Cárceles juveniles necesitan enfoque educativo

ENTREVISTA / Luís Pedernera

luiz_pedernera_uruguai.jpgTras denunciar maltrato físico y verbal, aislamiento de hasta 23 horas y uso de droga siquiátrica en menores recluidos en prisiones uruguayas, el Comité de Defensa de los Derechos del Niño (CDDN), pasó de acusador a acusado.

El remezón que causó en la opinión pública el más reciente informe sobre lo que acontece en los centros de reclusión de menores en Uruguay, generó amenazas de denuncias contra los investigadores del CDDN, que se defendieron apelando a instancias internacionales.

La mayor conclusión de esta investigación, publicada hace dos meses, fue que en ninguna de las 10 penitenciarías juveniles visitadas para la realización del informe "Adolescentes privados de la libertad", (archivo en formato PDF) existe un plan socioeducativo que oriente las políticas de cada prisión y que por el contrario, la arbitrariedad y abuso de autoridad reina en varios de estos lugares.

Luís Pedernera, integrante del equipo coordinador del CDDN y del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay, habló con Comunidad Segura sobre las repercusiones del informe y las necesidades inmediatas de los menores recluidos en cárceles uruguayas.

Una de las conclusiones más alarmantes del informe fue que existe maltrato físico y psicológico constante sobre muchos de estos menores. ¿Cómo se explica este fenómeno y qué correctivos se han tomado?

Ese es uno de los puntos neurálgicos; encontramos buena disposición de la actual gerencia a investigar. En la última visita le presentamos a los 10 días una lista de las cosas más graves y nombres de posibles maltratadotes y  la dirección en un gesto que valoramos apartó a esas personas del contacto con los adolescentes e inicio investigaciones.

Pero la tortura es muy difícil de probar y mas cuando se esta en situación de aislamiento casi total; allí se debe afinar un mecanismo rápido y sencillo de protección del adolescente. Las investigaciones son muy lentas y la mayoría de las veces se hacen sin separar del lugar donde esta el adolescente. Pero no solo la tortura es preocupante, pensemos el solo hecho de tener a un adolescentes de 15 años encerrado durante 23 horas sin nada que hacer. Eso es trato inhumano y debe ser corregido.

¿Qué reacciones ha suscitado el informe sobre las condiciones de reclusión de jóvenes en las penitenciarías juveniles de Uruguay?

Durante 2008 realizamos dos visitas con sus correspondientes informes. El primero fue fuerte y la estrategia utilizada generó bastantes reacciones especialmente de parte del oficialismo, algunas esperables y otras sorprendentes, como la de negar los testimonios de los jóvenes sobre las torturas a que son sometidos.

En el fuerte debate mediático que duró casi dos meses después de la publicación del informe hubo amenazas; el sindicato de trabajadores –de los centros de reclusión- anunció inicio de juicios penales y civiles y pasamos de denunciantes a denunciados. Eso nos movió a enviar comunicaciones a la unidad de defensores de derechos humanos de la Comisión Interamericana y a otras organizaciones.

¿Cuáles son las diferencias y similitudes con los resultados obtenidos en informes anteriores?

Este trabajo lo venimos realizando desde 1991. Con la última visita realizada en octubre de 2008, si bien muchas de las cuestiones denunciadas en el informe de marzo perduraban en algunos centros (23 horas de encierro, medicación siquiátrica como ‘chaleco químico’, malos tratos, lentitud en las investigaciones, ausencia de propuestas socioeducativas) notamos que una de las peores cárceles para adolescentes esta en proceso de cierre. El problema es que se está cerrando esa y los problemas se desplazaron hacia otros lugares.

¿Cómo se hizo el estudio?

Somos una coalición de organizaciones no gubernamentales y por eso el trabajo lo hace un equipo interdisciplinario de gente de estas organizaciones, conformado por abogados, asistentes sociales, educadores, arquitectos, médicos, docentes y sicólogos. El trabajo tiene un apoyo económico de la oficina de Save the Children de Suecia y el aporte de las organizaciones que ponen el recurso humano para ello.

