"No se debe escoger entre desarrollo y DDHH"
Desalojos forzados, alojamientos inadecuados y uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, son algunos de los temas que el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, discutió con representantes de la sociedad civil y del gobierno, durante su visita a Brasil.
El activista de derechos humanos anunció que la organización planea abrir una oficina en Brasil en los próximos seis meses, en Sao Paulo o Río de Janeiro, y que la organización está interesada en monitorear los derechos humanos en el país ahora que se prepara para hospedar la Copa del Mundo en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016.
La visita de Shetty a Río de Janeiro comenzó con un encuentro con habitantes de favelas para hablar sobre desalojos forzados en áreas que serán usadas para los Juegos Olímpicos. Residentes de diversas comunidades reclamaron que estaban siendo removidos sin información y con ofertas precarias de habitación alternativa.
“Amnistía Internacional está empeñada en promover la habitación adecuada como derecho humano. Hemos desarrollado una fuerte campaña sobre esto en varias partes del mundo”, dice Shetty.
En octubre de 2010, Amnistía Internacional, AI, visitó comunidades del área de Restinga en Río de Janeiro, donde 150 casas serán removidas para abrir espacio para la construcción de una autopista que ligará la Zona Oeste de Río con el resto de la ciudad.
Posteriormente, la organización promovió una acción urgente a favor de la comunidad. “Nos comprometemos a apoyar a las comunidades cuando las autoridades intentan remover a las personas de su hogar y de su fuente de renta sin pasar por los debidos procedimientos legales”, expresa el activista.
A pesar de ser ofrecida a los moradores una compensación, ésta fue considerada inadecuada por Shetty en la mayor parte de los casos. “Si la alternativa ofrecida queda a 70 kilómetros de distancia, no es una alternativa muy buena. La mayoría de las personas trabaja cerca de donde vive. Si son reubicadas a 70 kilómetros, es necesario ofrecerles una fuente de renta alternativa también. Las compensaciones que vimos son muy pequeñas y no se compaginan con las políticas existentes”, afirma.
Fundada en 1961, Amnistía Internacional monitorea los derechos humanos en Brasil hace cerca de cuatro décadas. Además del derecho a la habitación, la organización tiene campañas por los derechos indígenas, derechos de prensa, protección a periodistas y contra la impunidad de crímenes estatales durante la dictadura militar, entre otros.
Seguridad con derechos humanos
Shetty alertó que Brasil no se debe olvidar de los derechos humanos durante su preparación para los juegos y a medida que emerge como fuerte potencia económica.
“Desafortunadamente, en Brasil existe un discurso real de que sería preciso escoger entre los derechos humanos y la seguridad. Ahora hay un discurso de que es necesario escoger entre derechos humanos y Copa del Mundo o entre derechos humanos y Olimpiadas. No se debe escoger entre desarrollo, crecimiento económico, seguridad pública y derechos humanos. En realidad, es justamente lo contrario”, aclara.
Para el secretario general de AI, si los habitantes de las favelas no apoyan los juegos y si sus derechos no son respetados, los eventos no serán exitosos.
Cuestionado sobre la posición de la organización acerca de las Unidades de Policía Pacificadora, UPP, Shetty demostró un optimismo cauteloso: “Apoyamos a las UPP, pero todavía es prematuro y la escala es pequeña para una evaluación. Necesitamos la presencia permanente de la policía en las favelas y la policía necesita estar mejor entrenada y mejor paga. La policía debe ser integrada, la gente necesita empleo y renta, entonces, se requieren muchas reformas para los problemas, que son más profundos”.
Shetty también se reunión con líderes de la sociedad civil en el Instituto de Estudios de la Religión, Iser, para discutir temas relacionados con los derechos humanos en la ciudad, antes de viajar a Brasilia para encontrarse con representantes del gobierno.
Acento brasileño
Para el abogado Pedro Strozengerg, secretario ejecutivo del Iser y miembro de la Comisión de Derechos Humanos del mandato del diputado estadual Marcelo Freixo, la apertura de una oficina permanente de AI en Brasil representa un claro reconocimiento del papel de Brasil en el escenario internacional y de su lugar en el debate de las políticas de derechos humanos.
Según Strozenberg, la oficina tiene dos finalidades: reforzar las acciones internas de derechos humanos y acompañar o pautar la política externa de derechos humanos.
También resaltó que la llegada de AI al país no deja de generar tensiones en la sociedad civil brasileña. “Es una organización muy fuerte y poderosa y nuestra preocupación es que haya espacio para todos; que ellos no lleguen con modelos prefabricados sino que vengan con una perspectiva de diálogo. Esperamos que ellos reconozcan y respeten la cultura local”.
Hay señales de que AI viene en esa tónica. Strozenberg contó que Shetty reveló estar en busca de un candidato brasileño para dirigir la nueva oficina, que deberá también tener un consejo con miembros brasileños.
La preocupación de AI con el impacto de las transformaciones urbanas en Río de Janeiro indica el tono de la gestión de Shetty, haciendo eco de preocupaciones que él trae de su gestión anterior, cuando coordinó las Metas del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas.
‘Lo importante es actuar’
La líder comunitaria y habitante del Morro do Alemão, Lucia Cabral, ve con buenos ojos la presencia de AI en el país. Lucia, que además es fundadora de la ONG Educap y miembro de Viva Comunidade, estuvo presente en una de las reuniones de Shetty con la sociedad civil.
“La venida de AI potencializa nuestra lucha contra las violaciones de nuestros derechos. Cuando la lucha gana repercusión internacional, hace que nuestra búsqueda por la justicia sea más efectiva”, dice Lucia, quien participó junto con el diputado estadual Marcelo Freixo en el documental “Ellas de la Favela”, sobre las madres víctimas de la acción policial en el Alemão en 2008.
Lucia, colaboradora de AI desde hace un buen tiempo, es una líder activa en varios frentes de su comunidad. Para ella lo importante no es críticas, sino actuar. La activista comenzó trabajando con la prevención de enfermedades sexualmente transmisibles entre jóvenes involucrados en narcotráfico y se volvió una educadora jurídica popular en el Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía, de la Universidad Candido Mendes.
“El trabajo por los derechos humanos hace parte de una ciudadanía plena. Si la población sabe que sus derechos están garantizados en la constitución, ganará más autonomía para luchar por lo que anhela. Cuando yo logro verme como ciudadana, de hecho tengo derechos”, resume.








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