Subculturas juveniles y violencia

Vivimos en un mundo de jóvenes: ¿qué tan útil es la insistencia de abordar el conocimiento de este grupo, como un grupo específico y particular dentro de la sociedad?, ¿no puedo de una argucia más para fragmentar el estudio  no sólo de la sociedad, sino de todo lo que a ella le atañe? ¿no será más rico el abordar a los jóvenes en su integralidad social, en su ser y su inter-ser?



¿Qué es ser joven? ¿mutación? ¿vigor? ¿rebeldía?... La juventud es una categoría cultural o mejor dicho una construcción social con diversos significados según el momento histórico de que se trate. Levi y Schmitt dicen: ¨la juventud como producto engendrado socialmente en ningún lugar ni periodo histórico cabría definir a la juventud mediante meros criterios biológicos o con arreglo a criterios jurídicos. En todas partes y en todo tiempo, sólo existe revestida de valores y símbolos. De un contexto a otro, de una a otra época, los jóvenes asumen funciones diferentes y su estatuto queda definido mediante fuentes diversas La función social de este grupo ha cambiado en el tiempo y en el espacio de las diferentes sociedades. ¨Hoy sabemos que las distintas sociedades en diferentes etapas históricas han planteado las segmentaciones sociales por grupos de edad de muy distintas maneras y que, incluso, para algunas sociedades este tipo de corte no ha existido. Sus características y comportamiento han sido en lo general determinados por la estructura, así en algún momento en la antigüedad los jóvenes se formaban y se destinaban básicamente a la guerra, en otras sociedades la juventud simplemente se refería a los cambios fisiológicos y se pasaba de la niñez a la edad adulta sin mayor preámbulo. Mas adelante, en la modernidad la juventud se trató como una etapa de transición en la que los jóvenes podían prepararse para el futuro y disfrutar de la vida. En 1968 los jóvenes fueron protagonistas de un giro en la cultura occidental muy destacado y comenzaron a constituir el grupo etario más importante en sociedades como la nuestra.



En la actualidad en México mas de un 30% de la población es joven, la sociedad ha dejado desde hace algún tiempo de tener capacidad de absorberlos e integrarlos en el sistema dominante. Está situación define con mucho el papel que se asigna a los jóvenes en esta sociedad, incapaz de ofrecerles un lugar para independizarse como sujetos una vez que han dejado de ser niños. Los jóvenes a su vez adoptan diferentes comportamientos que acaban por constituir formas culturales específicas siendo su búsqueda esencial no rechazar a la sociedad sino encontrar un lugar en el cual poder desarrollarse productivamente.



La propuesta en este trabajo es identificar en los comportamientos que socializan las escuelas secundarias las pautas -en particular la violencia- necesarias que requerirán los jóvenes para sobrevivir en una sociedad, esto es, en subsistemas alternos de sobrevivencia.



Utilizaremos una encuesta aplicada en 29 escuelas secundarias a 2105 alumnos entre 12 y 17 años, con una media de edad de 14 años; su extracción social es de grupos populares que viven en colonias con cierto grado de marginación en la ciudad de México. Los padres se ocupan en el comercio, en los servicios o desempeñan algunos oficios. Estos datos han sido profundizados en un acercamiento con grupos de estudiantes de 10 secundarias. Hemos desarrollado y coordinado esta experiencia por un período de cerca de 3 años, han participado un grupo multidisciplinario de académicos universitarios y un grupo de encuestadores y de facilitadotes de la Escuela Nacional de Trabajo Social entrenados específicamente para ello. Los ejes temáticos que hemos explorado son la inseguridad, la violencia, la ilegalidad y la corrupción, tratando de establecer una línea de continuidad entre lo social, lo escolar, lo familiar y lo individual. El trabajo se ha centrado en la percepción de los estudiantes de los ejes temáticos en sus diferentes relaciones entre iguales, con sus padres, con sus maestros y con las autoridades escolares.



