La ruta de las armas hacia la criminalidad
Cerca de 16 millones de armas de fuego circulan hoy en Brasil, siendo 8,4 millones legales (52,4%) y 7,6 millones ilegales (47,6%), según datos del Sistema Nacional de Armas (Sinarm) computados hasta septiembre de 2010. De este total, la sociedad civil tiene aproximadamente 14 millones (87%) y el Estado cerca de 2 millones (13%).
Brasil es campeón mundial en números absolutos por muerte de arma de fuego, con 34.300 homicidios por año. Normalmente, se vincula el crimen con arma ilegal, pero cerca de 30% de las armas aprehendidas en situación ilegal fueron legalmente compradas. Más de 80% de las armas eran brasileñas. En el mundo, Brasil figura como sexto país exportador de armas pequeñas.
Los datos fueron divulgados por el Ministerio de Justicia (MJ), la Subcomisión de Armas del Congreso Nacional y Viva Rio, el 20 de diciembre en Brasilia, durante el lanzamiento de dos estudios y cuatro libros sobre las armas en circulación en el país, producidos por Viva Rio con apoyo del Programa Nacional de Seguridad con Ciudadanía (Pronasci), del MJ. Los estudios buscan orientar el gobierno sobre donde invertir para la mejoría del control de armas y municiones en los estados y auxiliar los gobiernos estaduales en el perfeccionamiento de sus políticas de seguridad, volcadas hacia el combate al tráfico ilícito de armas y de los desvíos de armas de las corporaciones policiales.
Ranking de los estados en el control de armas
En los últimos diez años, fueron realizadas 226.152 aprehensiones de armas en 19 estados brasileños. En el Ranking de los estados en el control de armas: Análisis Cuantitativa y Cualitativa de los datos sobre armas de fuego aprehendidas en Brasil, un informe de 87 páginas, los estados que quedaron mejor situados fueron el Distrito Federal, Río de Janeiro y São Paulo. Los peor ubicados fueron Rondônia, Sergipe y Amapá.

