Una escuela para líderes del barrio y de la ciudad
Una escuela para dirigentes comunitarios que funciona, además, como espacio de encuentro e intercambio entre los participantes, es el propósito de la Escuela Constructores de Ciudad, que en este año completa el quinto ciclo de un programa de formación y acción para organizaciones y comunidades de distintos territorios de todo Chile.
Impulsada por Sur Corporación de Estudios Sociales y Educación, la escuela se fundamenta en un diagnóstico de la realidad de las ciudades latinoamericanas:
“Vemos que, en general, las ciudades de nuestro país muestran niveles preocupantes de inequidad social, que se traducen en problemas como fuertes desigualdades en la calidad de vida de los distintos grupos que habitan la ciudad, tendencia a la formación de guetos en las periferias, desintegración social y violencias de todo tipo”, explica Alejandra Sandoval, coordinadora de la iniciativa.
En este diagnóstico se incluye también el problema de los “con techo”, esto es, de los residentes de conjuntos de vivienda social producidos por la política pública chilena de habitación de los últimos 25 años. Otros elementos como la insuficiencia de la política pública para garantizar el derecho a la vivienda digna, las dificultades de acceso al suelo, la expulsión de los pobres de los centros urbanos y las deficiencias en la planificación urbana también son considerados. “Todo ello en un marco en que las personas y la sociedad civil tienen escasa participación y capacidad de incidencia”, lamenta Alejandra.
En este sentido, el programa está orientado a entregar herramientas conceptuales, metodológicas y prácticas, que permitan a los participantes comprender la problemática de sus territorios en el contexto de la ciudad, y enfrentar los desafíos que los problemas urbanos representan para sus organizaciones y comunidades.
“Queremos apoyar la articulación de una demanda social y el desarrollo de propuestas desde la sociedad civil, y producir reflexión en torno al rol de las organizaciones sociales en la construcción de la ciudad, vinculando el problema de la vivienda y del desarrollo urbano con las dinámicas políticas y sociales de la ciudad”, alienta Alejandra.
El programa contempla la realización de talleres a lo largo de seis meses que combinan exposiciones teóricas con presentación de experiencias de las propias organizaciones sociales y talleres de trabajo y reflexión con los participantes.
De las protestas a las propuestas
Los temas tratados en cada sesión son diversos y trabajan la memoria e identidad de los barrios, los conflictos y el barrio que se quiere construir. “Pasamos así de la protesta a la propuesta, buscando ejercer una ciudadanía activa, interpretando las reivindicaciones como expresión de derechos y desarrollando el conocimiento de los instrumentos disponibles para su realización”, dice Alejandra. “Por último, se consolidan los liderazgos y capacidades de los dirigentes, de manera que se desarrollen como sujetos activos, solidarios y democráticos”, completa.
De esa manera la escuela procura ampliar los enfoques con que los dirigentes actúan a favor de los intereses y derechos de las comunidades que representan, entregando orientaciones y herramientas para potenciar las organizaciones en sus respectivos territorios, y fortalecer el intercambio y colaboración en una perspectiva de red.
“Queremos ser un espacio para el encuentro de dirigentes y organizaciones de pobladores de distintos sectores de la ciudad”, dice Alejandra. “Al encontrarse comprenden que sus problemas no son particulares, se intercambian experiencias y aprendizajes, y se concreta la posibilidad de articular acciones en terrenos que sean de mutuo interés. Asimismo se incorporan herramientas prácticas de gestión territorial, cultural y comunicativa, que permiten a los dirigentes aumentar la participación y difusión de su trabajo a nivel de sus comunidades locales”, explica.
Lo que es confirmado por el alto grado de satisfacción de los participantes, que en el último ciclo cualificaron a la escuela con un promedio de 4.6 en una escala de 1 a 5 en los aspectos generales y operativos, así como en relación a la calidad de los docentes y su aporte en la escuela.
“Este tipo de instancias son muy fortalecedoras para los dirigentes, fue un agrado enorme haber participado en esta escuela donde me encontré con gente muy diferente entre sí y diferente a mí. Conocí otras realidades, me ayudó mucho a tener otras perspectivas de las cosas”, señala Andrea González, participante del ciclo 2007.
De puertas abiertas
De manera transversal, se integran además un programa de desarrollo personal y psicosocial, un taller de diagnóstico organizacional y territorial y un taller de alfabetización digital y uso de Internet para democratizar los saberes y prácticas ciudadanas.
En las palabras de una mujer, representante de la Unión Comunal de Recoleta, se resume este esfuerzo: “Ha sido muy enriquecedor, me ha servido mucho, como a alguien le dije por ahí, ahora puedo golpear la mesa y decir: tengo derecho y puedo opinar, porque ahora se de lo que estoy hablando”.
La escuela, que ofrece 40 cupos por semestre, no tiene costo alguno para los participantes. Se ofrece desayuno y almuerzo, además de cuidado infantil para los niños mayores de 4 años. El programa finaliza con una fiesta ciudadana producida en un espacio público del centro de la ciudad, donde se muestra el trabajo realizado y se ponen en práctica las herramientas incorporadas.
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Comentarios
me interesa
Hola soy de Sinaloa Mexico, este programa me parece muy interesante actualmente estoy trabajnado en un programa que quiero aterrizar que se llama PLAN DE VIDA Y CARRERA.. MI Ciudad esta claificada como una d elas mas violentas, cada a;o aumenta el numero d epolicias pero creo que la respuesta no esta ahi sino en el centro EL SER HUMANO...
SERIA UN HONOR CONCOER MAS DEL PROGRAMA,
Espero puedan contactarte pronto
saludos
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