Policías más honestos y mejor remunerados

ENTREVISTA / William Bratton

william_bratton.jpg“De cierta forma me veo a mí mismo como un médico”, dice William Bratton, exjefe de Policía de Nueva York y de Los Ángeles. En su reciente visita a Río de Janeiro compartió con autoridades locales su experiencia ampliamente reconocida gracias a la caída significativa de la criminalidad en ambas ciudades, resultado de la modernización de la fuerza policial.

“En las décadas de los años 60, 70 y 80, la policía norteamericana era reactiva; se enorgullecía del número de detenciones realizadas, crímenes resueltos y de la rapidez de sus respuestas. Pero el hecho es que este tipo de acción no reducía las tazas de crímenes y para eso necesitábamos de una policía preventiva. Eso fue lo que revolucionó el policiamiento”, revela.

Bratton fue el responsable de implantar el sistema Computer Statistics (CompStat) en la policía neoyorquina en los años 90. “Después de tres décadas en las cuales poco se hizo, abrazamos una nueva filosofía de policía comunitaria estableciendo alianzas con agencias de justicia criminal y comunidades”.

En primer lugar, de acuerdo con Bratton, una policía eficiente tiene que entrar en contacto con las comunidades afectadas para saber lo que ellas consideran prioritario. Así, según Bratton, la policía puede hacer un diagnóstico de la situación, diseñar mapas del crimen y enumerar estrategias para resolución de problemas que llevan a la reducción de la criminalidad. “Definitivamente no hay sólo una solución. Cada comunidad es diferente, tiene sus propios miedos, crímenes, desórdenes, en fin, su propia identidad con la cual la policía tiene que lidiar”, explica Bratton.

Llevando su experiencia más allá de las fronteras de Estados Unidos y de la corporación, Bratton actualmente preside Altegrity Risk Internacional, una empresa que presta consultoría sobre seguridad. En su artículo "Ocho pasos para reducir el crime", publicado en la revista Ameritas Quarterly, Bratton explica ampliamente su filosofía de trabajo.

Bratton expresa su admiración por el progreso alcanzado con los planes de seguridad implantados en Bogotá y Medellín, las dos ciudades capitales más grandes de Colombia. Así mismo, elogió el programa de las Unidades de Policía Pacificadora, UPP, recientemente implantadas en Río de Janeiro para llevar seguridad a favelas con problemas de violencia.

Para él, un Estado verdaderamente democrático tiene que tener la capacidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos. En América Latina, según Bratton, esto significa que la policía tiene que ser firme y actuar en todos los lugares, garantizando la seguridad de todos, sin importar donde vivan. Él considera que la región tiene un largo camino en el combate a la corrupción policial pero asegura que se trata sobre todo de dar los primeros pasos. “En
Los Angeles, por ejemplo, cerca de 500 oficiales de un total de nueve mil, se dedican exclusivamente a investigar la mala conducta de policías”, asegura.

¿Por qué se compara a sí mismo con un médico?

Yo trabajo haciendo diagnósticos y encontrando la dosis exacta del remedio para combatir el crimen. Mi misión tanto en Nueva York como en Los Angeles era muchas veces establecer prioridades y ver como podíamos alcanzar una buena sinergia para obtener los mejores resultados con recursos casi siempre limitados.

En Nueva York reduje todo eso a tres elementos sobre los cuales precisábamos trabajar juntos: armas y violencia armada, tráfico de drogas y violencia en la juventud. En Los Angeles tuve menos recursos a mi disposición y fui forzado a buscar maneras de obtener más impacto con menos recursos lo que resultó en la creación de alianzas con varias agencias del gobierno. Actué como un médico que necesita estabilizar a un paciente en situación crítica y que debe tomar una decisión: ¿cuál es el problema a combatir primero? En una favela, por ejemplo, esto puede significar que hay que aumentar la confianza de la comunidad en la policía.

¿Qué opina sobre el concepto de “cero tolerancia” aplicado por muchas autoridades?

La tolerancia cero fue asociada a mi gestión en Nueva York pero fue un malentendido. La única cosa en la que se debe aplicar la política de cero tolerancia es la corrupción policial. Siempre habrá ciertos tipos de criminalidad, tipos de desorden social y la policía nunca va a tener los recursos necesarios para poner en práctica una política de cero tolerancia. Usar el término cuando nos referimos por ejemplo a un grafiti, es pasar un mensaje equivocado.

El término fue usado con más frecuencia en los años 90, después de que un oficial del gobierno británico, en vistia a Nueva York, escuchó la expresión y confundió la manera como estaba siendo aplicada; él pensó que estábamos usando la cero tolerancia en todas las cuestiones en las que trabajábamos en el momento (grafitis, prostitución) y llevó esa idea a Inglaterra. Nunca usé esta expresión fuera del contexto policial.

¿Cuál es el problema de medir eficiencia policial con índices como número de arrestos, por ejemplo?

Eso es lo que yo llamo policiamiento reactivo y es un modelo fracasado porque no va a reducir el miedo ni la criminalidad. Puedo hablar de mi experiencia en Nueva York y en Los Angeles. Desarrollamos un sistema para hacer que la policía asumiera la responsabilidad de sus acciones, llamado CompStat (Computer Statistics), basado en mapas del crimen. Gracias a este sistema podemos descubrir donde hay un pico de criminalidad y actuar rápidamente mientras la criminalidad todavía es baja y evitar así que donde ocurrían dos o tres crímenes se terminen cometiendo 20 o 30.

Estos sistemas son usados para medir la eficiencia del trabajo policial, basado en la calidad de la respuesta de la policía al crimen. Para que nuestro sistema funcione, fuimos obligados a descentralizar la policía y actuar junto a cada comunidad según sus propias prioridades y sus temores.