Queremos reconstruir esta experiencia concreta con adolescentes en relación con el eje de la violencia adoptando como perspectiva de análisis lo siguiente:



· La comunidad socializa a los jóvenes para sobrevivir en los diversos subsistemas que la conforman;


· La sociedad en descomposición privilegia la inseguridad, la violencia, la ilegalidad y la corrupción;


· La escuela contribuye al desarrollo de habilidades y comportamientos psico-sociales que permite a los estudiantes desempeñar como jóvenes la función social que les asigna la sociedad en este caso en descomposición;

· La subcultura juvenil juega un papel integrador de la sociedad y no de disolución como se ve en una primera aproximación a ella;

· Las rupturas propuestas por los jóvenes contribuyen a la existencia de una sociedad en descomposición en la que buscan ser aceptados;

· La sociedad conduce los canales de expresión juvenil hacia una integración negativa dada su incapacidad para hacerlo en positivo;

· La violencia, la inseguridad, la ilegalidad y la corrupción son habilidades que permiten a los jóvenes sobrevivir en está sociedad.



La sociedad y los subsistemas



Nuestra sociedad se caracteriza por la descomposición social, esto es, por un proceso de desarticulación del pacto que la constituía. El que fundamentaba al México moderno era el pacto posrevolucionario, formulado en la Constitución Mexicana.



Este espacio central, formal, ha sido incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la población; alrededor suyo han surgido y se han desarrollado otros espacios que generan posibilidades alternas de sobrevivencia para la población mexicana. La totalidad es México, sus diversos espacios se constituyen en subsistemas que lo conforman, son diferentes, se distinguen entre sí, operan con normas propias y a la vez se articulan en un todo, se interrelacionan y conectan de manera compleja, luchan entre sí por la ampliación de sus espacios. Estos enfrentamientos expresan conflictos que generan inseguridad y violencia.



En el subsistema de lo formal no tienen cabida todos los jóvenes que buscan empleo, integrarse a la sociedad como nuevos ciudadanos; para sobrevivir buscarán, y lo más probable es que encuentren cabida en los subsistemas alternos. Estos ofrecen oportunidades de sobrevivencia en marcos distintos al del subsistema formal con normas y economías alternas: comercio informal, la migración, el narcotráfico, el crimen organizado, etcétera.



Una sociedad con estas características necesita de población socializada en comportamientos y habilidades que le permitan adaptarse a ella, que puedan manejar marcos normativos diversos, que sean flexibles, transgresores, violentos y corruptos, dando por resultado una sociedad desdibujada, poco cohesionada, con un pobre sentido de pertenencia y baja participación social.



Cuando los jóvenes llegan a la edad de integrarse a la sociedad se encuentran ante el gran rechazo del subsistema de lo formal para integrarse a la vida productiva del país, por lo que en la mayoría de los casos tienen que lanzarse a la búsqueda de alternativas de sobrevivencia. Encontrar una fuente de ingreso en los subsistemas alternos puede ser más fácil y rápido que encontrar un lugar en el subsistema formal, búsqueda que puede prolongarse por años, lo que da lugar al alargamiento de la juventud. El período prolongado y difícil de ajuste que experimentan los individuos durante la juventud es concordante con las dificultades que tiene la sociedad para integrarlos y ofrecerles oportunidades viables.



Esta situación genera incertidumbre socio-económica que aunada a la inseguridad pública delinea un perfil de juventud dispuesta a todo ante lo incierto del futuro. Es fácil entender la frustración generacional ante esta situación y la violencia como respuesta, la ley del mas fuerte como mecanismo de operación social en una sociedad en que no existe un sistema normativo capaz de dominar.



Aquí encaja el joven contestatario, violento, que protesta contra el sistema social al que busca pertenecer sin lograrlo; aquí, es donde se hace evidente que la sociedad fortalece este tipo de comportamiento social. Aquí se encuentran las tensiones y contradicciones que originan subculturas juveniles como actos creativos de protesta, en donde se mezclan comportamientos de los distintos subsistemas y a través de los jóvenes se tocan e interrelacionan en una sociedad en descomposición. Aquí encuentran los jóvenes su lugar en la sociedad, el otro les está vedado. Aquí buscan consolidar su identidad, tienen que ¨hacerse cancha¨, consolidando su singularidad, distinguiéndose de los demás y luchar contra los intentos de mantenerlos en el margen de lo invisible.



