Las culturas urbanas al servicio de la paz

Por Def Yuri

Soy activista de la cultura Hip Hop y responsable de la creación y fomento de redes de este género en varias regiones de Brasil, principalmente las que trabajan con temas relacionados a la promoción de los derechos y la ciudadanía. He liderado debates sobre policía, seguridad pública y derechos humanos y a través de esa experiencia he podido comprobar la importancia del desarrollo de redes de trabajo, movilización y participación de jóvenes a partir de las culturas urbanas, entre las que se destaca el Hip Hop.

Éste es fundamental para facilitar el diálogo con y entre grupos vulnerables pues, al diseminar información relevante y estimular la participación, se abren las oportunidades de autopreservación y de transformación de los lugares donde estos actores viven.

El Hip Hop se convierte en una gran alternativa para jóvenes oriundos de áreas excluidas y estigmatizadas, pues les ofrece una voz fuerte frente a una sociedad que no sabe escuchar y sólo busca imponer su visión de mundo perfecto. Pero ‘perfecto’ para unos puede no ser perfecto para otros y para entender esas diferencias sólo sirve el diálogo.

La música, el graffiti, los periódicos, los programas de radio comunitaria y los magazines que produce la cultura urbana del Hip Hop es, entre otras cosas, el mayor medio de comunicación de masas excluidas en Brasil, pues logran mostrar otro país y las entrañas de la sociedad que en él habitan.

He participado en varias iniciativas de Hip Hop destacables, como “En la línea del frente contra el Tabaco”, “Rap sin armas”, “Hip Hop y Voto”. Pero la mas relevante en mi opinión es la “Alianza Hip Hop por el Sí” (sí por el desarme en Brasil), una movilización que nació de la necesidad de presentar una visión propia sobre las armas de fuego y que no fuera la misma visión de quienes articulaban las campañas por el control de armas, pues ellos no tenían noción de los efectos devastadores de las armas en una parte de la población.

De manera espontánea, la cultura Hip Hop fue produciendo abundante material a favor del referendo por el desarme, que fue divulgado en sitios temáticos de la cultura hip hop, radios comunitarias, foros virtuales, talleres y eventos en favelas.  Todas estas acciones fueron el fruto de acciones propias, realizadas por los jóvenes sin el financiamiento externo que sí fue le destinado a campañas masivas.

Uno de estos ejemplos de esfuerzo  fue el de un rapero que grabo un jingle en un buen estudio gracias a que su comunidad reunió el dinero para pagar una grabación de calidad.

Este es sólo uno de los muchos ejemplos que mostraron que era posible movilizar y sensibilizar esa parte de la población que crece y vive a merced de la cultura de las armas de fuego y que padece directamente los efectos de su uso. Esta parte de la población conoce bien el daño y el dolor causados por las armas y el ejemplo del rapero y su comunidad mostró que era posible una tener una voz fuerte pero sobre todo una voz propia en lugar de una voz conducida por otros.

A pesar de las conquistas en el campo de la movilización, después de la expresiva victoria de los que votaron por el ‘no’ (al referendo contra las armas) la Alianza Hip Hop fue relegada por segmentos de la sociedad civil que se habían movilizado por la misma causa. Pero esta postura de falta de reconocimiento y de aceptación mostró la real necesidad de que esa movilización continuase, pues estábamos frente a los mismos prejuicios de siempre. La Alianza Hip Hop mostró que ya no era necesario que otros hablaran por las víctimas preferenciales de las armas de fuego en Brasil, pues a pesar de sofocada, esa voz pasó a ser aún más saludable y presente.

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