Movilizar la sociedad para desarmar a los jóvenes

tarso_genro_biscaiaESP.jpgLas políticas públicas de combate a la violencia armada en Brasil podrán ganar un nuevo capítulo a partir de la aplicación de conceptos de DDR = Desarme, Desmovilización y Reintegración. La propuesta de DMI – Desarme, Movilización e Integración – se presentó en el encuentro “DDR y seguridad con ciudadanía – experiencias internacionales y el caso de Brasil”, promovido el día 28 en Río de Janeiro por el Ministerio de Justicia y el Viva Rio.

 
El encuentro reunió especialistas en seguridad de diversos países de América Latina para discutir como adecuar el modelo de DDR existente y adoptar mejores prácticas policiales para la prevención de crímenes practicados por jóvenes. Participaron en el evento el ministro de Justicia, Tarso Genro, y el secretario Nacional de Seguridad, Antonio Carlos Biscaia, además del comandante general de la Policía Militar del Estado de Río de Janeiro, coronel Ubiratan Ângelo, y Luciana Phebo, de Unicef, entre otros.

 
La discusión sobre acciones para desarmar a las pandillas, movilizar la sociedad e integrar a los jóvenes marginados es bastante pertinente, ya que las propuestas de acción están de acuerdo con la filosofía del Programa Nacional de Seguridad Pública con Ciudadanía (Pronasci), lanzado en agosto.

 
“¿Es posible hacer DDR en Brasil? Nuestra respuesta es sí, pero con transformaciones importantes”, dice Rebeca Pérez, coordinadora internacional del programa de Niños en Violencia Armada Organizada (Coav, en la sigla en inglés). Ella añadió que los programas de DDR se diseñaron para naciones en guerra, y que en el caso brasileño la situación es de altos niveles de violencia, superando, a veces, la violencia de situaciones de guerra, a pesar de que el país esté en paz y con instituciones que funcionan democráticamente.

 
“Nuestra propuesta es usar el mejor del DDR para ayudar a que los jóvenes dejen la violencia armada y se integren a la sociedad civil, pero ello requiere la movilización de la sociedad brasileña como un todo, incluyendo, por ejemplo, entrenamiento de la policía en mediación de conflictos y campañas permanentes de recogida de armas de fuego”, explica Rebeca.

 
La construcción de la paz posconflicto

 
reb_phebo_biscaia_genrESP.jpgEn 2006, 22 programas de DDR estaban en curso en el mundo bajo el sello de la ONU, pero ni todos se adoptaron por motivos de guerra. De acuerdo con Daniel Luz, consultor de Save the Children de Suecia, casos como el de Colombia y de Haití son particularmente interesantes para Brasil, ya que el DDR se adoptó por el gobierno para frenar niveles extremos de violencia.

 
Al revés de la expectativa, incluso en situaciones de posconflicto, los programas de DDR no se destinan exclusivamente a ex combatientes, enfocando también la reconciliación. No sólo los “soldados” ceden sus armas, pero también los civiles, y se crea un sistema de control de armas.

 
Desmovilización significa la remoción de combatientes y sus grupos de apoyo de su área de actuación a través de una ceremonia que marca el fin de sus vidas anteriores y de sus roles como combatientes. Y, finalmente, reintegración significa que obtengan documentos, acceso a servicios como apoyo psicosocial y, en algunos casos, una beca para regresar a la vida en sociedad.

 
En 2006, un número estimado en 1,2 millón de hombres, mujeres y niños se beneficiaron de los programas de DDR en el mundo. Cerca del 10% de ese total son niños. Pero la promesa de paz no es barata: la inversión total es de aproximadamente US$ 2 billones. La mayoría de los programas dura alrededor de tres años y medio. “El hecho de que los programas de DDR cuesten en media US$ 1.570 por persona nos preocupa, ya que es un valor mayor que la renta per capita en América Latina”, afirma Daniel Luz.

 
DDR para Brasil es DMI

 
De acuerdo con Rebeca Pérez, el concepto que se está proponiendo es de DMI – Desarme, Movilización e Integración, que utiliza lo mejor del modelo DDR y lo adapta a los conflictos no oficiales, pero muy reales, conocidos como violencia urbana.

 
Los participantes del encuentro vienen en el DMI una oportunidad de seguir el proceso de desarme. “Necesitamos movilizar al gobierno brasileño y la sociedad para ofrecer las condiciones y servicios necesarios para que quienes dejen la violencia armada tengan un futuro”, dice Rebeca. Según ella, hoy, esos jóvenes están condenados a morir aún jóvenes o a ser acorralados en cárceles.

 
La investigadora explica que el DMI trabaja con integración, y no integración, porque los jóvenes necesitan integrarse a una sociedad a la cual nunca han pertenecido, ya que nacen y crecen al margen de la sociedad. “Es por ello que elegimos el acrónimo DMI – Desarme, Movilización e Integración", explicó.

 
Los participantes en el seminario subrayaron el papel vital de la seguridad pública en el proceso de DMI y sugirieron la incorporación de buenas prácticas en que la policía pudo crear canales de comunicación con la juventud, rompiendo estereotipos y estigmas.

  
 
Un ejemplo viene de Nicaragua, donde la policía siguió en la dirección contraria a la línea mano dura típica de América Latina y abrió un diálogo con la juventud. Otro viene de Cataluña, donde la policía ayudó al grupo ilegal Latin Kings a transformarse en un club deportivo.

 
El éxito depende, sin embargo, de la reconciliación: la sociedad como un todo debe recibir a los jóvenes con más riesgos de ser reclutados por la violencia armada en la vida civil. “La reconciliación es la clave de la movilización. Pero será que la sociedad como un todo, los medios, las instituciones, los individuos, estarán dispuestos a olvidar y a aceptar en la sociedad jóvenes que en otros tiempos serían punidos?", cuestiona Rebeca Pérez.

 
Y ella va más allá: “Tenemos que pensar el papel de la Justicia, de la verdad y de la reconciliación. En Colombia, por ejemplo, defensores de los derechos humanos han criticado la Ley de la Justicia y de la Paz por estar generando un alto grado de impunidad. Esto nos deja la tarea de descubrir hasta que punto puede ir la reconciliación, sin la cual la paz no es posible, y cómo tratar con la impunidad,” pone en duda.

 
Un documento preliminar del concepto de DMI y sus propuestas de políticas públicas está en discusión con el gobierno, y la versión final deberá ser lanzada  en noviembre.

Para saber más:

Menos armas, más paz en Haiti

Latin Kings de Barcelona optan por legalizarse

 

Marimbas de Nicaragua, jóvenes sin estigma

 COAV - Niños y Jóvenes en Violencia Armada Organizada

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