La pregunta que surge es si la función social que acaban cumpliendo los jóvenes en este ir y venir entre subsistemas es la de cohesionarlos, estableciendo canales de comunicación entre ellos y contribuyendo con la creación de una subcultura juvenil transversal que le permite a la sociedad encontrar signos y rasgos de identidad comunitaria. La función prioritaria de los subsistemas es hacer viable la existencia del sistema, cuyas características de inestabilidad se traduce en movimientos autogenerativos que conducen a la lucha por el espacio, por el poder y la primacía.



Por su parte, las escuelas siguen cumpliendo su función socializadora y si ésta se complementa con la de la familia será socialización que reproducirá patrones de conducta de sobrevivencia en una sociedad en descomposición y no reproducirá el deber ser estipulado en el pacto de lo formal que dejó de operar, como sistema único, hace algunos años en nuestra sociedad.



Así, en la secundaria las habilidades que se socializan prioritariamente son: el manejo de varios sistemas de valores básicos y la habilidad para identificar el espacio en el que cada uno se emplea; la trasgresión como habilidad necesaria para sobresalir en cualquier grupo; el comportamiento violento con el que uno puede evitar ser dominado por otro y el comportamiento sumiso con el cual uno puede evitar meterse en problemas con quien detente la autoridad; generalidades sobre el sistema de legalidad formal en el marco de una cultura plural y contradictoria de normas en la que es necesario discriminar comportamientos adecuados para cada situación. Los estudiantes aprenden que la inseguridad es parte del medio ambiente y que existen ciertas formas para preservarse tanto física, como emocional y económicamente; la corrupción como manera de interrelacionarse dentro de una sociedad que obstruye y dificulta el estar en regla. Son estas algunas generalizaciones que caracterizan la formación institucionalizada que reciben los estudiantes en las escuelas secundarias.



La violencia y los jóvenes



La violencia es parte de la cultura de nuestra sociedad; cuando uno se acostumbra a ella y deja de reconocerla se convierte en un fenómeno que se reproduce exponencialmente. La violencia como parte de nuestra cotidianidad se socializa -como en otras instituciones sociales- en las escuelas secundarias. Pareciera que el que no aprende a ser violento y a aceptar la violencia como comportamiento dominante, tiene menos posibilidades de sobrevivir en nuestra sociedad.



Los jóvenes son víctimas y protagonistas de los hechos más violentos de las sociedades, existe casi un punto de equivalencia entre el ser joven y la violencia. La primera causa de muerte de jóvenes entre 12 y 24 años son los accidentes externos y los traumas violentos; 60% de la gente procesada por delitos graves es menor de 27 años y el porcentaje de las víctimas jóvenes también es muy alto. En los últimos 8 años los suicidios de jóvenes han aumentado un 37%.



Entre las interpretaciones mas socorridas están el resentimiento social, la pobreza, la incomprensión familiar y social, los nexos con las drogas y la influencia nociva de los medios de comunicación.



La escuela socializa la violencia -entre otros comportamientos- al cumplir con su función de reproducción de la sociedad, la estandariza como comportamiento cotidiano y la transmite a través de los juegos vivenciales de la cotidianidad.



En el centro de las relaciones de la comunidad escolar se encuentra: la violencia, a veces expuesta, otras disimulada y algunas mas oculta; sin importar si se trata de relaciones entre alumnos y autoridades, entre alumnos y maestros o entre los mismos alumnos.



Hay algo mas grave aún: los adolescentes tienen problemas para reconocer la violencia. La familiarización con ella y su aceptación inconsciente son el centro de la reproducción de una sociedad en descomposición. ¿Tiene que ver está violencia con el hecho de ser joven o en la medida en que los jóvenes se habilitan para ser seres independientes y autosuficientes en esta sociedad requieren de habilidades para relacionarse mediadas por la violencia? ¿Será casual que el chavo ¨entre mas joven y menos favorecido socialmente tiende mas hacia la divergencia¨, hacia subsistemas alternos de sobrevivencia y para desenvolverse en ellos requiere desarrollar cierto tipo de comportamientos?



