Plan Colombia al banquillo

ENTREVISTA / Daniel Mejía Londoño

daniel_web_13_0.jpgCon las cifras del último Informe mundial sobre drogas de la ONU, según el cual el cultivo de hoja de coca bajó 18% y la producción de cocaína disminuyó 28% en Colombia de 2007 a 2008, resurge la pregunta sobre la eficiencia o no del Plan Colombia, a través del cual Estados Unidos y Colombia han invertido anualmente 2,6 billones de dólares desde el año 2000.

Dos investigadores de la Universidad de los Andes, en Colombia buscaron respuesta a este interrogante en el estudio “The War on Illegal Drug Production and Trafficking: An Economic Evaluation of Plan Colombia”, “La guerra contra la producción y el tráfico de drogas ilícitas: una evaluación económica del Plan Colombia”, publicado antes que el último Informe de la ONU.

El investigador Daniel Mejía, doctorado en economía por la Universidad de Brown y uno de los autores de la pesquisa junto a Pascual Restrepo, explicó que el Plan Colombia ha sido poco eficiente en disminuir el flujo de cocaína hacia Estados Unidos pero ha sido exitoso en mejorar las condiciones de seguridad del país andino.
 
¿A qué se deben estos resultados? En la siguiente entrevista Mejía explica la metodología y principales hallazgos de este estudio basado en cifras disponibles entre 2000 y 2006, pero que según dice, continua ofreciendo conclusiones vigentes incluso después de conocidas las últimas cifras de la ONU porque muestra una tendencia general del comportamiento de la oferta de cocaína producida en Colombia durante la última década.

¿El último informe de la ONU sobre drogas ofrece un resultado positivo o negativo para Colombia?

El resultado se puede catalogar como positivo para Colombia. Sin embargo, falta verificar si los patrones de demanda y de precios concuerdan con lo estimado por UNODC y con las estimaciones de ONDCP (la Oficina de la Casa Blanca para el control de drogas). A mi juicio, la evaluación de estos resultados no debe estar basada únicamente en si los cultivos bajaron temporalmente o si la producción cayó. La verdadera evaluación debe preguntar sobre los costos para Colombia de hacer avances significativos en a guerra contra la producción y tráfico de cocaína.

¿La actual política de drogas es exitosa?

No se podría hacer esta afirmación. Al contrario, entre Colombia y EE.UU. han invertido cerca de U$1.2 a U$1.4 billones por año (correspondiente al 1.5% del PIB) y la producción entre 2000 y 2007 o 2008 se ha mantenido prácticamente estable. Esto lo que quiere decir es que se han invertido muchísimos recursos y se ha logrado poco (en términos de la reducción de la producción de cocaína). En lo que Colombia sí ha logrado obtener muchos resultados es en materia de seguridad, en parte gracias a los recursos militares del Plan Colombia.

¿Cuál fue la metodología utilizada en su evaluación económica del Plan Colombia?


Construimos un modelo económico de la guerra contra las drogas con la teoría de juegos, una herramienta de la microeconomía que permite modelar interacciones estratégicas. Es un modelo matemático que involucra todos los actores involucrados en el conflicto. Lo más interesante es que utilizamos datos disponibles de los resultados de la guerra contra las drogas en Colombia para aplicar el modelo a los datos y eso nos permitió construir diferentes medidas de eficiencia, costos y efectividad.

¿Cuál es la conclusión, el Plan Colombia ha sido efectivo o no?

Cuando se creó en 2000 el Plan Colombia tenía dos objetivos: reducir el cultivo y la producción de cocaína a la mitad hacia 2006 (es decir, en seis años) y mejorar las condiciones de seguridad en Colombia. El segundo objetivo se logró. Y aunque redujeron a la mitad los cultivos de coca (hoy son 81 mil hectáreas) en comparación con 1999 y 2000 (eran 160 mil hectáreas), la producción de cocaína, se mantuvo estable. Es decir, la misma cantidad de cocaína está siendo producida en la mitad del espacio en que se producía antes del Plan Colombia.

¿A qué se debe este fenómeno?

Hubo un incremento de la productividad por hectárea gracias a adaptaciones que hicieron los productores de coca: volvieron cada hectárea mucho más productiva, sembraron plantas más resistentes y que tienen más alcaloide, sembraron en menos espacio, tienen semilleros listos. En conclusión: la producción de cocaína no ha disminuido, los precios no han aumentado, la demanda es estable.

¿Dónde está el error?

