Ciudades seguras para las mujeres
¿Qué mujer, al atravesar un parque solitario y oscuro en la noche, no ha sentido temor de ser atacada? Son muchas las que dejan de circular en la oscuridad debido al miedo a la violencia urbana, de acuerdo con las conclusiones de las líderes del programa ‘Ciudades sin violencia hacia las mujeres, ciudades seguras para todos’, implementa por el Fondo de Desarrollo para las Mujeres de la Organización de las Naciones Unidas (Unifem) hace tres años en Santiago de Chile, Bogotá, Rosario y Recife y hace un año en ciudades de El Salvador y Guatemala.
Sin embargo ¿cuántas de estas mujeres han pensado que esta situación común en las ciudades modernas viola sus derechos fundamentales como ciudadanas y es una forma de violencia de género que limita sus posibilidades de desarrollo personal y profesional?
Darse cuenta de que “lo normal” no es normal es uno de los resultados más destacables de este programa articulado en América Latina por la Red Mujer y Hábitat, que integra un gran número de organizaciones de mujeres en el continente. Lograr influir sobre las agendas locales para diseños de políticas urbanas equitativas, es el otro gran logro que surge como consecuencia del empoderamiento de las mujeres.
“Una de las jóvenes estudiantes con las que trabajamos en la localidad de Suba, al noroccidente de Bogotá, después de un ejercicio de mapeo de los lugares inseguros de su barrio nos decía: ‘esta es la primera vez que me doy cuenta de que llegar de noche a mi casa con seguridad es un derecho”, recuerda Lucy Cardona, de la Asociación de Vivienda Popular, una de las organizaciones que desarrolla el programa en Colombia.
La idea de trabajar en la disminución de la violencia que afecta específicamente a las mujeres en las ciudades, surgió de la observación. “Al ver que las mujeres no salen, no sacan a sus hijos a la calle y que viven en una especie de encerramiento que las limita, sumado a la violencia intrafamiliar que refuerza el miedo, vimos la necesidad de hacer que las mujeres se apropien de su ciudad”, explica Olga Segovia, coordinadora regional del programa de Unifem en Brasil.
Esquinas solitarias, parques sin iluminación, rutas de buses deficientes en las noches, hombres consumiendo alcohol y drogas son aspectos señalados por las mujeres como amenazantes. Liliana Rainero, representante de la Red en Argentina, explica que la organización de la ciudad, la distancia a los servicios y la disponibilidad de transporte público afecta de manera diferencial la vida de mujeres y hombres.
“La inseguridad o seguridad constituye un atributo del espacio físico y para las mujeres y es uno de los obstáculos más relevantes que hoy encuentran en la vida en las ciudades, donde al temor generalizado suman el temor a la violencia sexual”.
Infelizmente, el temor no acaba cuando se cierran las puertas de casa. Basta citar dos ejemplos: en Recife, nordeste de Brasil, 300 mujeres son asesinadas al año por sus parejas y en Bogotá, cada 53 minutos se reporta una mujer maltratada por su compañero. De ahí que el objetivo del programa sea promover ciudades sin violencia para las mujeres tanto en el espacio privado como público. ¿Pero cómo cambiar esta lógica agresiva?
Recife pita
Joana Santos, de SOS Corpo, explica que poco a poco se han logrado acciones significativas para cambiar la situación en Recife. El sólido movimiento de organizaciones de mujeres con 20 años de trayectoria ha logrado impulsar el programa de ciudades seguras durante los últimos tres años para visibilizar el problema de violencia contra las mujeres y generar repudio ante crímenes que solían pasar desapercibidos.
Por un lado, se han realizado acciones que comienzan siendo simbólicas y acaban convirtiéndose en mecanismos efectivos. Es el caso del uso del pito cada vez que una mujer está siendo agredida. “Esto inhibe la acción violenta, ofrece solidaridad a la mujer y hace público un hecho violento”, explica Santos.
Paralelamente, las mujeres de Recife han hecho énfasis en la formación política de sus grupos para motivar espacios de diálogo con entidades oficiales y así poder influir verdaderamente en el diseño de políticas urbanas.
“Las necesidades más urgentes para bajar la violencia contra las mujeres es tener más delegaciones de policía –sólo hay cuatro- y mejorar los centros de recepción de casos de violencia contra mujeres en áreas rurales. El personal que atiende estos temas debe estar mejor preparado para una verdadera aplicación de la ley María da Penha, porque hemos visto que no se aprovecha en toda su dimensión”.