Esta violencia es prefabricada como comportamiento social de los jóvenes en la sociedad e inducida por comportamientos dominantes de los adultos. Se transmiten mensajes contradictorios, no establecen limites claros y menos aún son uniformes, el manejo de reglas, normas y leyes es siempre discrecional, prevalece la complacencia ante cualquier desvío de la conducta, domina el anonimato y la responsabilidad personal se diluye en él, la falta de autoridad y de modelos o sistemas ideológicos conductores del desarrollo tanto social como individual son una constante, así como el dominio de patrones de relación basados en la violencia.

<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />


La presencia de jóvenes acarrea violencia



Es muy significativo que el entorno de la secundaria sea considerado como un punto de alto grado de violencia por los habitantes de las diversas colonias en las que hemos trabajado. Iniciamos este trabajo con las secundarias tras la búsqueda de los espacios comunitarios peligrosos y de manera constante en todas las colonias en las que trabajamos se nos señaló el entorno de las escuelas secundarias como el punto más inseguro. Estos espacios se identifican como violentos e inseguros debido a la presencia de jóvenes, armas, drogas, sexo y falta de vigilancia, (aludiendo a conceptos generalizantes sobre los jóvenes, elementos que se manejan en el imaginario colectivo como símbolos de juventud o al menos de una clase de juventud - es importante no olvidar lo arriesgado que es hablar de jóvenes como si se tratara de un grupo homogéneo, ya que como en todos los grupos de la sociedad, el de los jóvenes está caracterizado no sólo por la diversidad sino por la desigualdad.-. El entorno escolar se señala como peligroso para los jóvenes y debido a ellos, en una doble dirección en la que los protagonistas son los jóvenes. La gente piensa que es peligroso para los chavos andar alrededor de la secundaria y también afirma que los estudiantes cometen actos de vandalismo alrededor de la escuela. En contraste, generalmente los alrededores de las secundarias son muy tranquilos en horas de clases, aunque siempre se ven niños con uniforme por allí y son frecuentes las parejas que andan de pinta.



En el último año escolar ha habido al menos tres muertes de estudiantes en torno a las escuelas en las que hemos trabajado, no hemos sido testigo de ninguna: una fue un ajuste de cuentas entre bandas que distribuyen drogas, otro fue un pleito entre un estudiante y un egresado de la escuela por una chava y a otro lo asesinaron ¨afuerita¨ de la escuela, desconocemos la causa. Estos actos impactan mucho a los grupos de estudiantes de la secundaria, inclusive los deprimen colectivamente y se vuelven narraciones importantes para ellos, tal vez hasta se convierten en mitos de referencia obligada para la vida colectiva.



Llama la atención la presencia de tiendas con video juegos, los billares y los antros que les sirven alcohol disimuladamente; siempre es posible identificar puntos de venta de droga, en algunos lugares mas obviamente que en otros.



¿Por qué se permite todo esto? ¿Es más importante el mercado de lo prohibido - alcohol y droga- que la preservación de los jóvenes o son productos básicos en las subculturas juveniles? ¿Se trata de permitir que lo alternativo se acerque a los jóvenes o será que los subsistemas alternos le ganan espacio al subsistema formal y logran acercarse a los jóvenes para capturarlos? ¿Es por ello que los jóvenes son ¨entrenados¨ en la secundaria para sobrevivir en la violencia y la inseguridad? ¿Por ello es necesario que la ley no sea imperativo para ellos?



Los adolescentes en la secundaria



La adolescencia es el momento de rompimiento con la etapa de la niñez y aparecen una serie de comportamientos -característicos de los adolescentes- culturalmente previstos en cada sociedad y desde aquí es notable el inicio de la búsqueda por el adolescente de su propio espacio en la sociedad.



Uno de los principales cambios en la conducta del sujeto es la importancia que adquiere en su vida cotidiana su pertenencia a grupos de iguales. A través de esta pertenencia  desarrolla habilidades que le servirán de base para relacionarse con los otros, para aprender a elegir, a expresarse, a fin a moverse en grupos por sí sólo y supuestamente de manera

independiente.