Fueron analizados y comparados los siguientes aspectos: comportamiento de las tasas de muerte por arma de fuego (PAF) en cada UF (estado con categoría de ‘unidad federal) entre 1996 y 2008; cantidad de armas recogidas en las campañas nacionales de entrega voluntaria realizadas en 2004/2005 y 2008/2009; cantidad de armas registradas en las campañas nacionales de regularización realizadas en 2008/2009; cantidad de armas aprehendidas e informadas por las autoridades de cada estado durante los últimos diez años; cualidad de la información proporcionada sobre armas aprehendidas en términos de su utilidad para requerimientos de rastreo nacional e internacional de armas (grado de coherencia y exactitud de los datos básicos sobre las armas –modelo, calibre, fabricante, marca y número de serie- riqueza de los datos ofrecidos para cada caso de arma aprehendida, como datos sobre local del hecho, circunstancia y delito vinculados a la aprehensión, y forma en que los datos fueron proporcionados –en papel o en formato electrónico digital, conforme lo solicitado); grado de respuesta y colaboración de los estados (rapidez entre la solicitud y las respuestas y cantidad de preguntas respondidas); y el análisis cualitativo de las respuestas en lo que se refiere a aspectos como el recorrido que las armas y la munición incautadas siguen hasta su destino final (devolución, donación o destrucción) o recorrido de los datos sobre armas y municiones aprehendidas y los procedimientos de seguridad de depósitos de las policías.
“El control de armas no resuelve, pero es parte esencial para reducir la violencia letal. Al seguir la ruta de las armas se encuentra el camino de las demás actividades ilícitas” afirma el informe que fue divulgado en versión preliminar hace un año y que es presentado ahora en su versión final. De acuerdo con el jefe de la investigación, Pablo Dreyfus –fallecido el año pasado en el accidente aéreo de Air France- prevalece la compartimentalización de los datos, la proliferación de depósitos inseguros y la falta de tecnología adecuada, sobre todo en los estados más pobres. “En pleno siglo XXI, la seguridad pública opera en muchos estados como funcionaba la burocracia notarial del siglo XVIII”, decía Dreyfus.
La ruta de las armas
A partir del análisis de 288 mil datos sobre armas incautadas entre 1998 y 2008, el libro Siguiendo la ruta de las armas: desvío, comercio y tráfico ilícitos de armamento pequeño y liviano en Brasil, apunta la procedencia, la proporción y el tipo de armas extranjeras y brasileñas aprehendidas en la ilegalidad. El estudio concluye que hay una línea tenue entre armas legales e ilegales, ya que la mayoría de las aprensiones de armas de uso permitido para civiles, siendo 30% compradas legalmente y 80% brasileñas. “Sin control del mercado legal, el canal esta abierto para que las armas se sumerjan en la clandestinidad y en el crimen”, dice el estudio.
Otro mito que cae es el de que la mayoría de las armas ilegales es de fabricación extranjera. Las armas extranjeras no llegan a 20% del total de aprehensiones. Los estados con más incautaciones de armas brasileñas fueron Bahía (97,5%) y Pernambuco (85,5), según las Secretarias de Seguridad Pública (SSPs); las armas extranjeras fueron más incautadas en Rio Grande do Sul (18,8%) y en Río de Janeiro (16,4%), según el Sinarm. La mayoría de las armas de uso restringido/prohibido para civiles vienen de los Estados Unidos y de Paraguay. El estudio afirma que el control de las fronteras está lejos de ser satisfactorio.
Estados Unidos, Argentina, España, Alemania, Bélgica, Austria, República Checa, Italia, Francia, Israel, China y Rusia responden por el 99% de las armas extranjeras en el país. A pesar de que EEUU responden por la mayoría, si se comparan con las de fabricación nacional, no pasan del 10%. La mayoría de las armas norteamericanas de uso restricto entró en Brasil de forma ilegal y en su mayoría fueron aprehendidas en los estados de Acre, Amapá, Bahía y Rondônia.
Para la realización del estudio, la Subcomisión de Armas del Congreso Nacional solicitó información sobre armas y municiones a las SSPs y a los Tribunales de Justicia de los Estados a través de un extenso cuestionario. ES importante enfatizar que los datos de las SSPs y del Sinarm no coinciden porque las SSPs sub-notifican el Sinarm.
Pedidos de información fueron enviados también al Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives) del gobierno americano y a los gobiernos de los países que aparecen como fabricantes de la mayoría de las armas extranjeras aprehendidas en Brasil.
Todas las respuestas fueron sistematizadas por Viva Rio y enviadas por la Subcomisión a los fabricantes de esas armas, así como a la Policía Federal, la Dirección de Fiscalización de Productos Controlados, solicitando su empeño en la obtención de información sobre el primer comprador de cada arma listada.
Estocks y distribución
El libro Estocks y distribución de armas de fuego en Brasil busca trazar los contornos del universo oscuro y secreto de las armas que circulan en Brasil, relacionándolo con las altas tazas de homicidios por arma de fuego en el país. El estudio también evalúa el impacto de las políticas de regularización de armas (registro y segundos registros) y desarme realizados por el Gobierno Federal en los últimos años.
La investigación mapeo el total de armas de fuego en circulación en Brasil, según la cantidad y grupo de usuarios, con datos del Sinarm hasta septiembre de 2010. Del total de 15.996.301 armas, 8.378.608 son legales y 7.617.693 ilegales. La gran mayoría de las armas – 87% – está en las manos de la población civil. Las armas cortas (revólveres y pistolas) responden por más de 80% de las armas aprehendidas. El número de armas militares (fusiles, sub-ametralladoras y ametralladoras) es muy reducido. En el estado de Maranhão, 22,5% de las armas aprehendidas son caseras y e Mato Grosso do Sul 24,9% son de caza.
En la evaluación de entrega de armas de fuego en las campañas de 2004/05 y 2008/09 por estado, quedo evidenciada una participación mucho mayor de la sociedad civil en la primera campaña, que recogió medio millón de armas. La segunda campaña recogió 30.700 armas y regularizó 1.408.285.

Armas aprehendidas en los estados
El informe Rastreo de armas de fuego aprehendidas en los estados brasileños, apunta los principales canales de desvío hacia la criminalidad y devela la ruta de las armas que fueron vendidas legalmente en determinados estados y aprendidas ilegalmente en otros. Fueron analizados datos de 52.000 armas rastreadas y se concluye que el principal canal de desvío es el mercado civil interno. Otro canal de desvío son las armas del poder público, incluyendo las armas privadas de militares, policías y bomberos.
La investigación estudió el camino de las armas brasileñas exportadas y que regresan en el llamado “efecto bumerang”. En Mato Grosso del Sur, la frontera con Paraguay y Bolivia, se presenta un alto porcentaje de 28,13% de armas reintroducidas en relación al total de armas aprehendidas.
El informe también evaluó la capacidad de rastreo del primer comprador de los fabricantes. Imbel obtuvo 27%, Rossi 19%, Taurus 16% y CBC 14%. Taurus informó que un incendio en 1997 habría destruido sus archivos con la información de armas vendidas anteriormente.
Manual y cartilla para policías
Entre las publicaciones lanzadas, se destacan el Manual de rastreo de armas y la Cartilla básica para rastreo de municiones, las últimas obras producidas por Pablo Dreyfus antes de fallecer. El manual y la cartilla se enfocan en el entrenamiento de policías y técnicos en la clasificación y rastreo de armas y municiones.
Foto de la portada:: Policía Militar de Santa Catarina








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