Rosario actúa
La voluntad política presente a lo largo de varias administraciones ha posibilitado un notable avance en asuntos de equidad de género en la ciudad. Por un lado, tal como lo explica Rainero, se logró una alianza con la Guardia Urbana Municipal –policía sin armas- para que, a partir de la capacitación en atención y prevención de violencia hacia las mujeres, los policías pudieran ofrecer un mejor apoyo, por ejemplo, en el transporte público donde las mujeres ellas suelen ser agredidas.
“Además, luego de un proceso de sensibilización para reconocer las violencias cotidianas de las que eran víctimas y las posibilidades para cambiar esto, las mujeres se apropiaron de una plaza abandonada y vandalizada, pintaron un mural con una consigna que proclamaba sus derechos a la ciudad “más mujeres en la calle, seguras y sin violencia” y esto generó apoyo municipal para equipar la plaza de mobiliario urbano e iluminación adecuada. Por eso esta plaza barrial, tan sencilla, tiene un valor simbólico”, agrega Liliana Rainero, representante de la Red Mujer y Hábitat en Argentina.
Bogotá participa
Tener voz y voto en los debates de la localidad ha sido el principal objetivo del programa en la localidad de Suba, en Bogotá. Para lograrlo, el programa debió hacer una capacitación a las mujeres de la comunidad que implicaba empoderarlas de sus derechos y capacidades para intervenir en la vida pública del barrio.
Para Marisol Dalmazzo, de la Asociación de Vivienda Popular, lo más difícil era jugar con las reglas de juego masculinas. “En lo referente a la construcción de ciudad y participación de ese proceso, las reglas de juego no permiten que las mujeres lleguen a esos espacios", afirma.
"Si no están acompañadas por una ONG o por asesores, es muy complicado que lleguen a esas instancias pero logramos buenos resultados", dice. Dalmazzo agrega que se modificaron acuerdos que reglamentan la participación y ahora el grupo focal de 35 mujeres con el que empezamos a trabajar está más activo. "La idea ya no es sólo incidir en el Plan de Ordenamiento Territorial Local, sino en la revisión del Plan de Ordenamiento para la ciudad”, completa.
Santiago se apropia
Conquistar la noche, uno de los momentos más amenazantes para la seguridad de las mujeres y apropiarse del barrio, son las premisas del programa en Santiago de Chile. Como lo explica Marisol Saborido, de Sur Corporación, la organización que coordina la iniciativa de Unifem en ese país. Allí las mujeres se han movilizado para recuperar espacios tradicionalmente peligrosos o solitarios, como parques y plazas que en la noche quedan desolados.
Pero la base de todo esto, explica Saborido, es un trabajo muy sólido con la autoestima de cada mujer. “La conquista del espacio público tiene relación con el propio cuerpo. Si éste es violentado y vulnerado nace un temor muy grande a poder apropiarse del barrio", explica.
"Trabajando desde lo personal y lo corporal, se avanza en el proceso de empoderamiento. Cuando las mujeres encuentran solidaridad entre ellas, nace la convicción de que pueden hacer algo juntas y por eso el movimiento de mujeres se vuelve algo tan fuerte en la comunidad del barrio”, puntualiza.
Además de este trabajo de campo, en la línea de investigación, el programa en Chile se encuentra preparando un informe de violencia comparada en tres ciudades: Bogotá, Santiago y Rosario.
Para saber más:
Mujeres que hacen la paz cuentan la historia
Mujeres que hacen la seguridad más humana
Dossier Violencia contra las mujeres
Publicación sobre ciudad, mujer y violencia
En otros sítios:








Comentarios
Solicitud de Información sobre requisitos para ser Ciudad Segura
Soy Milagros Herrero Buchanan, Directora del Sistema Nacional de Violencia Contra las Mujeres de México y en el marco de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia se establece la posibilidad de que en un terrritorio determinado se decrete la Alerta de Violencia de Género cuando no se garantice la integridad y la seguridad de las mujeres. Por tal motivo me resulta muy importante contar con los criterios que se aplican por parte de Unifem cuando considera esta designación de Ciudades Seguras.
Mucho agradeceré se sirva decirme cómo se consigue y cuando tendran su proxima Reunión Internacional para poder asistir.
Saludos Cordiales,
Milagros
Contacto con Unifem
Apreciada Milagros:
Debes entrar en contacto directo con el programa de ciudades seguras de Unifem. Por favor, escribeme a [email protected] para suministrarte datos de contacto con personas de esa organización.
Saludos
Andrea Domínguez
Enviar un comentario nuevo