Hemos identificado el rompimiento con la niñez, a la  entrada a la secundaria independientemente del grado de crecimiento biológico del adolescente. La secundaria pues marca una diferencia y exige de él muchas veces casi niño un comportamiento diferente, esta exigencia dicen percibirla como muy brusca al menos el 33% de los estudiantes.


Los estudiantes son casi niños al ingresar a la secundaria, generalmente todos viven en familia, y se enfrentan a una situación que aunque no sea explícita, está presente: durante su estancia en la secundaria dejarán de ser niños para convertirse en adolescentes y deberán comportarse como tales: estos jóvenes hablan otra lengua; que cada vez se diferencia más de la que hablan el resto de los hablantes; la sociedad adolescente es paulatinamente mas fuerte en los suburbios de la clase media; entre los padres se está extendiendo la sensación de que el mundo de los teenagers es un mundo aparte.



Estos casi niños tienen presente la demanda de la sociedad sobre su comportamiento en el momento de ingresar a la secundaria. Saben que se espera de ellos un comportamiento rebelde, hasta cierto punto y que deberán independizarse de su familia en este período y están dispuestos a enfrentarse a sus padres para lograr su independencia. Estos niños empiezan a enfrentarse a la exigencia social, mas allá de los cambios físicos propios de la edad y al descubrimiento que su propia sexualidad, requieren cambiar su comportamiento, mostrar rebeldía y  deseo de independencia.



Uno de los canales de expresión mas socorrido es la  violencia, con frecuencia los padres se atemorizan y tratan por todos los medios contrarrestar estas tendencias y mantener el control que habían tenido sobre sus hijos, con ello  equilibran  tendencias y potencializan los procesos de violencia.



La construcción de la identidad, es decir, fortalecer el yo y diferenciarse del otro, se construye en este ambiente y a partir de las exigencias del otro, ¿Será posible?; de ser así ¿Cómo es posible?



En la escuela se puede hablar de la aparición de un nuevo comportamiento grupal, correspondiente a una sociedad individualista, caracterizada por la desconfianza y basada en el poder y en el abuso, en contra de la justicia, la igualdad y la confianza, esto es, se puede distinguir que el sentimiento de clan es débil en contraposición con grupos cerrados y mucho sentido de pertenencia, es fácil saber quiénes roban, quiénes se drogan, quiénes tienen un examen, los jóvenes lo denuncian con gran soltura y lo aceptan como parte de una normalidad dada, ya que decirlo no cambia en nada la situación. Ignoramos si esto sucede en otro tipo de grupo, pero así es en las escuelas en las que hemos trabajado. Este tipo de conducta también se puede advertir cuando se escucha a algún joven comentar que cometió algún delito, como si fuese la cosa más natural del mundo, y no nos referimos a conductas contestatarias.



La estructura social externa se reproduce generalmente en las escuelas secundarias. Hay quienes pertenecen a bandas, y éstas se dedican a diferentes ¨tareas¨; hay quienes son graffiteros; quienes distribuyen droga; quienes la consumen; quienes son roqueros. Todos estos grupos pueden tener nexos con grupos externos que se dedican a actividades similares.



Por supuesto también hay estudiantes que no pertenecen a ninguna banda. Las mujeres también tienen grupos que pueden ser independientes o tener nexos con los grupos de los hombres. En una secundaria que presentaba de manera más evidente este tipo de estructuras encontramos un grupo de mujeres que ofrecía protección a los demás estudiantes. El dinero y la fuerza son  los básicos esenciales para constituir las relaciones entre estos grupos.



Hemos encontrado que en las escuelas en las que hay una autoridad definida la violencia es menor; en donde hay alguien capaz de establecer limites se establece orden y aunque esto no termine con la violencia como comportamiento dominante, si establece un marco de disciplina y control que contribuye a fortalecer el sentimiento de seguridad en la escuela. La inseguridad y la violencia aumentan donde no hay reglas claras, cuando los estudiantes saben que las normas y los castigos son  amenazas, que en cualquier caso  pueden evadir.



