'La misión cambia, pero el capital humano perdura'
ENTREVISTA/ Eduarda Hamann

El terremoto en Haití inevitablemente va a modificar el trabajo que venía desarrollando la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití, conocida como MINUSTAH, cuyo mandato de restaurar la seguridad en el país ha sido continuamente renovado desde 2004.
Comunidad Segura habló de los desafíos de la MINUSTAH tras el desastre natural con la abogada Eduarda Hamann, vice-coordinadora del programa de Operaciones de Paz de la organización brasileña Viva Rio. En la actualidad, Eduarda desarrolla desde Estados Unidos un curso online para policías involucrados en operaciones internacionales de paz.
La funcionaria visitó Puerto Príncipe en septiembre de 2009 (foto) para participar en un seminario organizado por la ONU y allí estuvo en contacto con la fuerza de paz de la organización y con el trabajo de las ONGs en la ciudad. Eduarda explicó cómo trabaja la ONU en escenarios de emergencia y comentó el destino que tendrá todo el capital social acumulado gracias al trabajo de organizaciones civiles y de la MINUSTAH hasta el momento en el que ocurrió el terremoto.
¿Cómo ve la cooperación internacional en Haití tras el terremoto?
Hay esfuerzos importantes de cooperación en el plano internacional, con la participación de Brasil. Se acaba de reunir en Montreal, Canadá, un grupo de 14 países junto con organizaciones intergubernamentales, todos representados por funcionarios de alto nivel, la mayoría de ellos ministros de relaciones exteriores. En nombre de Haití partició el primer ministro, Jean-Max Bellerive.
¿Y cuáles fueron las conclusiones?
Se acordó que el gobierno haitiano debe liderar el proceso de reconstrucción en su país y no la ONU, Estados Unidos, Francia o Brasil como muchos han sugerido. Claro está, lo hará con apoyo de la comunidad internacional. En segundo lugar, el primer ministro de Haití hizo un pedido de materiales y no sólo de dinero. El gobierno estima que la población necesita 200.000 carpas y 36 millones de raciones diarias para las próximas semanas, considerando que 1.5 millones de personas quedaron sin techo. La ayuda de abrigo más estructurado es requerida de manera urgente por las lluvias de mayo. En tercer término, se planteó la necesidad de la descentralización, retirando personas de la capital (tanto de sobrevivientes como de la ayuda internacional) y llevarlas otras ciudades más pequeñas del sur y del interior del país. El gobierno comenzó a movilizar centenas de millares de personas fuera de Puerto Príncipe (cerca de 400 mil) pero aún no sabemos hacia dónde ni qué tipo de situación encontrarán en términos de alojamiento, alimentación, agua, saneamiento básico e inclusive trabajo..
¿Cómo participa Brasil en este proceso?
El canciller brasileño Celso Amorim también estuvo presente en la reunión de Canadá. El Senado brasileño está por aprobar lo que fue prometido por el presidente Lula al Secretario General de la ONU: el envío de otros 750 mil militares y 150 policías. Si se aprueba, ellos se integrarán a la Minustah, que la semana pasada aumentó su contingente a un total de 3.500 hombres (2.000 militares y 1.500 policías de acuerdo con lo previsto por el Consejo de Seguridad de la ONU).
¿Cómo ve la situación de la MINUSTAH hoy, en comparación con lo que conoció antes del terremoto?
Ciertamente habrá un cambio en la misión, porque la situación en Haití cambió. Tanto en lo que tiene que ver con la seguridad como en lo que referente al desarrollo del país. Poco a poco comenzamos a vislumbrar la dimensión de la tragedia. Una semana después del terremoto, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorizó un primer cambio en la MINUSTAH, aumentando en casi 25% el contingente de tropas y prácticamente doblando el número de policías de la ONU en el terreno. Infelizmente, algunos de los avances de la misión probablemente se habrán perdido pero el Haití de 2010 no tiene los mismos niveles de inseguridad y subdesarrollo que el de 2004. Ahora hay una emergencia, una situación de asistencia humanitaria muy diferente de la situación de pobreza y violencia en que se encontraba Haití en 2004, cuando fue creada la MINUSTAH. La situación en Haití todavía no había sido normalizada y ahora además tenemos un componente que se suma a los problemas anteriores de pobreza y falta de desarrollo: la emergencia humanitaria.
La misión de estabilización de la ONU, la Minustah, se vio muy afectada con el terremoto. ¿Qué consecuencias tiene una sacudida de estas en la misión? ¿Cómo explicar a quienes no conocen el tema el funcionamiento de la misión?
Debemos tener en mente que estamos hablando de dos cosas diferentes. De un lado tenemos a la ONU y sus oficinas en Nueva York y de otro, tenemos la Misión de Estabilización de la ONU en Haití, conocida como MINUSTAH. La oficina de la ONU tiene un ritmo propio de funcionamiento que en los primeros días podría parecer un poco lento, pero que realmente constituye su modo de operación y está dentro de lo esperado. La ONU es un foro de debates, todos deliberan, discuten, presentan propuestas, etcétera. Es muy diferente de la OTAN donde, por ejemplo, hay una fuerza de reacción rápida a disposición (Rapid Reaction Force) que puede llegar a cualquier lugar del mundo en 48 horas. La MINUSTAH, en cambio es otro asunto.
¿Esto qué significa?
