Legislatura de Buenos Aires estudia aplicar un plan de desarme

La capital argentina podrá contar con un programa de desarme, siempre y cuando su Legislatura le de el apoyo que necesita un proyecto que, hasta el momento, cuenta con el aval de legisladores de diferentes partidos políticos.


El proyecto fue redactado por los legisladores oficialistas Helio Rebot y Silvia La Ruffa, los opositores Gabriela Michetti y Marcelo Godoy, y la ex legisladora y actual diputada nacional Paula Bertol. El texto ya consiguió la aprobación de la Comisión de Seguridad de la Legislatura.


Organizaciones sociales nucleadas en la Red Argentina para el Desarme y el Foro Parlamentario sobre Armas Pequeñas fueron consultados por los legisladores. Estos grupos que bregan por un control integral de las armas y municiones formularon observaciones y propuestas. Sin embargo, el lobby local de las armas intenta disminuir su impacto, tal como lo afirmaron sus representantes al diario Clarín el jueves 13 de julio.


Buenos Aires se ha visto fuertemente impactada en los últimos días por casos en que personas que no estaban involucradas en ningún hecho delictivo fueron asesinadas a mansalva. El caso más destacado fue el de una persona -que no ha sido hallada aun- que disparó al azar en una céntrica calle, matando a un joven de 18 años e hiriendo a otras 7 personas.


Artículos de prensa y entrevistas de radio y televisión a especialistas dan cuenta que es alarmante la cantidad de armas que hay en circulación en la Argentina, sin sentido.


"Hay que cambiar de paradigma. Del derecho a tener a un arma al que indique que tener un arma es un privilegio, con controles y exámenes rigurosos", escribió en el diario La Nación Gabriel Conte, experto local en temas de seguridad que fue quien condujo el Plan Canje de Armas de la provincia de Mendoza.


En tanto, la Red Argentina para el Desarme advirtió que "hay un arma cada tres hogares", enj la voz de Fernando Rodríguez, de la Fundación Lebensohn. La Red Solidaria, en tanto, formuló un llamado de atención a las autoridades para frenar el armamentismo civil. Mientras que en declaraciones a Radio provincia, el abogado Darío Kosovsky -autor del libro de reciente aparición "El ciudadano Sheriff"- dijo que "el tema es muy preocupante" por la cantidad de armas que la gente tiene en los hogares. Agregó que este tema se da "por temor" y lo cierto es que es la ciudadanía tiene mucho temor a la agresión, es cierto que es muy alto el índice de delitos en el país, pero no podemos negar que cada vez hay más y debemos entender el proceso social por el que se "gesta este temor".


El abogado, indicó que esta idea se basa casi en la desesperación y por la "carencia de respuestas del Estado", además hay un conjunto de lo que los medios dicen que es y también lo que los funcionarios públicos dicen "cual es nuestra realidad".


Finalizó la entrevista, manifestando que "el mensaje que transmite el Estado", es como se deben gestionar los conflictos sociales y es importante porque la gente dice que no tenemos seguridad frente al realidad y busca la salida en tener un arma en la casa, el Estado debería decir que este no es una salida y gestionar los servicios sociales", concluyó Kosovsky.


El plan en discusión


El plan "porteño" ha tomado como fuente al único antecedente argentino en la materia que, además, fue exitoso: el plan de control integral de armas y municiones de la provincia de Mendoza, que incluyó el "Plan Canje de Armas".


De resultar aprobado por la Legislatura de Buenos Aires y tras ser reglamentado el Ministerio de Gobierno abrirá un plazo para que la población entregue sus armas. Será a cambio de un "beneficio o incentivo, no monetario, que podrá constituirse con donaciones de organismos públicos o privados en bienes de consumo, de uso, becas de estudio, pases libres a espectáculos, libros, etc.", que tendrán un valor proporcional al del arma. Algunos legisladores aseguran que en el recinto plantearán la necesidad de que el cambio se haga por dinero, pero esa opción es rechazada por los expertos argentinos que trabajan en ONGs y universidades.

Un aspecto central es que el canje será voluntario y anónimo. Por eso, el proyecto de ley propone crear "un registro con los datos y números de serie e identificación de las armas de fuego recibidas y los incentivos o beneficios otorgados. El registro no contendrá identificación personal alguna con el fin de asegurar el anonimato". Según el artículo Nº 10, "todas las armas depositadas bajo este programa serán remitidas al Registro Nacional de Armas (RENAR) para su destrucción".

El diario Clarín ofrecióp detalles del plan: "El Gobierno deberá realizar campañas de información para fomentar el canje y organizar acciones de concientización sobre el peligro del uso de armas en escuelas, hospitales y ONG. También tendrá que publicar en Internet los datos relacionados al programa, estadísticas vinculadas a la tenencia y tráfico ilegal, información sobre la legislación vigente y sobre toda actividad que colabore para reducir los riesgos en el uso de armas".

El plan canje de armas de la Ciudad de Buenos Aires durará 180 días, que podrían ser prorrogados por un plazo similar.


Según estimaciones oficiales, hay un arma de fuego cada ocho hogares de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. El Ministerio de Justicia afirma que en Argentina muere un persona por heridas de bala cada dos horas, y que sólo en un 25% de casos esas muertes se vinculan a robos, el resto por accidentes o conflictos domésticos.


Fuentes: Clarín, La Nación, Impulso, Red Argentina para el Desarme