Crimen: castigo o resocialización

"Los delincuentes nos son personas normales", dijo el presidente Lula el mes pasado, refiriéndose a la violencia en Río de Janeiro. ¿Pero será cierto que todo criminal es anormal? Para el siquiatra forense Alvane de Moraes, la respuesta es no. "Al contrario, esa es una dicotomía falsa que la siquiatría rechaza", explica el especialista.

Talvane_de_Moraes.jpgMoraes (foto), que trabajo en un manicomio penitenciario y en el Instituto Médico Legal y ha examinado delincuentes reconocidos, revela que éstos no difieren en nada de cualquier otra persona: tiene relaciones afectivas, sentido de compañerismo y códigos de ética. "El comportamiento criminal sale del patrón, pero es humano” afirma.

El siquiatra fue uno de los conferencistas invitados al Primer Seminario de Criminología y Seguridad Pública, realizado en octubre en el auditorio de la Escuela de la Magistratura del Estado de Río de Janeiro, Emerj. En el evento, profesionales de las áreas de seguridad y justicia criticaron sin pudor los sistemas en los cuales tienen que trabajar.

De acuerdo con Moraes, la principal característica del enfermo mental es la desintegración del mundo síquico. "El crimen es un acto pragmático en que el criminal busca una finalidad. Él es una persona fría desde el punto de vista síquico pero la conducta criminal no es definitoria de la enfermedad mental", aclara. Por el contrario, el enfermo mental raramente es autor de crimines y generalmente, cuando los comete, es por un accidente en su rutina, como cuando sufre un ataque sicótico de persecución.

Moraes explica que toda vez que vemos una conducta desviada, tenemos la tendencia natural a pensar que la persona es anormal. "Cuando alguien comete un crimen bárbaro, repudiamos su presencia en nuestro medio, como una especie de exorcismo. Considerar a una persona enferma es una manera de repudiarla y excluirla de nuestro ambiente social. Pero la delincuencia es diferente de la enfermedad mental",  enfatiza. Según el experto, establecer modelos médicos para los comportamientos humanos y criminales es complicado.

Existe una vision historica de que las personas nacen para el bien o para el mal. El ser humano es una construcción biográfica y no biológica. No se niega el temperamento, las características fundamentales de la persona, pero la singularidad es una construcción biográfica a partir de lo que recibimos del medio: familia, escuela, amigos. Es lo que nos lleva a ser como somos. Vivimos en una dinámica constante entre lo que somos o queremos ser y el grupo social en el que estamos", explica.

El siquiatra resalta que hoy la sociedad admite mejor las diferencias y considera parte de la diversidad humana comportamientos antes considerados enfermos. Para él, es un equivoco pensar solo en el castigo a los delincuentes. "Si el Estado tiene el monopolio del castigo, tiene que dar a la persona una nueva perspectiva para no volver a la acción criminal en el futuro, ofreciente posibilidades para cambiar de camino", explica.

Al final de la exposición de Moraes, el delegado Claudio Ferraz, titular de la Delegación de Represión a las Acciones Criminales Organizadas e Investigaciones Especiales, Draco y quien actuaba como moderador, resumió diciendo que "el crimen es un negocio y el objetivo es siempre el lucro", agregando también que las prisiones son una "posgrado en crimen".

Política criminal: esquizofrenia y contradicción

carlos_canedo.jpgEl procurador del Ministerio Público del Estado de Minas Gerais, Carlos Canedo (foto), concentró sus críticas en la política criminal, que considera esquizofrénica y contradictoria en casi todo el mundo. "Esta política disocia control de castigo. Cierra aquí y abre allá", dice.
De acuerdo con Canedo, a pesar de desmoralizada, hoy hay una revalorización de la prisión. "La prisión sirve no para resocializar, sino claramente para excluir. El discurso de la prisión vuelve de la peor forma posible: aislar el mayor tiempo posible. Es una cuestion de profilaxia social", explica.

El procurador agrega que la discusión sobre la victima esta viniendo de manera equivocada, pues el agravio al delincuente seria un irrespeto a la victima. "El dolor de las victimas es una realidad. El Estado reafirma su soberanía castigando, pero el costo de esto es mucho mas alto y las cárceles quedan sobrepoblados", dice. Para él, la solución estaría en políticas de control social.