La MINUSTAH es una misión con objetivo, mandato y jerarquía específicos. Durante algunos días después del terremoto, la misión perdió parte de su Comando General. Su base fue destruida y en ella estaban entre 150 y 200 personas, incluyendo los líderes de la misión. Esto obviamente genera caos. Fue necesario solicitar una cuarta persona en la jerarquía que tomase el comando, un general chileno cuya esposa estaba desaparecida a raíz del terremoto. Las tropas brasileñas que forman el principal contingente en la capital, Puerto Príncipe, perdieron 15 soldados. Sin embargo, hicieron todo lo que pudieron para prestar ayuda a la población dentro de lo humanamente posible.
Resumiendo, la ONU en Nueva York define el mandato de la misión de paz en términos generales, pero son las personas en el campo de acción las que interpretan esas directrices y las transforman en proyectos, actividades y políticas. Todo eso se vino abajo con esta tragedia; el cuartel general de la Minustah, por ejemplo, estaba hospedado en el edificio de cinco pisos
Precisamente porque parecía muy seguro, estaba hecho de concreto reforzado.
¿Hay alguna lección especial sobre la interacción de fuerzas armadas de diferentes naciones de América Latina?
La MINUSTAH ciertamente permitió que las fuerzas armadas en América Latina –o inclusive en América del Sur con fuerte destaque de Brasil, Uruguay, Chile y Argentina- construyesen nuevos lazos de cooperación militar e incluso de cooperación civil. La MINUSTAH hizo historia en la relación entre estos militares. Independientemente de lo que acontezca de ahora en adelante con la misión de la falta de coordinación inherente a la mayoría de las situaciones de desastre natural (lo que aconteció en los primeros días después del desastre, pues la MINUSTAH vivió una mezcla de preocupación y autopreservación y sobrevivencia en busca de sus propios funcionarios desaparecidos fueran ellos civiles, policías o militares). Un ejemplo de esta interacción mayor que fue impulsada a su vez también por el estímulo a la integración surgido de la ONU fue la creación de la ALCOPAZ, Asociación Latinoamericana de Centros de Instrucción de Operaciones de Paz, en agosto de 2008.
¿El trabajo de las ONGs antes del terremoto desaparece completamente? ¿Es posible rescatar ese know-how al contrario de lo que ocurre con las mejorías de infraestructura? ¿Esta tecnología social perdura a través de las catástrofes?
La situación es dramática. Muchos edificios cayeron y parte de lo que aún está en pie probablemente tendrá que ser demolido. En los primeros días era imposible tener una dimensión real del problema. Ahora necesitamos usar el paso del tiempo a nuestro favor para entender mejor esa nueva figura que surge de la realidad haitiana. Pero creo que el trabajo de las ONGs antes del terremoto no desaparece completamente. Muchas cosas de las que fueron transmitidas a al población en términos de tecnología social perdura. Las personas aprenden, absorben, interactúan y aplican las ideas. En el caso de Viva Rio, por ejemplo, mucha gente fue tocada por los proyectos tanto como coordinadores o como beneficiarios de las actividades.
Dependiendo del tiempo en que llevaban en los proyectos y del nivel de participación personal de cada una de estas personas, entre otras pequeñas variables, creo que es posible la continuidad de varios proyectos a ritmos más lentos de reconstrucción. Pero una cosa es seguro: a pesar de haber retrocedido en algunos aspectos, ciertamente no vamos a partir de cero como antes.
¿Cómo busca la ONU recursos para las operaciones de paz?
La ONU tiene dos presupuestos, ambos anuales, a ser aprobados por la Asamblea General. Uno es para el funcionamiento general de la ONU y el otro es sólo para el Departamento de Operaciones de Paz de la ONU (Department of Peacekeeping Operations, DPKO), que administra las 15 misiones de mantenimiento de paz actualmente existentes bajo la bandera de la ONU. La DPKO queda dentro del Secretariado de la ONU, que es liderado por el Secretario General. Entonces, ellos acuerdan un presupuesto y después de esto, los países deben hacer aportes de acuerdo con un cálculo complejo que incluye el PIB por cápita entre otros indicadores. No siempre el presupuesto es alcanzado en su totalidad. Ante situaciones más graves, el Secretario General puede designar un Enviado Especial, como hizo con el ex presidente norteamericano Bill Clinton para Haití. Él queda encargado básicamente de llamar la atención de la comunidad internacional hacia el país y esto ayuda en términos de contribución y de inversión.
¿Cuál ha sido el rol desempeñado en esta coyuntura por el expresidente norteamericano Bill Clinton, enviado especial de la ONU para Haití?
Clinton fue esencial en la segunda semana después del terremoto. Ha dado muchas entrevistas y ha ayudado a superar las lamentaciones y a movilizar la ayuda tras la inercia inicial. Ha ayudado a recaudar muchos fondos a través de su fundación. Hace pocos años desempeñó un papel similar como enviado especial de la ONU luego del tsunami del sureste asiático, donde acumuló experiencia en la coordinación internacional, tanto de donadores como de asistencia humanitaria. Y por lo que he visto, estuvo reforzando el proceso de ayuda para evitar que se cometieran los mismos errores en Haití.
Es importante recordar que como esposo de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, su actuación no puede causar un problema diplomático. El espacio de Bill Clinton como articulador comienza a ser limitado por la sombra de Hillary Clinton a medida que Estados Unidos proporciona ayuda a través de donaciones de bienes, dinero y con envío de tropas. Se estima que el domingo pasado, Estados Unidos subieron de 12 mil a 20 mil las tropas en territorio haitiano, que es más que el doble de las tropas internacionales de la ONU.
Traducción: Andrea Domínguez





