Los argentinos entregaron más de 100 mil armas al plan de desarme

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Concluyó en diciembre pasado el plan de entrega voluntaria de armas en la Argentina. Mientras en el Congreso se discute una prórroga en su funcionamiento y las organizaciones sociales reclaman su instauración permanente, ya se conocen las primeras evaluaciones de sus resultados.

El balance elemental es el cuantitativo: se recogieron 104.782 armas en los 380 días hábiles que duró su funcionamiento. Las municiones entregadas voluntariamente alcanzaron a la suma aproximada de 747 mil.

La campaña de desarme se inició en 2007 por iniciativa de la Red Argentina para el Desarme (RAD), una coalición de organizaciones que nació en 2004, proponiéndose repetir, a escala nacional, la experiencia que se había realizado en la provincia de Mendoza entre los años 2000 y 2001.

La insistencia de la RAD consiguió llamar la atención, en 2006, del gobierno de Néstor Kirchner, luego de años en que los intentos de implementar la medida en todo el país habían fracasado. Kirchner envió un proyecto al Congreso en el que ya se había tomado nota de por lo menos otras 20 iniciativas similares. Al aprobarse, se determinó que el plan tendría estas características: estaría a cargo del Renar (el Registro Nacional de Armas), promovido y acompañado por las ONGs, se invitaría a los municipios y provincias a sumarse, sería voluntario y las armas serían canjeadas por un estímulo monetario de entre 100 y 400 pesos (entre 30 y 130 dólares) de acuerdo al calibre del arma.

Así se hizo, con un aditamento más: se prometió a la ciudad que más armas recolectara que tendría como premio una obra de infraestructura social, financiada por el gobierno nacional.

Esto último aun no ha sido ejecutado, pero ya la ciudad de Santa Fe (capital de la provincia del mismo nombre) reclama para sí el premio por haber logrado –según sostiene Diego Poretti, impulsor del Plan y subsecretario de Prevención del Delito de la ciudad- “el mayor porcentaje de armas en relación a los habitantes”. Además, según relató Poretti a En la Mira, el impacto de la ejecución del Plan se está sintiendo en mejores –aunque no óptimos todavía- resultados en el uso criminal de armas en esa capital.

La continuidad

El 10 de diciembre pasado, en coincidencia con la finalización de los plazos previstos legalmente para la vigencia del programa de recolección de armas y de la conmemoración del día de los Derechos Humanos, la RAD convocó a una conferencia de prensa en la ciudad de Buenos Aires.

Se hizo en el lugar exacto en donde cayó herido de muerte por las balas de un francotirador  hombre que comenzó dispararle a la multitud con su pistola,  el joven Alfredo Marcenac, de 18 años, que caminaba por la zona. El acto fue presidido por los padres del joven, Mónica y Adrián Marcenac y asistieron representantes de organizaciones locales, y de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Además, acompañaron el desarrollo del acto representantes de ONGs de Paraguay (CEJ y Amnistía Internacional) y Uruguay (Aludec e Ielsur).

Los padres de Alfredo Marcenac, activos militantes del desarme, reclamaron la continuidad del plan y la activación de políticas de control de armas en todo el país.

Desde el gobierno nacional recogieron el pedido. El ministro de Justicia, Seguridad y derechos Humanos, Aníbal Fernández, consiguió el aval de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para remitir el proyecto de prórroga del plan al Congreso. Pero no fue tratado antes del cierre de las sesiones ordinarias en diciembre y tampoco durante las vacaciones.

El gobierno argentino está siendo acusado desde diversos sectores políticos –en un año electoral- de no tener una política de seguridad.

Como respuesta esgrimen lo que consideran como “exitoso plan de desarme”. Así lo exhibió el Jefe de Gabinete de Ministros, Sergio Massa, durante su informe al Congreso.

Pero desde la RAD siguen exigiendo –tal como lo señaló a En la Mira Carola Concaro, de Inecip- “la puesta en vigencia de un plan integral y permanente de control de armas y desarme”, y no sólo una prórroga temporal del ya probado programa.

Éxito

Las ONGs aprueban que el plan fue exitoso. Pero quieren ir por más. Creen que faltó una estrategia de estímulo más interesante para los municipios y provincias y también puestos de recepción en algunas provincias. Esto fue así porque se habilitaron las sedes del Renar como únicos lugares de recepción de armas y ese organismo no tiene oficinas en todo el territorio argentino. Los puestos móviles en los que se recibieron armas y municiones fueron instalándose a medida que lo municipios manifestaron interés, pero también en la medida en que el propio Renar –que ni siquiera es autónomo en su funcionamiento, ya que depende de la cooperación que le da una asociación que agrupa a los comercios legales de venta de armas- pudo desplegar su personal.

En la sede del Renar en Buenos Aires se recibieron más de 34 mil armas. Fue el sitio que más activo permaneció a lo largo de los 380 días de funcionamiento del Plan.