La mayoría de los estudiantes reconocen que existe un reglamento en su escuela. Cuando se les pregunta cuál es la principal norma en ella contestan mayoritariamente ¨No corro, no grito, no empujo¨, refiriéndose a las instrucciones que para caso de siniestro,  están en las paredes de los pasillos. Es notorio que en los reglamentos de las secundarias el mayor

número de normas se dirigen a hechos y no a relaciones entre los distintos actores de la comunidad escolar.



Analizando la situación de los chavos de un grupo muy agresivo se veía la urgente necesidad de trabajar con algunos de ellos en lo individual. Al hacer la selección, los expertos eliminaron a la niña que maltrataban en el salón, la razón que esgrimían es que a ella sus papas si la querían por lo que carecía de importancia que el grupo la agrediera, total ¨lo mas que le pasa es que se orinan en su mochila. Otro joven fue ignorado en su adicción que la directora se negaba a tratar porque a ese se le expulsaría y entonces era preferible trabajar con alguien que valiera la pena.



La presencia de profesores que no intervienen ante estas situaciones o lo hacen de manera desafortunada brinda la sanción institucional para que esos comportamientos existan, y finalmente sean actitudes vistas como parte de una normalidad. Los maestros perciben los problemas, perciben a las víctimas de agresión, perciben a los que se drogan y son contadas las ocasiones en que intervienen, ellos prefieren no meterse en líos, saben que no serán apoyados por las autoridades y que los riesgos que corren son mayores a lo que puedan solucionar.



Por supuesto, esta tolerancia que  raya en complicidad también es parte del comportamiento  aprendido por los alumnos como forma de sobrevivencia.


Podría hablarse del papel de espectador tan necesario en nuestra sociedad.



Las relaciones entre los chavos mediadas por la violencia



La relación entre iguales en secundaria está tamizada por diversas experiencias psico-sociales, caracterizadas por ser relaciones de dominio- sumisión, en las que la violencia abierta y la  encubierta, en un doble discurso, es sancionada socialmente como el comportamiento más exitoso. La trasgresión es uno de los rasgos más comunes en los líderes.



Las relaciones en los grupos están caracterizadas por la presencia de líderes y de ¨puerquitos del salón¨, es en la existencia de  estos actores donde se palpa la violencia cotidiana como elemento constructor de una cultura transmitida de la estructura social a los sujetos que la conforman e interiorizan formas de comportamiento dominante. Las situaciones de humillación inferida entre iguales llegan a ser graves y lesivas para el afectado; generalmente se trata de situaciones que se dejan correr y con pocas perspectivas de modificación; sin embargo el daño que suelen producir puede ser mayor, y va desde problemas de personalidad o de conducta, hasta configuración de personas resentidas, pasando por quienes abandonan la escuela o son expulsados de ella - un 23% de los que

ingresan-.



La manera en que los chavos de secundaria usan el lenguaje es realmente agresiva. Los estudiosos hablan casi de dialectos entre jóvenes; estos dialectos están constituidos principalmente por palabras cuya finalidad es vejar al otro y si el otro lo acepta, entonces y sólo entonces se establece una liga de amistad entre ellos; esto es, las relaciones de

amistad con mucha frecuencia se basan en una aceptación previa de dominio, que se puede complementar con alguna especie de rito, de dominio del otro.



Ser amigos y parte del mismo grupo, no es para respetarse, es para aceptar la invasión o imposición del otro; puede ser que se trate de control en ambas direcciones, lo que no transforma la situación. Esto es entre amigos, porque las bandas pueden pelearse entre sí por un quítame estas pajas. Los insultos sólo son válidos entre amigos y ello habla de intimidad: puedes hacer conmigo lo que sea, no importa que para eso primero tomes posesión de mí. La película “Y tu mamá también”. Es una clara expresión de esta situación.



Los golpes, la humillación, la burla son constantes en sus relaciones escolares; el manejo de comportamientos agresivos como aceptables es grave. Los chavos teóricamente reconocen lo bueno y lo malo desde un punto de vista formal, pero no significa nada para la toma de decisiones en relación a su comportamiento personal.



