Violencia contra periodistas en tiempos de paz
ENTREVISTA/Rodney Pinder
El 23 de noviembre de 2009, un convoy integrado por periodistas y miembros de un partido político fue detenido en medio de una autopista en Filipinas. El grupo, formado por 32 profesionales del periodismo se desplazaba para cubrir la campaña de un candidato a las elecciones, fue asesinado por un comando de cien hombres fuertemente armados.
El terrible día se constituyó en el más sangriento ataque a periodistas que se pueda recordar en todo el mundo, de acuerdo con el Internacional News Safety Institute de Bélgica, una agremiación formada por empresas de comunicaciones, grupos de apoyo a periodistas e individuos que se dedican a garantizar la seguridad de los profesionales de los medios que trabajan en lugares peligrosos.
Aunque hayan sido contabilizadas 133 muertes de periodistas en 2009, este no fue el peor de los años. Según Rodney Pinder, director del Internacional News Safety Institute, “ya ha habido peores, sin embargo, y aunque la reducción generalizada de la violencia en Irak haya llevado a menos muertes, el número de periodistas que han sido asesinados en otros países continua inaceptablemente alto”, afirma.
El Internacional News Safety Institute es la primera organización exclusivamente dedicada a promover la seguridad de periodistas, ofreciendo entrenamiento y quedando atenta a relatos de periodistas que mueren o quedan heridos en el ejercicio de la profesión. El estudio “Killing the Messenger” (“Matando al mensajero”, en español), señala que la muerte de Daniel Peral en manos de un grupo paramilitar pakistaní, así como el asesinato de Tim Lopes en Brasil son dos de los acontecimientos importantes que evidenciaron la violencia cometida contra los periodistas en supuestos “tiempos de paz”.
Pinder es un gran defensor del entrenamiento en seguridad para periodistas. Él cuenta que nueve de cada diez procesos sobre muertes de periodistas nunca llegan a los tribunales. En su concepto, los periodistas deben estar aptos para percibir si están en peligro, determinando si están siendo seguidos, si hay bombas en sus carros y deben ser entrenados para desarrollar las habilidades necesarias para prevenir ataques, creando rutinas diferentes que disminuyan su vulnerabilidad.
Además de eso, afirma que estos profesionales deben trabajar en grupo y cuidarse unos a otros. “Los periodistas pueden cuidar unos de los otros. Pero su mejor defensa es hacer reportajes verdaderos e imparciales”, afirma. Además de esto, alerta sobre la importancia de un sistema legal que lleve a juicio a aquellos que atacan profesionales de los medios.
133 periodistas y profesionales de los medios murieron en 2009. ¿Fue un año particularmente malo?
No fue el peor año de la historia, ya ha habido peores. Y esto se debe al hecho de que no ha habido muchas muertes de periodistas en Irak, por ejemplo. Pero el número de profesionales de la prensa muertos en otros países continúa alto. La masacre de 32 periodistas en las Filipinas, en noviembre de 2009, fue la peor de la historia del periodismo cuando hablamos sobre muertes en un evento único.
¿Existe una tendencia general con relación a la violencia contra los periodistas?
La situación no está mejorando, a pesar de las atenciones volcadas hacia las muertes de periodistas después de la resolución de las Naciones Unidas sobre el tema. La mayoría de los profesionales muertos han perecido como consecuencia de su trabajo y los países donde estos profesionales están bajo mayor riesgo no cambiaron mucho.
Esta es una cuestión interna de cada país. Pocos asesinatos de periodistas han sido llevados a la Justicia, en promedio nueve de cada diez muertes nunca llegan al tribunal. Esto anima a más personas a atacar a estos profesionales.
¿Considera que las muertes de periodistas son actos políticos?
La causa más común que criminales y políticos corruptos quieran encubrir sus actos sucios. Como organización que se dedica a la seguridad de esos profesionales, nosotros tenemos en cuenta las causas de las muertes y también los accidentes que las causan. Por ejemplo, muchos periodistas mueren en accidentes de tránsito.
¿Y cuál es el objetivo principal de la organización?
Lidiar con la violencia contra periodistas en situaciones de paz, no en época de guerra. Algunos de nuestros trabajos cubren guerras, pero gran parte de nuestro entrenamiento es para periodistas en tiempos de paz y en situaciones de crimen, corrupción, periodismo investigativo.
¿Existen estadísticas disponibles sobre la situación actual de los periodistas en el mundo?
La última gran investigación que hicimos fue entre los años 1996 y 2006. Ésta fue la primera en recopilar datos sobre muertes de periodistas alrededor del mundo. El informe completo está disponible en nuestro site y se titula “Killing the Messenger” (“Matando al mensajero” en español).
