El Rol de los Países Latinoamericanos en la Promoción del Tratado de Comercio de Armas

Artículo exclusivo para el boletín mensual "En la mira - Observador Latinoamericano de Armas de Fuego". Haga clic aquí para suscribirse y ver las ediciones anteriores.

Maria Pía Devoto*

El comienzo del 63º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas ha significado una oportunidad para el progreso en temas de desarme en la Primera Comisión, en especial por el apoyo e interés que ha generado el Tratado de Comercio de Armas (TCA, en sus siglas en español) en el debate general y temático sobre armas convencionales, destacándose las intervenciones de las instancias sub-regionales de nuestra región y la de los países latinoamericanos.

 
Desde los inicios del proceso internacional  “Hacia un Tratado de Comercio de Armas”, los países de América Latina, han adoptado un rol protagónico de promoción, de manera preeminente Argentina y Costa Rica, quienes forman parte junto a Australia, Finlandia, Japón, Kenia y el Reino Unido del grupo de países impulsores de la iniciativa en la esfera multilateral. Así también, y salvo contadas excepciones, los países de la región apoyan y estimulan  los avances en las negociaciones hacia un TCA. Solo Venezuela y Cuba presentaron discrepancias basadas en la dinámica de su propia política interna y su política exterior, aunque Venezuela se sumó al posicionamiento común del MERCOSUR y  Estados asociados, en un esfuerzo de acercarse a la Región.

Surgen de las palabras del  Alto Comisionado para Asuntos de Desarme, Embajador Sergio Duarte, en la apertura del debate general, la necesidad de no olvidar que las armas convencionales tienen un efecto pesado en las vidas de las personas provocando devastadores efectos que han inspirado diferentes iniciativas internacionales confluyendo los  esfuerzos multilaterales en la búsqueda de un posible Tratado de Comercio de Armas. Esta preocupación ha sido compartida por el Secretario General, Ban Ki Moon, quien repetidamente ha mencionado el  “problema recurrente” de la falta de un marco normativo claro. Claramente  “existe la necesidad de un progreso categórico” enfatizó.

A lo largo de los debates, numerosas delegaciones ante Naciones Unidas expresaron su apoyo. Es de destacar que el Grupo Río, el MERCOSUR y Estados Asociados y el SICA (Sistema de Integración Centroamericana) junto con México, lo hicieron en nombre de sus países miembros y que Argentina,  Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Paraguay y Uruguay, lo hicieron en nombre propio, de acuerdo a las prioridades nacionales.

Otro de los aspectos destacables del debate sobre desarme y TCA estuvo centrado en el énfasis que los delegados de la región, pusieron sobre la necesidad de que el Tratado tenga un carácter jurídicamente vinculante, que regule el comercio y controle el desvío hacia el tráfico ilícito. Solo Paraguay hizo referencia al efecto que las  transferencias irresponsables tienen para el cumplimiento de las Metas del Milenio y si bien varios países hicieron referencia al Derecho Internacional Humanitario y al Derecho Internacional de los DD.HH., solo Uruguay se refirió específicamente a la necesidad de evitar las transferencias cuando  éstos y el desarrollo se vean afectados.

Desde diciembre del 2006, cuando 153 Estados decidieron expresar su apoyo  al principio de un tratado universal y jurídicamente vinculante sobre el comercio de armas al aprobar la Resolución 61/89, se ha avanzado, en un primer paso, en una  Consulta del Secretario General al los Estados sobre,  sobre la viabilidad, el alcance y los parámetros de un proyecto de instrumento amplio y jurídicamente vinculante que establezca normas internacionales comunes para la importación, exportación y transferencia de armas convencionales, casi 100 Estados enviaron su respuesta, siendo considerado uno de los proceso más exitosos en el seno de Naciones Unidas. Luego, tuvo lugar, la difícil y compleja tarea de análisis de un Grupo de Expertos Gubernamentales, que examinaron los elementos de alcance y parámetros a fin de establecer la factibilidad de instrumento, lo que dio paso a un  documento de consenso, que si bien no alcanzó el éxito esperado, permitió continuar con las negociaciones.

Para poder avanzar en las discusiones, se negoció una resolución – impulsada fuertemente por el Reino Unido – y que establece la creación de un grupo de composición abierta para el año 2009. El texto de la resolución incorporó, luego de las sugerencias de países de nuestra región, especialmente de Argentina, Brasil y Colombia, una mención a la necesidad de prevenir el desvío de armas pequeñas y ligeras, por ser considerada la violencia perpetrada con éste tipo de armas, uno de los peores flagelos que sufre nuestra región. Durante las negociaciones y consultas informales del texto de la resolución, México y Brasil fueron los más positivamente activos en favor a un mandato más fuerte para las discusiones del Grupo de Composición abierta, junto a un numeroso grupo de países europeos. Por su parte, Cuba, expresó su desacuerdo en la inclusión de armas pequeñas y ligeras ya que eso significa, a su criterio, situar a un tipo de armamento sobre el resto de armas convencionales y que se asumía acuerdo en la factibilidad del Tratado, al detallar su alcance, lo que no sucedió en el Grupo de Expertos.

La resolución, que contó con más de 100 co-patrocinadores, incluye la novedosa organización de Seminarios Regionales y Sub.-regionales, que se sumarán al reporte de grupo de composición abierta. Estos Seminarios serán financiados por la Unión Europea; y en nuestra Región, los posibles países sede para dichas acciones son México o Brasil. Los Seminarios han sido acogidos como una excelente oportunidad de alcanzar recomendaciones positivas en cuanto a criterios que incluyan el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

Existe un sincero convencimiento por parte de algunos de los protagonistas del proceso de que el 2009 sentará las bases para el comienzo de la negociación del texto del Tratado que no puede demorarse más, por la urgencia de los efectos devastadores de las transferencias irresponsables de armas. Entre estos protagonistas también están las organizaciones de la sociedad civil, quienes vienen impulsando con esfuerzo sostenido y hace años la concreción de estas iniciativas,  por ser testigos, cada año, de la muerte de cientos de miles de personas, de mutilaciones, de los desplazamientos, de los agravamientos de conflictos, de la falta de esperanza y de futuro.

 

* Asociación para Políticas Públicas (APP)
CLAVE
Argentina.
Para mayor información: 
http://www.reachingcriticalwill.org/political/1com/1com08/statements.html

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
CAPTCHA
This question is for testing whether you are a human visitor and to prevent automated spam submissions.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.