Su percepción de violencia



Cuando uno les pregunta a los estudiantes de secundaria si hay violencia en las escuelas afirman que no, dicen que los ambientes son de respeto, afables y agradables. Ciertamente, en general cuando uno entra a estas secundarias hay orden, limpieza, niños bien portados, uniformados, y quizá algunos graffitis; pero también hay pese a no ser evidentes armas, alcohol, drogas y golpes, muchos golpes. El 30% afirma relacionarse principalmente a golpes; los insultos son la manera de comunicarse y la humillación y la burla son constantes; a pesar de ello afirman que  les gusta estar en la escuela y por supuesto con sus amigos. Aunque dicen y repiten que la escuela no es violenta, afirman que sus relaciones sí lo son, y más del 60% afirma que la culpa de esa violencia es suya, o sea, se asumen así mismos como los responsables de la violencia que les rodea y exculpan a los otros. La sociedad ya los convenció de su culpabilidad.



Algunas anécdotas



Queremos utilizar tres: 1) en un grupo cada vez que los niños se enojaban con las niñas se bajaban los pantalones y les enseñaban el pene; 2) había una niña que no hablaba hacía dos años, era considerada una niña buena y nadie le hacía caso; una más. 3) Unas niñas platicaban y lloraban porque temían por el novio de una de ellas, pues estaban sobre aviso de que a la salida estaría presente la banda de otro para acabar con él.



En la primera anécdota el problema era que a ese grupo de niños tenía muy interiorizado que a las niñas no se les pega, pero como ellas sí les pegan, se burlan de ellos y los agraden encontraron que esa era la única forma de defenderse. La segunda se presentó en una telesecundaria cuyo director era un hombre mayor que no reparaba en esos problemas, los maestros se daban cuenta y fue una maestra la que nos turno el caso. Y la tercera era parte de la vida escolar y su relación con las bandas externas en las que las autoridades sólo actúan cuando ya aconteció algo no deseado.



Estas  anécdotas reflejan una violencia cotidiana; se permite que sucedan hechos destructivos hacía otro, el tercer actor tendría que involucrarse, independientemente de su responsabilidad institucional, pero no lo hace.

Esa es otra enseñanza que los estudiantes interiorizan como comportamiento

social dominante. Coleman ya hablaba de la esquizofrenia de los valores en

los adultos y la inconsistencia de sus principios educativos¨



¿Los jóvenes recrean culturas en donde  sobreviven enfrentándose a ciertos valores? O  ¿los chavos reproducen los valores fundamentales de la sociedad convirtiéndose en víctimas de quienes los señalan  como los actores más violentos de la sociedad? ¿La inseguridad omnipresente en la cotidianidad de los jóvenes genera violencia o ésta es la que conduce a la inseguridad? ¿Por qué se dedican tantos recursos para atender falsos problemas de los jóvenes y se ofertan salidas atractivas pero carentes de impacto cuando los jóvenes requieren que se abran espacios de sobrevivencia que los potencien como seres humanos?



Bibliografía



GILLIGAN James, Violence, Ed Vintage, USA, 1997

LEVI y SHMITT La juventud, metáfora del cambio social, Historia de los

jóvenes. Ed Taurus, Madrid 1995

NATERAS D Alfredo, Jóvenes, culturas e identidades urbanas, ED Porrúa-UAM,

DF 2002

PASSERINI Luisa, La juventud, metáfora del cambio social en LEVI y Shmitt,

Historia de Jóvenes p 496, Ed Tauri, Madrid 1995

ROCHE Sebastián, La delinguance des jeunes, Ed de Seuil, Paris, 2001

ROGGANO Regina, La cultura de los jóvenes, UdeG, 1998

SANCHEZ V Adolfo, El mundo de la violencia, Ed CFE-UNAM, DF 1998

TELLO P Nelia, Encuesta en 29 escuelas secundarias del DF, EOPSAC, 2002


 


* Nelia Tello y Carlos Garza son investigadores de Estudios de Opinión y Participación Social A.C.