No hicimos investigaciones regionales; queremos hacerlas en el futuro. Un proyecto sobre el cual estamos trabajando es una investigación en México sobre el efecto del trauma y del estrés postraumático en periodistas que trabajan en contextos locales. Se ha hecho un buen trabajo en investigaciones internacionales que cubren conflictos, pero esto nunca fue hecho con periodistas que cubren sus países. Debe surgir este año en el Instituto.
¿Y cómo está estructurada esta información?
Examinamos al máximo las causas y las circunstancias. Estamos próximos a la creación de un banco de datos que nos va a permitir rastrear muertes, secuestros y casos de género. Sólo así seremos capaces de analizar las causas de los ataques y la impunidad, de modo mucho más eficiente. Esperamos tener ese banco de datos en operación a mitad de año. Es un proyecto muy grande y ambicioso, no sabemos si va a funcionar pero será extenso y completo.
¿El informe estará basado en reportajes o relatos de los medios?
Una parte sí, pero otra parte vendrá de una red de informantes. También proveeremos información para proyectos de investigación y para todos los que creemos que pueden ayudar a identificar las fallas de información para que podamos direccional mejor el entrenamiento de seguridad de acuerdo con un público objetivo y en circunstancias específicas.
¿La información será puesta a disposición del público?
Sí, en forma de informes o pedidos de investigadores. Este es el propósito principal, poner la información a disposición de las comunidades periodísticas.
¿Qué tipo de entrenamiento es dado a los profesionales de la prensa?
Intentamos enseñarles a reconocer, por ejemplo, si están siendo seguidos o si alguien los está observando. Queremos mostrar cómo conseguir una ruta de escape cuando creen que tienen que salir rápido de un lugar. Les transmitimos también nociones de dirección defensiva, de cómo verificar si una bomba fue instalada en su vehículo, como variar rutinas para que los criminales no sepan dónde estarán en determinado día y hora.
¿Considera que los periodistas son apropiadamente entrenados en las facultades?
No, definitivamente ellos no tienen entrenamiento en seguridad. Esta es una de nuestras banderas: creemos s que todas las facultades de periodismo deben incluir un módulo de seguridad en el periodismo. Pero ellos son solo entrenados para ser buenos periodistas, salen a la calle en busca de la verdad y son asesinados.
¿Los periodistas se ayudan unos a otros?
Deberían, pero no lo hacen. Deberían seguir y dar pistas unos a los otros sobre su trabajo: saber donde está cada uno, que están haciendo y a dónde están yendo, ofrecer consejos sobre lugares seguros para viajar, cambiar información sobre circunstancias locales. Particularmente, en un contexto local, ellos deben formar federaciones y organizaciones formales que los ayuden a ayudarse entre ellos.
¿Las agencias de noticias están asumiendo la responsabilidad por el trabajo de los equipos periodísticos y de los reporteros freelance?
No lo suficiente… El problema ahora es que muchas de las grandes organizaciones están recortando su personal, despidiendo funcionarios y contratando trabajadores locales pero sin darles el mismo nivel de protección que acostumbran dar a sus propios equipos. Las empresas deberían dar un entrenamiento completo contra la violencia y también ofrecer una cobertura de seguro inicial. Los periodistas no deben ser enviados a situaciones peligrosas sin el entrenamiento adecuado.
¿Los nuevos medios digitales dejan a los periodistas más expuestos y los ponen en riesgo que antes?
Sí, muchos periodistas no están preparados para esta situación y eso es muy peligroso para ellos y para quienes los rodean Los periodistas locales, por ejemplo, pueden ser más vulnerables: tienen que ser profesionales y tienen que estar entrenados para cumplir sus tareas.
¿Cómo ha visto la cobertura del terremoto en Haití?
La preparación de algunos periodistas que fueron enviados al país podría haber sido mejor. Fueron mandados sin sacos de dormir apropiados, sin kits médicos, sin provisiones de agua y alimento, sin carpas. Pero la mayoría de los periodistas no reclama, están ávidos por cubrir los acontecimientos y sólo piensan en eso. La responsabilidad con la seguridad es de quien sea que esté pagando a estos profesionales para que escriban sus artículos.
¿Cómo afecta el contenido de los reportajes la seguridad de los periodistas?
Pienso que una de las mejores protecciones que un periodista puede tener en cualquier situación es relatar los hechos con veracidad y ser capaz de mostrar eso a cualquier secuestrador o potencial agresor (o incluso a un partido político hostil); que sus reportajes sean siempre verdaderos y correctos, que no sean tendenciosos o que no distorsionen la realidad. Se ha comprobado la utilidad de esto especialmente para prevenir secuestros.
¿El Internnational News Safety lidia con mecanismos leales para acompañar los procesos de los crímenes practicados contra los periodistas?
Somos una organización preactiva que tiene como objetivo preparar periodistas para situaciones de peligro que probablemente enfrentarán, no para lo que ocurre después, somos una organización enfocada en la seguridad.
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