Una Zona latinoamericana

imagem1.jpgAlejandro es un adolescente que vive en una zona residencial cerrada, autosuficiente y con una fuerte seguridad privada en la Ciudad de México. Tanto su familia como el resto de los residentes, obligados por la creciente delincuencia, el miedo a la violencia y la falta de ley, han elegido ese lugar como último reducto de paz. Durante una madrugada, tres intrusos armados logran entrar en el lugar para robar una casa. Durante el ataque es asesinada una anciana, pero dos de los ladrones son abatidos por la guardia privada. El tercer ladrón logra escapar y permanece prófugo en el interior de la Zona, un conjunto residencial de lujo cercado por pobreza como es común en muchas ciudades latinoamericanas.

“La Zona no es apenas la historia de un asalto a mano armada y de una persecución, sino principalmente la historia de una sociedad fracasada, dividida entre dos mundos que se temen y se odian entre si”, explica Rodrigo Plá, director de la película mexicana La Zona.

En entrevista exclusiva para Comunidad Segura, Rodrigo Plá y su esposa Laura Santillo, coguionista del largometraje, cuestionan la paranoia moderna en que se vive y advierten: “La vigilancia privada puede ser percibida como una solución por ciertas personas pero en el fondo es parcial y no es definitiva. Y la gente armada implica otros peligros”.

¿Que los llevó a hacer esta película?

Para nosotros hacer cine es una manera de interactuar con lo que nos rodea, los temas sobre los que hablamos son las cosas que nos conmueven, los asuntos que nos indignan o nos apasionan. En el caso de La Zona, vivimos inmersos en una sociedad donde la desigualdad económica entre los habitantes es enorme y con unos índices de violencia e impunidad alarmantes. La Zona es una reacción ante esto. Nos preguntábamos hacía donde nos dirigimos como sociedad y si habrá alguna manera de reorientar el rumbo hacia una mundo más equilibrado, y este cuestionamiento lo llevamos a la película.

¿La Zona se basa en un caso real?

Es una ficción, pero tratamos de cimentarla en elementos que realmente tienen lugar, como son la paranoia, el debilitamiento de las instituciones de justicia, la polarización social y el miedo. Y a partir de ese mundo inventado intentamos abrir una reflexión, que sería lo mejor que nos puede pasar como cineastas, que la película abra un poquito el debate sobre estos temas, que aporte un punto de vista.

La película trata sobre desigualdad socioeconómica y violencia urbana. En su punto de vista, ¿cómo creen que ambos elementos se relacionan?

Sin duda la desigualdad económica y sus consecuencias están muy evidentes, un país donde unos pocos son obscenamente ricos y la gran mayoría es desesperadamente pobre, es un país que no funciona bien, sobre todo si tenemos en cuenta que México es un país rico en términos de recursos naturales y también humanos. Las causas son varias y nosotros no somos especialistas en la materia pero tal vez la preocupación más grande que sentimos como ciudadanos está vinculada con la ausencia del Estado, las instituciones de justicia que están desgastadas, el descrédito de la clase política que carece de proyecto, pero sobre toda la sensación de que la función del gobierno se ha desvirtuado, porque un gobierno que no vela por los intereses de la gran mayoría, que no busca el bienestar colectivo, es un gobierno que ha olvidado su función primaria, ya que si el ser humano se reúne en comunidad es justamente para beneficiarse de esa unión, del poder que otorga lo colectivo. Pero mientras los gobiernos se ocupen exclusivamente de salvaguardar los intereses de los grandes empresarios, olvidando al resto de los actores sociales, será imposible tener una sociedad sana, equilibrada, justa. Y este no es un problema específicamente de México, es mundial.

La Zona hace una crítica dura a la proliferación indiscriminada del uso de armas, así como a la vigilancia privada. ¿Cómo se posicionan a este respecto?

En la base de la película sin duda hay un cuestionamiento muy fuerte a la idea de hacer justicia por mano propia, en lo personal no sentimos que sea la manera de dirimir los asuntos entre los seres humanos, entre otras cosas porque no creemos que una injusticia se paga o se soluciona con una nueva injusticia. Eso no significa que uno no pueda entender que la corrupción policial y la falta de justicia institucional pueda llevar a la gente a tomar acciones desesperadas, y en ese sentido intentamos que todos los personajes de la película tengan sus razones. La vigilancia privada puede ser percibida como una solución por ciertas personas pero en el fondo es parcial y no es definitiva. Y la gente armada implica otros peligros, en la película intentamos reflejar eso con una de las tramas paralelas. Nosotros seguimos creyendo en que tiene que existir una forma de justicia que incluya a todos sin colocarnos unos a otros como enemigos. 

¿Cómo perciben la diferencia entre la percepción de la violencia por parte de la sociedad y la violencia de facto?

La pregunta es difícil de contestar porque la idea de “sociedad” incluye diversos sectores y distintas formas de relacionarse con la “violencia”. Lo que sí nos parece claro es que en muchas ocasiones la percepción de la violencia es manipulada por los medios o los gobiernos, la paranoia y el miedo pueden ser redituables en términos políticos. Estados Unidos, por ejemplo, ha hecho un uso tremendo del miedo de su gente. Muchas veces azuzar el fantasma de la violencia le permite a los gobiernos justificar el uso de otro tipo de violencia que no suele ser una solución, eso pasa por la militarización pero también por formas más sutiles como puede ser la pérdida de libertades individuales y la privacidad.

En su opinión, ¿cómo se podría mejorar la seguridad pública en México?

Creemos que hay diversas causas que provocan que la seguridad pública en México sea deficiente. La policía y las instituciones de justicia no funcionan correctamente, a veces por corrupción, otras por falta de preparación y también porque la remuneración, en el caso de la policía, tampoco es buena. Esto es sinónimo de impunidad. Y frente a esto te encuentras una sociedad con un gran desequilibrio económico y por lo tanto cultural, que condena a buena parte de su población a un futuro sin expectativas.

¿Cuáles serían sus recomendaciones frente a esto?

Suponemos que la seguridad pública es un reclamo que debe hacerse en un marco de justicia social, en la medida que tienes una sociedad más equilibrada mejoran tus posibilidades de disminuir la delincuencia. Una sociedad que sea incluyente y que eduque en valores útiles a la propia supervivencia de esa sociedad, la tolerancia, la idea del bien común, y que realmente repruebe como colectivo a quien daña a esa sociedad, al que roba, al que se corrompe, y eso válido a todos los niveles, al que roba en la calle pero también a los ladrones de traje y corbata que se sirven de los dineros públicos para beneficio privado.

Para saber más:

Seguridad Pública en México

En otros sitios:

Trailer de La Zona (en You Tube)

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