Movilización, Desarme e Inserción social (MDI)

La participación de niños, niñas y jóvenes en organizaciones que emplean la violencia armada, pueden denominarse pandillas, maras, bandas, grupos de tráfico, vigilantes, etc. según el contexto, no es un fenómeno nuevo en América Latina y el Caribe. El fácil y rápido acceso a las armas de feugo, la falta de oportunidades laborales, la falta de acceso a los servicios básicos de salud o al sistema educativo, así como los problemas derivados de la falta de infraestructuras adecuadas y del desorden urbano en determinadas áreas de las metrópolis como las favelas en Brasil, las comunas en Colombia o los  barrios desfavorecidos en Haití son algunas de las características de los contextos en los que observamos la presencia de este tipo de grupos armados.

Para poder pensar en estrategias que afronten este fenómeno de estos grupos armados hay que remitirse a un desafío que vincula seguridad y desarrollo, un desafío fuera de los contextos tradicionales de guerra, en los que podemos afirmar la paz tampoco prevalece. El programa Movilización, Desarme e Inserción Social, denominado MDI, que Viva Rio viene construyendo, probando y analizando, especialmente en Brasil y Haití, supone la creación de las condiciones necesarias para poder ofrecer una opción de salida real de los chicos y jóvenes de los grupos de violencia armada organizada. El MDI adapta las herramientas de construcción de paz utilizadas por los actores internacionales en contextos de violencia armada, en especial, aquellas derivadas de los procesos de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR).

   DDR  MDI
 Objectivo Fin del conflicto, estabilidad política Seguridad pública, integración social
 Marco Desmovilización  Prevención del crimen, control de la violencia
 Condicionantes Acuerdo de paz, alto el fuego Marco legal favorable, competencia cultural
 Beneficiarios Antiguos combatientes Niños y jóvenes en situación de riesgo
Niños y jóvenes involucrados en bandas
Niños y jóvenes en conflicto con la ley
 Escala Colectivo, macro Individual, grupos pequeños, micro
 Retos Mantenimiento de la paz, construcción del Estado Integrar seguridad, desarrollo y derechos humanos
 Cronograma Después de un acuerdo de paz  En situaciones críticas ('epidémicas')
 Ejecución Actores internacionales y nacionales Actores nacionales
 Financiamiento Internacional Internacional y nacional

En contextos de violencia armada se considera que primero debe ser la fase de Movilización por la necesidad de que se establezcan unos primeros contactos informales de construcción de confianza que deben considerar dos condicionantes básicos: por un lado, la necesidad de que haya un marco legal que permita este tipo de aproximación y en el que es muy importante implicar a autoridades gubernamentales y, por otro lado, la competencia cultural de los actores que estén facilitando o mediando en el proceso. Es necesario que esas personas entiendan la lógica, las dinámicas y el comportamiento de los actores con el objetivo de crear complicidades y un marco seguro para la negociación.

La firma de dos acuerdos de paz en Bel-Air (Port-au-Prince, Haití), uno en 2007 y el otro en 2008, por parte de los representantes de varios líderes de grupos armados, con la participación de la Comisión Nacional de DDR, el componente brasileño de la Minustah y Viva Rio, estableció el marco adecuado para que el proceso pudiese iniciarse. En una escala micro, a partir del envolvimiento individual y de pequeños grupos en el proceso.

Sólo a partir de este primer acuerdo es posible avanzar a la fase de Desarme. En esta fase lo más importante no es tanto la entrega de armas  por parte de los combatientes como en el caso del DDR tradicional, sino que se debe pensar en un Desarme no sólo de la persona sino que también debe incluir la implementación de medidas prácticas de control del uso de las armas de fuego, sea por los ciudadanos, la policia o mismo los criminales. Ello implica la reconstrucción de un pacto (tacito o explicito) con el Estado que, ademas del policiamiento comunitario, contemple la mayor corresponsabilidad por parte de las autoridades gubernamentales de ejercer un mejor y mayor control sobre sus propios arsenales de armas y municiones, a través de la aplicación de medidas como el marcaje, una eficiente gestión de los arsenales o la destrucción de los excedentes, entre otras medidas.

No se debe olvidar que existen numerosos casos en los que los niños, niñas y jóvenes pueden salir del grupo armado, como en el caso de Rio de Janeiro, siempre y cuando devuelvan las armas, las drogas y no tengan ninguna cuenta pendiente con el grupo de tráfico, por lo que la entrega formal del arma no debe considerarse un condicionante básico. Además, trabajar campañas de recolección y destrucción de excedentes son algunos elementos importantes a trabajar en este momento.

El gran reto en este tipo de procesos es como conseguir que el niño o joven que deja el grupo no vuelva a reincidir, ni a participar en este tipo de actividades. Pensar en soluciones reales que no sólo beneficien a aquellos jóvenes que están directamente implicados, sino también sirva como programa de prevención y de ayuda al desarrollo local es básico. Porque sólo construyendo y consolidando ciudades más seguras, integradas y que ofrezcan opciones de trabajo, acceso a educación, salud y agua potable, puntos de ocio, cultura y deporte saludable o información sobre sexualidad es posible pensar en una Integración en la sociedad.

En el caso de la intervención en Haití, este objetivo se está logrando gracias a los diferentes beneficios y acuerdos alcanzados con la condición de que no se produzcan muertes, robos, asaltos, actos de violencia sexual ni abuso de niños y niñas. Cada mes sin muertes violentas se entregan bolsas de estudios para niños y niñas y un instrumento de generación de empleo (por ejemplo, un ordenador o una motocicleta) para los líderes de alguna de bandas. Cada dos meses sin muertes violentas, se dan bolsas de estudios para los miembros de estas bandas y se celebra una fiesta en la que todos los grupos se unen para confraternizar, mejorar las relaciones y dar continuidad al proceso.

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DDR: cómo acabar con la máquina de guerra

Rebeca Pérez é coordenadora do projeto COAV Crianças e jovens envolvidos em violência armada organizada do Viva Rio

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