del Núcleo de Estudios Interdisciplinarios sobre Psicoactivos y con apoyo del Ministerio de la Cultura, se presenta con una bateria de argumentos sólidos contra el prohibicionismo y la guerra contra las drogas que han regido el tema durante los últimos 50 años.
Arrinconar a los usuarios de crack en los callejones oscuros de las ciudades y en el sótano de la sociedad sólo ha servido para ocultar bajo los prejuicios un problema que va en aumento. Expertos gubernamentales y particulares reunidos en Río de Janeiro estudiaron fórmulas para llevar a la práctica toda la teoría del sistema público de Brasil, que ya tiene herramientas valiosas como la reducción de daños y la atención de salud dentro de las comunidades.
La sicóloga y especialista en clínica de las toxicomanías, Christiane Sampaio habla de la evolución de los programas de atención de salud a usuarios de drogas en Brasil. Coordinadora de la Clínica Social de la organización Psicotropicus y del proyecto de Acciones Móviles en Salud entre usuarios de Droga, Sampaio afirma que se debe trabajar de la mano con los usuarios y su realidad a la vez que se capacita mejor a los profesionales de la salud.
La reducción de daños hace parte de la política de drogas de 93 países alrededor del mundo, es decir, 11 más de los que la aprobaban hace dos años. Sin embargo, permanecen los desafíos mundiales frente a la expansión del VIH entre usuarios de drogas inyectables. Éste y otros temas son analizados en el Estado Global de Reducción de Daños, lanzado durante la 21 Conferencia de Reducción de Daños realizada en Liverpool, Inglaterra.
La DEA y la Policía Federal de Brasil, dos de las instituciones del continente americano que con mayor vehemencia han puesto en práctica la guerra contra las drogas, reconocieron que el combate al narcotráfico por sí sólo no es suficiente para abordar el problema y que el tratamiento y la prevención son dos pilares fundamentales para que el mundo lidie con los estupefacientes ilícitos.
Luiz Paulo Guanabara, director ejecutivo del Centro Brasileño de Políticas de Drogas, Psicotropicus, participó por tercera vez consecutiva en la reunión anual de la Comisión de Estupefacientes de la ONU. Desde su óptica de representante de la sociedad civil, Guanabara ofrece un panorama de lo ocurrido al interior del foro en el que se deciden las políticas mundiales de drogas.
La política de drogas de la ONU obtuvo dos importantes conquistas este año en la reunión de la Comisión de Estupefacientes: un documento sobre la importancia del respeto a los derechos humanos en la aplicación de cualquier política de drogas alrededor del mundo y la resolución sobre acceso universal a la prevención y cuidado de VIH/Sida.