¿Cuánto tiempo demoró la realiación del estudio?

La visita se hace en dos días, se releva la información en base a un formato que elaboramos basados en el manual de la Asociación para la Prevención de la Tortura y en nuestra experiencia de todos estos años.

Luego viene la redacción del informe que se produce en un plazo máximo de dos meses después de haber realizado la visita. En el último informe entrevistamos a 130 jóvenes, hablamos con padres y madres de familia, directores de los centros, equipos técnicos, empleados, educadores y otros adultos que están en contacto con los menores.

¿Cómo se manejó la entrevista con los jóvenes?

Generalmente los compañeros que realizan la entrevista con los adolescentes tienen un feedback especial y logran buena comunicación. Pero se preserva la intimidad y la entrevista se hace en privado para preservar al máximo al adolescente. Hay que recordar que nosotros nos vamos y ellos quedan allí expuestos.

El informe reconoce los esfuerzos que viene realizando la nueva administración. ¿Cuáles son los esfuerzos más destacables?

Los esfuerzos son de hacer transparente la gestión y no dejar pasar las cosas, pero se esta aún muy lejos de los mínimos recomendables. Es un equipo de gente de afuera de la institución al que se le esta haciendo difícil. Pero falta una política aún, hay buenas intenciones que no se han concretado todavía en un plan.

Otra de las grandes falencias del sistema señaladas por el informe es la ausencia de un programa socioeducativo ¿existe en Uruguay la legislación pertinente para impulsar este enfoque?

La ausencia del programa socioeducativo se arrastra de anteriores administraciones pero no es excusa; el marco jurídico del código de la niñez y la adolescencia es claro en que se esta bajo el mandato de una medida que debe poseer un carácter socioeducativo.

Los centros de reclusión no son depósitos de personas y además, se sabe desde los enfoques de la criminología que las instituciones totales generan violencia y de alguna forma esa violencia que tanto Goffman como Foucault han puesto al descubierto, debe minimizarse.

¿Y como se hace esto?

Una de las formas para lograr ello es con estos componentes socioeducativos-recreativos y culturales. Pero también hay una tremenda fragmentación entre los técnicos (profesionales universitarios) y los funcionarios; estos saberes están confrontados y se boicotean.

No hay dialogo porque el sistema montado no permite la transmisión del cotidiano (los trabajadores trabajan 12 horas y descansan 48) entonces en un sistema agotador no hay tiempo para la reflexión y el encuentro.

¿A qué punto llega la práctica del uso de psicofármacos  y que consecuencias está teniendo en los menores?

Lo que se esta generando allí con los adolescentes encerrados 23 horas es como una olla a presión, entonces para que no explote de alguna forma el sicofarmaco seda y descomprime, ahorra  problemas.

Luego de nuestro primer informe se cambió la forma de suministrar el medicamento: antes lo daba cualquier funcionario, hoy lo dan enfermeros y hubo una puesta a punto de las historias clínicas. Debo indicar que nuestro primer informe desató una acción judicial promovida por un fiscal que terminó en una condena en primera instancia al INAU para que elimine las 23 horas de aislamiento, la medicación siquiátrica, y desarrolle propuestas socioeducativas. Ese proceso aun sigue luego de apelaciones que ha presentado el INAU pero un dato que surge del testimonio del propio INAU en ese expediente es que la práctica de medicación compulsiva se arrastra desde hace 20 años.

¿Qué grado de aplicación tiene la justicia alternativa, con herramientas como trabajo social como otra opción diferente a la del encierro?

Uruguay aplica con niveles bajísimos las penas no privativas de libertad. Si bien deberían ser la regla, la regla es la privación de libertad convirtiendo así a las alternativas al encierro en excepciones. Según la Convención de los Derechos del Niño debería ser al revés.

Para saber más:

Haga click para bajar la versión completa del informe (en formato PDF)

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