Gestión compartida: el secreto del éxito
La Triple Frontera en América Latina está delimitada por las ciudades de Puerto Iguazú en Argentina, Ciudad del Este en Paraguay y Foz do Iguazú en Brasil. Además del movimiento de turistas, la región también es palco de diversos tipos de delitos. Lavado de dinero; tráfico de armas, de drogas y de seres humanos y contrabando de cigarrillos, alcohol y productos falsificados, son crímenes comunes en la región.
Según datos de la Policía Federal Brasileña, por ejemplo, este año fueron capturadas 23 toneladas de marihuana y una tonelada de cocaína en la frontera de los estados de Santa Catarina, Rio Grande do Sul y Paraná. De acuerdo con la PF, la frontera de Rio Grande do Sul con Argentina es una región históricamente vinculada al contrabando debido a la baja concentración poblacional a ambos lados de la línea fronteriza.
Con el objetivo de combatir el crimen en la frontera y pensando en la importancia del intercambio de informaciones para aumentar la eficiencia de las acciones de seguridad pública, se viene desarrollando un trabajo de gestión compartida de seguridad pública en esa región. El proyecto surgió a partir de una experiencia piloto que envuelve a las policías de Brasil, Paraguay y Argentina en una iniciativa del mayor Sérgio Flores de Campos, de la Brigada Militar de Rio Grande do Sul.
El estudio de caso fue presentado por el oficial durante el taller "RPS Brasil: prácticas y saberes policiales", realizado por la Red Brasileña de Policías y Sociedad Civil, entre los días 17 y 19 de septiembre en Rio de Janeiro. En su artículo, el mayor Flores defiende la integración de las corporaciones: "La seguridad pública en regiones de frontera debe tener la condición de ser una estrategia integradora so pena de la ineficiencia de las acciones compartidas y disociadas, desarrolladas por los diversos actores en este escenario", escribe.
Acciones conjuntas
Para tener una idea, apenas en el mes de septiembre, el trabajo conjunto de las policías Civil, Militar, Federal y Rodoviária Federal llevó a la desarticulación de seis cuadrillas que traían drogas ilegales para el territorio gaucho a través de puertos clandestinos en el río Uruguay, en Alecrim, en Porto Mauá y en Vera Cruz, al noroeste de Rio Grande do Sul.
Según el mayor Sérgio Flores, las operaciones conjuntas comenzaron en 2003 por iniciativa de los comandantes y jefes de la Brigada. Ese año, según él, fueron realizadas cuatro reuniones de aproximación entre la Brigada Militar y las fuerzas de seguridad e la provincia de Misiones –Gendarmería Nacional de Argentina y Policía de la Provincia- en Obrerá (Argentina), Santa Rosa y Porto-Mauá (Brasil).
Desde entonces, las corporaciones mantuvieron regularmente la participación en las operaciones integradas y en las reuniones de evaluación además de participar de reuniones con la Receita Federal, el Ejército Brasileño, además de la Prefectura Naval (equivalente a la Capitanía de los Puertos en Brasil) y el Ejército de Argentina.
Además de las operaciones conjuntas –en que policías de ambos países desarrollaron acciones planeadas con un objetivo en común, como por ejemplo, aprensión de drogas- son promovidas reuniones trimestrales de trabajo, seminarios, talleres, cursos y conferencias que refuerzan y enfatizan el "desarrollo de una política de integración entre sistemas regionales de seguridad pública en áreas de frontera", según lo afirma Flores.
"La región geográfica que une a Paraguay, Argentina y Brasil es un espacio propicio para la circulación de personas y para la proliferación de delitos, por lo que merece el desarrollo de estrategias preventivas y represivas que involucren a los diversos actores competentes para que enfoquen sus actuaciones en la seguridad pública", afirma Flores en su artículo presentado en el encuentro.
"Es necesario valorizar la iniciativa de profesionales que percibieron la importancia de la aproximación en función de la convergencia de intereses preventivos y represivos para la región de frontera", destaca.
Planeación en equipo
Existe una agenda anual de actividades preestablecidas con cuatro operaciones conjuntas y cuatro reuniones. En las reuniones se construyen las pautas de las acciones y se definen las fechas de las actividades siguientes.
Según el mayor, no hay un coordinador general que defina las acciones de trabajo. La agenda es definida por un grupo que reúne los representantes de las varias corporaciones involucradas en el proyecto de cooperación y que, por consenso, delibera sobre las actividades. Las ciudades anfitrionas de los encuentros se encargan de la organización de los mismos, los cuales tienen lugar en Brasil o Argentina.
"Existe flexibilidad en los temas tratados, sin imposiciones y todas las políticas poseen el mismo valor en la toma de decisiones", afirma. "Creo que si hubiese una única institución como gestora permanente, no tendríamos resultados tan satisfactorios y podría haber un retroceso en esa aproximación", señaló Flores.