¿Es posible acabar con la corrupción policial?

Sí es posible. Nosotros la tenemos bastante controlada en Estados Unidos. Hoy puede haber casos aislados de individuos o pequeños grupos que adoptan prácticas corruptas, pero nada se asemeja a la corrupción sistémica de los años 50 y 60. El problema en América Latina es que todavía se piensa que la corrupción es sistémica, los ciudadanos creen que la corrupción es general lo que interfiere en su capacidad de confiar en la policía. Cuando la corrupción de menor amplitud es diseminada, esto afecta no sólo la credibilidad de la policía sino del propio gobierno.

¿Cómo combatir la corrupción policial?

Los policías en Estados Unidos reciben buenos salarios y son respetados. En Los Angeles destacamos casi 500 policías (de un total de nueve mil) para que se dedique exclusivamente a la investigación de la corrupción policial y el uso indebido de la fuerza. No se puede infringir la ley. Decimos a los policías: usted está aquí para defender el cumplimiento de la ley, si usted viola la ley, lo vamos a encontrar, lo vamos a arrestar y usted va a ir a prisión. Si usted es corrupto, si comete abusos, es racista, lo mínimo que va a pasar es que usted va a perder su trabajo’.
Tenemos también un proceso selectivo bastante exigente. Para hacerse policía, el candidato somete su pasado a investigación, pasa por exámenes sicológicos, detectores de mentira y pruebas con polígrafo. No es fácil hacerse policía en Estados Unidos. Nosotros los entrenamos bien y pagamos buenos salarios. También conducimos nuestras investigaciones siempre de forma transparente y los malos policías son arrestados públicamente y dimitidos públicamente.

¿Cuál es la importancia de la carrera policial en ese contexto?

Muy importante. Colombia, por ejemplo, viene desarrollando sistemas que valorizan el trabajo policial. Ellos son bien pagos y bien entrenados, reciben buenas pensiones, asistencia médica de calidad, vivienda y educación para sus hijos. Cuando el gobierno invierte en la policía, puede exigir cero tolerancia con la corrupción. Cuando los policías reciben salarios bajísimos, como recuerdo que era el caso de los policías brasileños en la década de los 90, es prácticamente lo mismo que esperar que el policía busque actividades paralelas para financiarse. La policía en Estados Unidos está firmemente localizada en la clase medio, esto nos permite tener cero tolerancia con la corrupción policial.

¿Esto incluye también excesos cometidos por policías?

Al mejorar las condiciones de trabajo y de vivienda de los policías, esto también permite un enfoque mayor en el respeto a los derechos humanos. Se pueden reclutar, entrenar y monitorear policías de forma que no se cometan violaciones a los derechos humanos. Hay un dicho chino que dice que un viaje de mil millas comienza con los primeros pasos.

¿La existencia de varias fuerzas policiales dificulta este control?

Aquí en Brasil ustedes tienen un desafío mayor que es el hecho de tener dos fuerzas policiales que actúan de forma completamente independiente; la Policía Militar y la Policía Civil. Por lo que me informan, no siempre trabajan bien en conjunto y los policías militares tienen poco entrenamiento mientras que los policías civiles son abogados, lo que genera prácticamente un conflicto de clases.

En Estados Unidos, todos los detectives y jefes de policía comienzan como agentes. En el sistema brasileño sería imposible que un agente llegue a coronel. A medida que yo fui subiendo de grado, aprendí a valorar y entender todas las funciones en el departamento de policía lo que facilitó interacciones mucho más armoniosas en nuestras operaciones.
Cambiar un sistema como el brasileño tiene grandes obstáculos. En Río hay un gran esfuerzo para que las dos fuerzas trabajen bien juntas, de manera eficiente. Coordinar las fuerzas es de enorme importancia para un policiamiento eficiente.

¿Usted va a ofrecer consultaría para el plan de seguridad de las Olimpiadas en Río en el 2016?

Estamos disponibles para eso si hubiera interés. Estamos preparando varias propuestas que pensamos pueden ser útiles. La buena noticia para Río es que hay varias buenas ideas ya en curso y estoy muy impresionado con el progreso que se ha conseguido en poco tiempo. Al mejorar la eficiencia de la policía, el esfuerzo de policiamiento comunitario en las favelas, todo esto muestra que la policía debe trabajar para la gente y no contra ella.
Foto: Márcia Farias/Viva Favela
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Foto: Márcia Farias/Viva Favela

Traducción: Andrea Domínguez

Compstat: la comunicación al serviço de la seguridad pública (Portugués)

Dossier Nova York: segura e intolerante (Portugués)

Tolerancia cero: menos crímenes, más racismo (Portugués)

Comentarios

Interesante artículo que

Interesante artículo que nos muestra a lo largo de la entrevista que si es posible tener la policía que queremos, es decir una buena fuerza policial que asuma verdaderamente la seguridad ciudadana. En el Perú se ha creado desde hace ya un buen tiempo un cuerpo paralelo que desarrolla funciones en favor de la seguridad ciudadana, se le denomina "Serenazgo", esta compuesto por personal civil que usan uniforme y solo cuentan con vara, silbato y nada más. Los denominados Serenazgos cuentan con logistica en muchos casos mejor equipados que la policía, es decir vehículos, motocicletas, bicicletas, radiocomunicación, GPS, cámaras de vigilancia. Hoy en día podemos decir que el Serenazgo esta ocupando los lugares que la policía va dejando, un ejemplo de ello es el distrito de San Isidro en la capital peruana, que está considerado como el mejor en el Perú y un ejemplo para muchas ciudades en América latina.

Arnaldo Chumpitaz Caycho
Jefe de Operaciones de Serenazgo
Municipalidad de San Isidro - Lima - Perú
(51) 989 252693

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