El reverso del reverso del reverso

El sistema criminal y los centros de detención también fueron objetivo de críticas del delegado Orlando Zaccone (foto abajo), coordinador de las unidades penitenciarias de la Polinter. Para él, las funciones de cárcel en unidades términos de seguridad -castigar, prevenir intimidando y rehabilitar- son incongruentes entre sí. "La prisión ya nació fracasada y continua fracasando en los puntos que se propone. O castigo o socializa", dice.

De acuerdo con Zaccone, los centros de detención en las estaciones de policía son espacios extralegales y no están preparados para recibir presos. Según él, hoy los presidios tienen mas espacio que los centros de detención. "Invertimos el sistema. Primero se aprhende y después se pregunta. En el sitema prisional hoy hay mas sospechosos que condenados. El resultado de esa inversión es que las caréceles quedan llenas de delincuentes de a pie, ya que los cabezas son transferidos en el mismo dia. E lugar que es para sufrir mas esta destinado a los mas vulnerables", denuncia.

 

zaccone.jpgSegún el delegado, los crímenes que más encarcelan hoy están ligados al tráfico de drogas, siento muchos casosde mujeres pobres, no violentas, que son capturadas llevando drogas a compañeros en presidios. “Son traficantes del amor”, dice. Luego vienen los crímenes de robo, porte de arma, hurto, receptación y violencia doméstica. Para Zaccone, autor de “Accionistas de la nada. Quiénes son los traficantes de drogas”, estas personas quedan presas porque no generan reacción social.

“Se construyen enemigos del sistema. ¿La evasión de impuestos es un crimen? Sí, pero ¿cuantos comerciantes van presos? Ellos no son perseguidos. El traficante de clase media tiene tratamiento de usuario, es considerado un ‘comerciante’. ¿Y cuánto tiempo pasa en prisión una ‘mula’ y un traficante internacional? Eso es un buen tema de investigación. El universo penitenciario es el reverso, del reverso del reverso”, explica.

Para Zaccone, lo que causa el problema es el vínculo del sistema penitenciario con la seguridad pública. Él define el crimen como”una invención, una construcción política, el resultado de un proceso selectivo”. A su modo de ver, los númerosrevelan procesos de criminalización, pero no la realidad de los crímenes. “El código penal tiene más de 300 crímenes. El proceso de inflación penal facilita ese proceso selectivo”, observa.

De acuerdo con el delegado, los altos índices de autos de resistencia (resistirse al arresto) son otro aspecto de ese proceso. “Un policía que no piensa se atrofia. Se debe construir un discruso para cambiar la acepción actual de que las opciones son guerra, omisión o corrupción”, explica. La propuesta del delegado es conferir un estatuto político de la dignidad a los precos. “Atribuir dignidad al preso reafirma el Estado Democrático de Derecho”, opina.

Represión: efecto contrario

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La acción de la policía fue el tema abordado por el coronel Jorge da Silva (foto), de la Policía Militar del Estado de Río de Janeiro. Para el coronel, la premisa de que se tiene queusar la fuerza para acabar con laviolencia está equivocada, porque no funciona.

“En Río no falta policía, ni civil ni militar. Dicen que se necesita hacer más, pero ¿más de lo mismo? Cuanto más se emplea la policía sin control, más muertes hay inclusive de policías. Si el número de policías y bandidos muerteos es señal de eficiencia, estamosperdidos; no estamos usando el cerebro, sólo los músculos”, afirma.

De acuerdo con Silva, el propio sistema puede ser un factor de aumento de la violencia, cuando es dicriminador y corrupto. Asegura que la policía debe cambiar suenfoque, reformulando las políticas de seguridad pública.

“La idea de pacificar masacrando es un problema. ¿Queremos acabar con el narcotráfico o con los traficantes de las favelas? Reprimir no va a resolver nada, porue es una máquina, siempre vienen otros. Ese modo de actuar es un pretexto para mantener esas comunidades sobre control. Cuanto más se combate al trafico, más crimen callejero tenemos”, argumenta.

 

Comentarios

Castigo o resocialización

Interesantes exposiciones. Pero las mismas traen al tapete la pregunta: ¿por qué si estamos convencidos de que el castigo no paga, entonces por qué seguimos insistiendo en construir cárceles? Por otro lado, se torna necesario y urgente pensar el concepto de socialización en vista a procurar construir procesos de resocialización de los delincuentes que sean efectivos.

JLartiles

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