Auditoría a la Policía de Uganda
INTERVIEW / Joyce Freda Apio
Comunidad Segura entrevistó a Joyce Freda Apio, abogada ugandesa, madre de tres hijos y coordinadora de proyecto Police Accountability de Hurinet-Uganda -un proyecto que hace auditoría y evaluación a la policía- pertenenciente a la red de organizaciones de la sociedad civil que desde hace 15 años se dedica a la promoción y protección de los derechos humanos.
Apio nos cuenta como HURINET-U –con 35 organizaciones participantes– fue capaz de hacer pública la discusión sobre un asunto que se mantuvo limitado a las esferas gubernamentales hasta muy poco: las fuerzas policiales.
Hay novedades en Uganda. Ahora existe un cuerpo disciplinario para tratar de la mala conducta policial, el concepto de vigilancia comunitaria se afianza, el derecho de protestar pacíficamente fue garantizado por el Police Act (Ley de Policía). Aún más importante, hay oportunidades para que los ciudadanos refuercen la responsabilización (accountability) policial. HURINET ha desarrollado herramientas con ese propósito, como una guía sobre responsabilización para el público general y formularios de quejas creados en alianza con la policía, disponibles en las comisarías locales.
Quejas de conducta no profesional se recibirán con puniciones aplicadas dentro de la institución; quejas de violaciones de los derechos humanos se pueden llevar a la Comisión de Derechos Humanos en Kampala para análisis y compensaciones. "Es un poco lento, hace falta tener paciencia, como con el sistema legal". "Todavía más importante", dice Apio, "queremos que las personas en Uganda sepan que la policía a la que se ve con desconfianza por causa de la corrupción y brutalidad puede ser responsabilizada institucionalmente por las malas acciones de los individuos".
Ha habido un progreso significativo durante estos últimos dos años: "Actualmente somos buenos aliados. Visitamos a la policía cuando lo necesitamos... Está claro que todavía hay alguna resistencia, pero nos quedamos contentos por tener un buen número de policías que aprecian y entienden nuestras preocupaciones", dice, quien también afirma que la policía civil existe para la protección de las personas, y que, al crearse una conciencia pública, ella no va solamente a prestar un servicio mejor, sino que va a ganar la confianza del público.
Hay dos aspectos con relación a la responsabilización policial que se puede trabajar -entrenamiento y disciplina o la concienciación de la sociedad civil sobre el rol de la policía y cómo fiscalizarlo. ¿Con cuál de los dos ustedes tratan?
En nuestro caso, trabajamos con ambos. Involucramos tanto a la sociedad civil como a la policía. Al inicio, la participación de ésta era pequeña - estábamos haciendo básicamente lobby para que nos hicieran caso. Hace dos años, en Uganda, la cuestión para la fuerza policial era la preservación del Estado – nadie hablaba de eso. En 2006 planteamos el tema en un período de gran clamor popular, cuando había muchos abusos de los derechos humanos, el país pasaba por una transición política para un sistema multipartidario. Hubo muchos enfrentamientos y comicios políticos cuando la policía usó gas lacrimógeno e incluso disparos para dispersar manifestaciones pacíficas.
Entonces, nuestra conclusión fue que el gobierno estaba usando a la policía para una actuación que iba más allá de su papel de hecho. Lo que nosotros esperamos al menos de la policía civil -y en ello la comunidad internacional está de acuerdo- es que ella proteja y sirva a las personas, que sea una autoridad civil. Lo que teníamos era una policía del régimen, una policía partidaria, y está mal.
¿Existen diversas fuerzas policiales en Uganda?
En Uganda, yo diría que tenemos una fuerza, aunque en el ejército exista la policía militar. Nuestro foco con la sociedad civil está en la policía civil, la Fuerza Policial Ugandesa. El reto está en que no existen directrices claras sobre dónde el rol de una acaba y el de la otra comienza. La policía militar, teóricamente, debe ofrecer seguridad para cuestiones de Estado. Es raro que se vea a las dos fuerzas en las calles, con excepción, por ejemplo, de las elecciones -que se consideran interés de Estado-, que es cuando se ve a la policía militar por todos partes.
La Fuerza Policial Ugandesa tiene varias unidades especiales: Unidad de Elite para Crímenes Violentos, para acciones rápidas contra robos y secuestros; la Unidad de Respuesta Rápida; la Interpol, para criminales procurados, entre otras.
Usted dijo que la noción de vigilancia comunitaria existe desde hace 1 año en Uganda. ¿Cómo interactúan los civiles con la policía en el cotidiano?
En Uganda existen comisarías de policía, quizás una en cada localidad. El mismo equipo en la comisaría lo hace todo: registran quejas, investigan, vigilan. Eso puede ser un problema. Si usted es un ciudadano y quiere registrar una queja contra un policía, enfrenta el desafío de volver a la misma comisaría para relatar el incidente. Ahora hay un nuevo cuerpo disciplinario, la Unidad de Normas Profesionales. Ellos están allá para recibir las reclamaciones del público; todavía lleva poco tiempo, sólo un año.
¿Cómo se está recibiendo esa unidad hasta ahora?
Ellos están aturdidos por la cantidad quejas que llegan. Desarrollamos una guía para que el público la use cuando tengan quejas contra la policía. Ofrecemos varias opciones posibles para las personas que no tienen el coraje de volver a la comisaría para relatar un problema. Eso porque la Unidad está en la capital, Kampala. En otras ciudades no hay los mismos servicios, entonces usted aún tiene que ir a una comisaría registrar una queja.
¿Qué es importante en los consejos dados al público?