En la escala cuantitativa, le siguieron: Córdoba (9.807), Tucumán (5.521), Quilmas (5.371), el local del club Tiro Federal Argentino de Buenos Aires (4.947), Rosario (4.701) y Santa Fe (4.644). Estos puntos de recepción de armas fueron solo algunos de un total de 65 lugares.

En donde menos armas se recibieron fue en la localidad bonaerense de General Villegas, en donde se obtuvieron escasamente 9 armas en un puesto móvil del Renar.

Un caso comparativo sobre un precedente histórico de campaña de entrega de aramas en América Latina : Mendoza antes y ahora

Desde el año 2000, el gobierno de Mendoza impulsó la necesidad de que se llevara adelante, como política de Estado permanente, la recolección de armas de fuego en la población civil y su posterior destrucción.

Ese año, la provincia de Mendoza, organizado por su gobierno y con el acompañamiento de numerosas ONG, puso en marcha el primer plan de recolección de armas de la Argentina. Lo hizo con una experiencia piloto que duró 3 días, para la Navidad de 2000 y con una nueva edición en 2001 con puestos móviles de recolección en los municipios que se sumaron al puesto central, a lo largo de 40 días.

Las armas se canjearon por tickets que podían cambiarse en los comercios de barrio por alimentos.

El resultado concreto fue la recepción –sin contar las acciones conexas de promoción de la no violencia, acondicionamiento de arsenales, etc.- fue de cerca de 3 mil armas recogidas.

La insistencia de Mendoza a través de su gobierno y de sus ONG ante el estado nacional de la necesidad de que este tipo de acciones se generalizaran a todo el país incluyó entrevistas con el ex presidente Fernando de la Rua, exposiciones en el Consejo de Seguridad Interior y la presentación de más de 20 proyectos, en ese sentido, en el Congreso de la nación.

Además, se arribó en octubre de 2001 a la instancia de creación de una Comisión Nacional de Desarme integrada por notables figuras del mundo jurídico (ex ministros nacionales, expertos y los hacedores de Mendoza). Pero que fracasó a poco de iniciar sus actividades debido a la crisis institucional que sufrió el país a fines de ese año.
Mientras las ONGs continuaron con su prédica, en 2004 se creó la Red Argentina para el Desarme (RAD), siguiendo la línea iniciada en Mendoza y en el oeste argentino por la ONG Espacios, pionera en este tema.

Allí se reunieron organizaciones de Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires que lograron hacer una mayor presión ante el gobierno nacional.

Finalmente, en el año 2006 el presidente Néstor Kirchner tomó la decisión de avanzar con un proyecto en tal sentido. Con el asesoramiento de la RAD, se elaboró y se concretó en base al plan de Mendoza, pero con algunas diferencias: las armas se canjearían por dinero y las bases de recepción serían las delegaciones del Registro Nacional de Armas (RENAR) en varios puntos del país, aunque no en todo.

En 2007 se puso en marcha y su implementación duró 380 días hábiles.

 

Impacto en Mendoza del nuevo plan

El Plan Nacional, tuvo algunas diferencias con el Plan Canje de Armas por Mejores Condiciones de Vida provincial que marcaron y condicionaron su impacto:

A nivel político: No había coincidencias en este tema entre los gobiernos nacional y provincial. La provincia no brindó mayor respaldo.

A nivel comunicacional: No se le dio difusión masiva por lo que sólo algunas personas vinculadas al tema (como los vendedores de armas legales) supieron de su existencia.

A nivel logístico: Se decepcionaron las armas en una dependencia del Estado (la delegación local del RENAR) que físicamente estaba ubicada en la sede de un club de práctica de tiro. Sólo hubo dos sedes municipales que casi no recibieron armas, ya que su presencia duró tres días en cada uno de dos municipios (Tunuyán y San Martín) y no hubo difusión pública.

A nivel social: No se aprovechó la red de ONG que ya tenían experiencia en la materia y se actuó en forma cerrada desde la dependencia del Estado.

El resultado: en 380 días de vigencia del plan nacional, en Mendoza se recibieron 2.152 armas de fuego.

Veamos en el siguiente cuadro semejanzas y diferencias de su aplicación en Mendoza:

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En conclusión:

- Sigue vigente la consigna con la que nació la idea en la Argentina en el año 2000 de que este tipo de programas deben ser parte de una política de Estado sustentada a lo largo de los años y con apoyos transversales y cruzados entre diferentes instancias de gobierno y sociedad civil organizada, apoyados en todo tipo de medios de comunicación.

- Existe un interés real en la población de deshacerse de armas de fuego que existen en sus hogares, pero requieren que el Estado llegue lo más cerca posible de sus viviendas, dándole confianza y seguridad.

- Es de vital importancia sumar a las escuelas a la promoción del desarme y darle espacio a las ONG para que lleven el mensaje al centro de la comunidad.

- Resulta necesario implementar un sistema permanente de recepción de armas para su destrucción.

Comentarios

desarme

Soy integrante de la comunidad educativa de Allen y deseo saber si es posible implementar una campaña de desarme a nivel local, la idea surge en un colegio secundario que esta trabajando por la paz.

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