A quemarropa

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Entrevista con César Marín, Coordinador Mundial de la Campaña Armas Bajo Control

César Marín lleva años trabajando, como voluntario de Amnistía Internacional – Venezuela, a favor del control de armas 1. Ahora, afronta un importante reto personal y profesional al haber sido seleccionado como el Coordinador Mundial de la Campaña Armas Bajo Control por parte de Iansa, una de las tres organizaciones que junto a Amnistía Internacional y Oxfam, lideran esta campaña. Reto, por otro lado, que afronta con energía y optimismo, al decirse inspirado por los miles de personas que en todo el mundo trabajan por esta campaña, en condiciones, a veces muy complicadas para ejercer un trabajo a favor del control de armas.

¿Qué implica esta nueva posición de Coordinador Mundial de la Campaña?

Lo primero es que hasta ahora esta posición no existía, así que con su creación el primer objetivo es el de incrementar el perfil, la visibilidad y la presencia a favor del Tratado por el Control de Armas (TCA), así como llevar la voz de las más de 700 ONG que conforman Iansa a aquellos foros internacionales (ya sea Naciones Unidas, como el Sica, la Comunidad Andina o el Mercosur).

Creo, que con mi pasado de voluntario en Amnistía Internacional puedo contribuir a incrementar la representación de las organizaciones que conforman esta campaña.  Gracias a ello he logrado conocer bien las tres organizaciones que lideran esta iniciativa, así como muchas más, no sólo de América Latina (que es lo que más conozco) si no de todo el mundo. En estos años he conocido muchísimas personas, organizaciones e iniciativas interesantes por todo el mundo a favor del control de armas, y tengo que decir que estoy realmente impresionado de la cantidad y calidad de iniciativas interesantes que hay.

Además, y pensando en mi trabajo en Venezuela, valoro positivamente el rol de Iansa, ya que gracias al trabajo en red hemos podido lanzar diversas iniciativas en mi país a favor del desarme y del control de armas que han sido valoradas muy positivamente.

¿Cómo crees que puede afectar tu nacionalidad Venezolana en el desempeño de tu trabajo?

Bueno, es cierto que Venezuela no es un país líder a favor del TCA, pero creo que el ser venezolano me da más ventajas que desventajas. En primer lugar, como buenos caribeños tenemos un carácter abierto que nos da facilidad para las relaciones personales, y eso es importante para esta posición. Además, nosotros somos un pueblo muy mestizo, con sangre africana, española e indígena entre otras…. Eso creo que también puede ayudar para conectar con otras formas de pensar y de hacer. Tampoco hay que olvidar que en mi país tenemos una tasa de mortalidad por armas de fuego cercana a 40 por 100 mil habitantes, lo que nos hace uno de los países con peores estadísticas de homicidios por armas de fuego.

¿Cómo ves el TCA en la región de América Latina y el Caribe?

La historia de la región está muy marcada por una gran cantidad de análisis y de legislaciones sub-regionales. Eso es importante, pero el problema viene a la hora de la implementación concreta, donde no se ven plasmados todos esos compromisos. Por eso creo que ya es hora de dar un paso más y avanzar hacia un tratado de carácter mundial, con compromisos firmes y una implementación rigurosa.

Además, la región también está caracterizada por ser un importante comprador de armas (además también hay algunos exportadores) y por tener unos controles laxos en materia de control de armas. Sin embargo, hay que destacar el compromiso de los países de América Latina y el Caribe, ya que han demostrado ser una región líder en materia de apoyo al TCA. Con la excepción de Venezuela, a quien no le gusta en exceso la propuesta (pero tampoco bloquea) y de Cuba, que lo acepta con reservas, el resto de países están a favor de la propuesta de las ONG.

Creo que es importante transmitir el mensaje de que el TCA busca controlar todo el ciclo de las armas, no es algo que solamente afecte a los exportadores. Lo que queremos es que las armas (todas las armas) no lleguen a malas manos. Y eso es extensible a todas las armas convencionales, no sólo las armas pequeñas y ligeras. El TCA cubre también el armamento pequeño, pero si sólo se centrara en ese tipo de armamento, estaría incompleto. Cada vez estamos encontrando menos resistencias al respecto y eso es bueno, debemos avanzar hacia un gran referente harmonizador.

¿Qué retos más importantes se deben afrontar en el inmediato futuro?

Sobretodo, mantener la presión sobre los Estados; es imprescindible la inclusión del desarrollo sostenible, el respeto de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario, no sólo sobre el papel si no que también en la implementación del TCA. Ya tenemos demasiados tratados en las Naciones Unidas para acabar transformando esta iniciativa en un tratado formal más, sin contenido.

Ahora tenemos un calendario complicado, pues tras la adopción de la Resolución de la Asamblea General en la que se instaba a la redacción del TCA, ahora viene el momento de escribir esa propuesta y de ver cómo se concreta.

Hablando de calendarios, esta campaña se inició en el año 2003, y en 2007 ya estamos pensado en el redactado del tratado, ¿qué opinión le parece el ritmo de la campaña?

Está claro que esta campaña ha batido todos los récord mundiales. No sólo por la rapidez, también por el nivel de apoyo. Si refrescamos la memoria, vemos que la resolución que permitió el tratado sobre prohibición de minas antipersonales tuvo 114 votos a favor en las Naciones Unidas, mientras el TCA tuvo 153; además, la consulta del Secretario General de la ONU ha sido respondida por casi la mitad de los Estados miembro, cosa que casi nunca ha ocurrido.

En todo caso, quiero insistir en que ahora viene la parte complicada, porque es ahora que debemos presionar para que esta propuesta esté bien articulada. En enero de 2008 empezarán las tareas del Grupo de Expertos Gubernamentales para trabajar en esa articulación, y a priori, en junio del 2010 deberíamos tener un tratado preparado para ser adoptado, aunque ya calculamos que puede haber un retraso de un par de años más…. Pero para eso está la sociedad civil, para presionar y para recordar a los Estados que cuanto más tarden en adoptar este instrumento, más vidas humanas se van a perder.

1 Ver: Marín, César: Diálogo entre la Sociedad Civil y el Estado para Reducir la Violencia Armada: El Caso del Plan Venezolano de Desarme. En la mira nº 2, agosto de 2006.

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