Operación limpieza genera empleo en barrio haitiano

Por Widlyn Dorneville*

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Bel Air es una de las áreas más vulnerables del centro de Puerto Príncipe, capital haitiana. A pesar de haber tenido gran valor histórico y turístico en el pasado, la región acabó convirtiéndose en una enorme favela superpoblada donde se vive en condiciones inhumanas.

Los ciclones que alcanzaron el país en 2008 destruyeron la poca infraestructura que le servía a la población. Las lluvias desencadenadas por estos eventos meteorológicos, que antecedieron a las celebraciones del Carnaval de 2009, provocaron pérdidas y destrucción.

Dos años después, al inicio de 2010, el terremoto que afectó a Puerto Príncipe, destruyó gran parte del barrio. El escenario de devastación se ve muy agravado como consecuencia de la mala gestión de la basura. El canal Rockefeller, que atraviesa buena parte de la capital haitiana, se volvió uno de los mayores basureros a cielo abierto de la capital. Semejante cantidad de desechos arrojados a él interrumpe la circulación del agua, haciendo que en los periodos de lluvia, el nivel del canal suba y alcance las casas, causando graves pérdidas materiales y numerosas enfermedades.

Viva Rio venía trabajando en este aspecto antes del terremoto, desde 2009 cuando lanzó una campaña de acción para la limpieza y saneamiento de la región que está inscrita en un programa de mayor alcance, el Fata Pa Gen Pye, que en creole significa "La basura no tiene pies".

El proyecto busca no solamente la limpieza de los canales de la región, sino también la creación de empleos entre los habitantes para intentar minimizar el impacto causado por los desastres y la pobreza así como mitigar el sufrimiento de los moradores de los barrios próximos al canal. La generación de más de 1.400 puestos de trabajo para los habitantes de esas localidades durante la ejecución de la campaña ha contribuido además a la reducción de los índices de violencia, facilitando y animando el desarrollo local.

Desde que el proyecto fue lanzado, en julio de 2009, han sido conquistados resultados concretos. "El área ahora está limpia y podemos circular sin grandes peligros de ensuciarnos o enlodarnos cuando vamos camino al trabajo. Pero aún se deben hacer grandes esfuerzos pues la población todavía no está completamente consiente de los efectos positivos de esta iniciativa", afirmó un habitante de la Grande Rue, conocido como boulevard de Puerto Príncipe, antes del terremoto.

Después de cuatro meses de ejecución, los resultados ya eran esperanzadores: durante las lluvias torrenciales que cayeron sobre Puerto Príncipe en octubre de 2009 y que dejaron ciertas localidades del centro prácticamente intransitables, en el bajo Bel-Air se circulaba sin mucha dificultad gracias al trabajo de limpieza y recolección de basuras que había sido emprendido en el área.

El terremoto del 12 de enero de 2010 dio una nueva orientación al proyecto, que empezó a contratar personas de la misma comunidad para la remoción de escombros. El programa, llamado cash for work ya ha traído resultados concretos: la Grand Rue está mucho más limpia en relación a las primeras tres semanas después del terremoto y el poder de compra de la población que perdió todo en el desastre ha aumentado.

"Se trata de un proyecto de gran importancia, que tiene un enorme impacto sobre el poder de compra de la población que perdió lo que tenía. Vamos a insistir en acompañar a la gente, aumentando la calidad del material y de los equipos de recolección de basuras para alcanzar nuestro objetivo una Bel Air 100% limpia", afirma Leonard Jean, coordinador del proyecto.

* Widlyn Dorneville trabaja con el proyecto "La basura no tiene pies" en Puerto Príncipe.

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