El mayor, que acompaña las actividades conjuntas desde el inicio, destaca que nunca hubo conflicto entre los comandos de los tres países y que la armonía del grupo nunca se vio perjudicada. "Lo que hay son opiniones divergentes sobre determinado tema, sin embargo, las decisiones solamente son tomadas si hay consenso en el grupo", afirmó.
En 2007 se comenzó a debatir la importancia de ampliar la participación de actores en este grupo de trabajo. En el año siguiente, pasaron a hacer parte de las actividades el Comando de el área de la Policía Militar de Santa Catarina, de São Miguel do Oeste, además del Tercer Batallón de Policía Militar de Paraná, situado en la ciudad de Pato Branco.
De acuerdo con datos de la Gendarmería Nacional de Argentina, en el año 2006 fueron aprendidas 14 toneladas de marihuana en la provincia de Misiones. En 2007, esta cifra subió a 29 y en 2008 fueron capturadas otras 15 toneladas de la hierba.
Además del tráfico de drogas y de armas, actividades criminales como el tráfico de personas también son objetivo de las operaciones conjuntas. De acuerdo con el mayor, el reclutamiento de jóvenes para la prostitución ha crecido de manera asustadora en la frontera entre Paraguay y Argentina. En un censo promovido por autoridades argentinas, fue identificada la presencia de 25 mujeres en puestos de prostitución en la provincia de Entre Ríos, en Paraguay.
Participación de la sociedad
A comienzos del mes de octubre tuvo lugar el I Encuentro sobre Tráfico de Personas en Posadas, capital de la provincia de Misiones, que reunió representantes de las policías de los estados de Rio Grande do Sul, Paraná, Santa Catarina, Provincia de Misiones, Gendarmería Nacional y ONGs. La presencia de organizaciones de la sociedad civil comprueba la tendencia de participación de la sociedad en las actividades conjuntas.
Por primera vez, participaron del evento la Policía Nacional de Paraguay (de la ciudad Encarnación), el Ministerio Público de Paraguay, entre otros. Según el mayor, "este encuentro es un marco en el sistema cooperativo, pues trae fundamentos del Protocolo de Palermo (ONU) que trata del Tráfico de Personas, ya que en ellos están contenidos los indicativos de la importancia crucial de políticas públicas de seguridad pública para la frontera", enfatiza.
Sérgio Flores también informa que está siendo programado el II Seminario Internacional de Fuerzas de Seguridad de la Frontera, que deberá ocurrir en Argentina y cuyo derrotero debe ser definido en breve. El prime seminario se realizó en 2005 en la ciudad de Santa Rosa, donde fueron debatidos temas sobre seguridad en las regiones de frontera. En 2007, el grupo promovió un ciclo de conferencias en torno al tema de la policía comunitaria que reunió representantes de la Policía de Misiones, la Brigada Militar, el Sistema Penitenciario de Misiones y el Ejército Brasileño.
Proyectos como el implementado en la Triple Frontera brasileña son prueba de que la gestión compartida de la seguridad pública trae resultados principalmente en regiones críticas como las áreas fronterizas. Según el mayor Flores, las acciones conjuntas potencializan las competencias de cada policía a través del diálogo, dando legitimidad a una gestión integrada al área de frontera, de forma que reúne instituciones federales, estaduales y municipales.
"Precisamos elevar la seguridad pública en el área de frontera a través de una política pública nacional, con características exclusivas, abarcando las estancias federales y municipales y descentralizando las acciones de acuerdo con la característica de cada región", defiende Flores.
Para preparar los profesionales de la región, está siendo diseñado un Curso de Policía de Frontera con la finalidad de capacitar a los profesionales para las peculiaridades del área, con el objetivo de cualificar las acciones represivas y preventivas. El curso aún es una propuesta en estudio, pero puede ser un camino: "las diversas policías requieren avanzar para la creación de una identidad de frontera, un desafío que exige tiempo, coordinación y cooperación", asegura.
"Podemos estar separados por la nacionalidad y por las restricciones legales, pero nos aproximamos a través de las misma esperanza de mejoría de la calidad de vida de nuestras comunidades y con la preocupación por los delitos que la puedan perturbar", resalta el militar.
El taller de la RPS hace parte de una serie de actividades promovidas por la Red Latinoamericana de Policías y Sociedad Civil, que reúne profesionales del sistema de seguridad pública de diez países, para compartir experiencias y conocimientos. Las actividades de la Red pueden ser acompañadas en el blog Policía y Sociedad, donde están disponibles artículos, reportajes, documentos, temas para debate donde usted puede suscribirse al boletín InterCambio.
Para saber más:
Policías pensadores en São Paulo








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