La guerra contra la producción a través del Plan  Colombia se ha enfocado en atacar cultivos ilícitos, es decir el eslabón mas pequeño y débil de la cadena. Se debería haber invertido mucho más en los decomisos de cocaína, en el hallazgo de laboratorios de producción y en la interdicción de insumos químicos, sin los cuales no se produce la cocaína y los cuales llegan a través de las fronteras del sur del país, principalmente desde Brasil.

Su estudio señala que Estados Unidos y Colombia prefieren gastar los recursos del Plan Colombia de manera diferente, ¿en qué consisten ambas posturas?

Para Estados Unidos, la estrategia óptima es gastar todos los recursos en interdicción, es decir, en vez de atacar los cultivos y la producción, atacar principalmente los envíos de cocaína. Pero para Colombia es mucho mejor atacar la producción, porque el costo que percibe Colombia por cada envío es mucho más alto. Por cada dólar que recibe un productor de cocaína, Colombia percibe un costo de 55 centavos de dólar; en cambio, por cada dólar que recibe un traficante, Colombia percibe un costo de 2 centavos de dólar. Para Colombia, el mayor perjuicio hoy viene de los productores (es decir de la guerrilla y de los paramilitares que controlan el cultivo) y no de los narcotraficantes, como era en la época de Pablo Escobar. Por otro lado, las FARC y los paramilitares se financian principalmente con la producción de cocaína y las etapas iniciales del tráfico. Por eso, el país prefiere enfocar la guerra contra las drogas en las escalas de producción

¿Qué sería entonces lo mejor para todos?

Se puede atacar la producción y el tráfico cuando se atacan los laboratorios y el ingreso de precursores químicos, así como el consumo ilegal de gasolina, ya que para hacer cocaína se necesitan enormes cantidades de gasolina. En eso tiene un rol importante Brasil y Ecuador, de donde vienen gran parte de los precursores químicos y de hecho el expresidente Fernando Enrique Cardoso lo reconoció durante una visita reciente a Colombia.
Claro está que los costos de este modelo habría que compararlos con los costos de la legalización (en términos de prevención y tratamiento para los usuarios) y ver cuál de los dos es el modelo más eficiente.

¿Qué es lo que más les conviene a los países productores, Colombia, Perú y Bolivia?

Que los países consumidores hagan políticas de prevención y tratamiento de sus usuarios de drogas, porque si disminuye el consumo, bajan los precios y de ese modo menos gente se quiere meter en ese negocio. Pero si países como EEUU se gastan todo en reducir la oferta, y no hacen mucho con respecto a la demanda, lo que pasa es que los precios suben y eso favorece a quienes están involucrados en ese negocio.
Los países involucrados no tienen otro camino que trabajar juntos: La motivación de Colombia, es bajarle los ingresos al crimen organizado y la de EEUU, es cortar el suministro de droga a su territorio. Al final, ambos países reconocen que se necesitan y están dispuestos a cooperar el uno con el otro.

¿El aumento en decomisos de cocaína no ha influido sobre la cantidad de cocaína que entra en EEUU?

Lo que se incauta de cocaína en Colombia está entre el 15 y 20% de toda la producción de cocaína, que es de aproximadamente 600 mil kilos. Se hacen grandes decomisos, pero ¿qué son 100 kilos comparados con el total de la producción? Esto no tiene un impacto mayor y se podría hacer mucho más énfasis en políticas de interdicción.

¿Cómo mejorar la interdicción?

De la misma manera como se ha enfrentado la guerra contra el secuestro: invirtiendo en inteligencia, interceptaciones, infiltración de redes de narcotraficantes, decomiso de precursores químicos, etcétera. Cuando un avión erradica una hectárea de coca le quita al productor 400 dólares del bolsillo; pero si la policía agarran un kilo de cocaína en el Caribe, le quita 15 mil dólares al traficante y si lo hace en la frontera con Estados Unidos, el mismo kilo ya puede valer 35 mil dólares. Hay mucho espacio sobre el cual actuar, pero se le pega mucho más duro a la cadena cuando se pega en la cadena de tráfico que cuando se le pega en el nivel de la producción.

¿Por qué el precio de la cocaína se ha mantenido tan estable a pesar de la guerra contra las drogas?

Porque la demanda de cocaína es estable también. Estamos hablando de un producto que genera adicción, y cuando hay adicción las personas reaccionan muy poco a los cambios de precio. Si me suben el precio de mi vicio, simplemente busco la manera de conseguir el dinero. Los precios de la cocaína vistos a largo plazo han tenido una caída estrepitosa, especialmente en EEUU. En Europa, especialmente en España e Irlanda del Norte, han aumentado porque ha aumentado la demanda.

Resumen del Informe en español 

 

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