Incentivamos que las personas no juzguen un acto malo cometido individualmente por un policía como algo que se refleja en la toda comisaría. Si hay una mala conducta profesional, la fuerza policial puede punir al responsable. Las personas no deberían sentirse intimidadas al ir a la misma comisaría para registrar la queja, con base en que se trata de las mismas personas involucradas. También damos a las personas la opción de la Comisión de Derechos Humanos de Uganda, una institución gubernamental con el mandato de proteger los derechos humanos en el país. No es parte del sistema de justicia, sino que su verdadera función es de apoyo. Si tiene una queja, la puede presentar a la Comisión de Derechos Humanos, los miembros la van a escuchar en un tribunal, sentencias se emitirán y las personas recibirán compensaciones.
Ayuda sí, pero, como en los tribunales comunes, usted debe ser paciente, lleva algún tiempo. También tenemos el IGG, el Inspector-General de Gobierno, para cuestiones de corrupción. Ahí, tenemos un formulario que vamos a distribuir a todas las comisarías del país, para que, si usted tiene una queja, podrá utilizar esos formularios, que creamos juntamente con la policía.
¿Y cómo los policías ven su propio trabajo? ¿Qué tipo de entrenamiento tienen?
En Uganda el período de entrenamiento es de 9 meses. Actualmente los candidatos deben haber completado el ciclo escolar hasta la conclusión de la enseñanza secundaria. Ahora, está claro que hay muchas personas entrando en la policía con diplomas universitarios. Sin embargo, ya que eso es una cosa nueva, la mayoría de los policías a los que se les ve en las calles -la mayoría de los policías que están vigilando las calles por la noche- tienen niveles muy bajos de instrucción. Aquellos policías seleccionados en el pasado, en muchos casos, son personas que entraron porque hablan inglés, o porque eran personas que se convirtieron en problemáticas en sus comunidades, y así ingresaron en la policía por status, para llevar un arma. Ha sido un poco difícil para el gobierno "limpiar" la policía por esa razón.
¿Y los jefes de policía?
Casi todos los policías pasan por un entrenamiento similar, especialmente aquéllos que reciben los 9 meses de entrenamiento en la academia de policía. Para los jefes, las cosas son distintas. Está el inspector-general, a quien siempre se nombra. El consejo de la policía indica tres nombres, sin ninguna experiencia específica. El presidente de Uganda debe, entonces, enviar la lista al parlamento, para aprobación. De este modo, el presidente siempre ha nombrado a un miembro del Ejército para que sea el líder de la policía -eso ha ocurrido durante los últimos 10 años.
Con un conflicto latente, con una larga historia, ¿la violencia armada es una preocupación para la policía?
El conflicto de 27 años no ha acabado -está quieto-. El tribunal penal internacional emitió una orden de prisión para el líder de la rebelión armada, Joseph Cony. Se les rescató a varias personas; algunas de ellas pudieron rendirse. El reto es cómo ellos pueden volver a la comunidad. Algunos siguen comunicándose, tienen armas ilegales, acaban cometiendo robos en las comunidades. Uno de los principales comandantes recibió amnistía a cambio de la rendición, recibió un sueldo para comenzar un negocio. En lugar de eso, creó una pandilla de criminales que estaba robando y saqueando –en ese caso, se les detuvo.
Eso deja las iniciativas de la sociedad civil en una situación más compleja...
Nuestra relación, como organización de la sociedad civil también es delicada. Hay una desinformación; tenemos que ser cuidadosos para que los ex combatientes no nos manipulen. Hay corrupción. A las personas se les puede detener con base en acusaciones inventadas. No podemos ofrecer apoyo -especialmente financiero- para todas las reivindicaciones. Frecuentemente mandamos a las personas a la Comisión de Derechos Humanos, para que se analice los casos más a fondo.
El coordinador nacional de HURINET-U, Ndifuna Mohamed, describió a Comunidad Segura: "la naturaleza nebulosa del sector de seguridad en Uganda, donde los militares tienen una presencia en la policía, y frecuentemente cometen excesos - que se atribuyen posteriormente a la policía -; es un gran desafío cuando se habla de responsabilización. ¿Me podría dar un ejemplo?
Un ejemplo de los retos enfrentados es la región de Karamoja. La región recibió ese nombre por causa de los Karimojong, un pueblo guerrero que realiza ataques armados para robar ganado. Ellos viven en la región más subdesarrollada de Uganda -el extremo este-, un área grande que comprende 5 distritos, haciendo frontera con Congo y Kenia. La mayor parte de sus armas viene del Congo, y ellos hasta solían vender armas en mercados abiertos. Durante sus ataques, ellos matan a las personas.
Hubo una acción de desarme dirigido por el Ejército de Uganda, entonces usted puede imaginar que ellos trataron el desarme como si estuviesen luchando contra un enemigo. En realidad, estaban combatiendo un modo de vida, una cultura errante. La acción del ejército significó muchos casos de violaciones de derechos humanos. Eso ocurrió en 2007, principalmente. Consiguieron tomar la mayoría de las armas por la fuerza. En esas comunidades todos tienen armas, hasta las mujeres y los niños. El ejército entonces invadía las casas de esas personas y las pegaba hasta que entregasen sus armas. Ése es el tipo de desafío en términos de violencia armada.
Después de eso se ha hecho un esfuerzo para restablecer la ley y el orden en Karamoja a través de un programa de vigilancia, el Reloca. Ese programa está bajo la responsabilidad de la Fuerza Policial Ugandesa, aunque en aquella región el uniforme de la policía sea similar al del ejército. Entonces usted puede imaginar como eso puede ser confuso para los civiles...








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