Haití patea la pelota
El fútbol es una pasión nacional también en Haití. La admiración que los haitianos tienen por el fútbol brasileño es curiosa y emocionante. Si hoy Brasil es uno de los más importantes colaboradores de cooperación internacional de Haití –dado su liderazgo en la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, las inversiones sociales que la acompañan y la ayuda en los esfuerzos de reconstrucción después del terremoto – la relación que existía antes entre los dos pueblos ya estaba mediada por el balón.
Pensando en la pasión que el fútbol despierta en tierras haitianas y en su fuerza como herramienta para la promoción de valores ciudadanos, la ONG brasileña Viva Rio creó un gran proyecto para incentiva ese deporte en el país caribeño con la colaboración de la Federación Haitiana de Fútbol, FHF.
Después del terremoto en enero de 2010, el predio donde funcionaba la Federación se desmoronó, ocasionando la muerte de 19 personas. Además, todas las canchas de fútbol de Puerto Príncipe se convirtieron en campos de refugiados después del sismo.
Academia Perlas Negras
Bajo coordinación ejecutiva de Nilton Leão, el proyecto de fútbol se divide en dos acciones. La primera fue la construcción del Centro de Entrenamiento en Haití; la Academia de Fútbol Perlas Negras, que va a contribuir a la profesionalización del deporte en el país y que ayudará en la estructuración de las divisiones de base del fútbol del país.
El centro de entrenamiento está ubicado en el área de Bon Repos, al norte de la capital haitiana, y fuera de Bel Air, el barrio donde queda la sede de Viva Rio, Kay Nou. Salir de Puerto Príncipe, según Rubem Cesar Fernandes, director ejecutivo de Viva Rio, fue una elección que busca valorizar otras áreas aparte de Puerto Príncipe. “Nuestra única base era Bel Air, en el centro de la capital. Com el terremoto, sin embargo, la estructura se vino abajo y hoy hay ahora un movimiento de descentralización y de valorización de ciudades medianas”, dice Rubem.
Como gran financiador de esta iniciativa está el empresario George Soros, que ya invierte voluminosamente en otros programas en Haití.
El complejo tiene cuatro campos de fútbol con las medidas oficiales. Dos de estos campos tienen grama natural y los otros dos, sintética y en total la Academia tiene la capacidad de albergar a 96 atletas, quienes pueden vivir, estudiar y practicar fútbol en ese espacio. El lugar (ver diseño) cuenta con médicos, nutricionistas, fisioterapeutas, sicólogos y profesores. La construcción comenzó hace dos años y medio y, a finales de diciembre, va a ser inaugurada con la presencia ilustre del jugador Ronaldinho Gaúcho. “Queremos hacer un centro de alto rendimiento en producción de atletas”, afirma Rubem.
Otro actor fundamental en este trabajo es la Federación Internacional de Fútbol, FIFA, que ya accedió a la posibilidad de invertir también en el deporte a través del proyecto ‘Football for Hope’ (Fútbol para la esperanza) dedicado a la responsabilidad social a través del fútbol.
Rubem explica la importancia del deporte en la reconstrucción y recuperación de la autoestima del país. “Es un medio interesante para trabajar ideas y valores. Es divertido y todos juegan voluntariamente, pero sus reglas tienen que ser obedecidas. Es una manera óptima de trabajar conceptos como ciudadanía, gobernabilidad, democracia, disciplina, control y estrategia. Además de ser una herramienta de control de la violencia”, enumera el antropólogo.
Entrenamiento intensivo en Brasil
Aparte del centro de entrenamiento, el otro frente de apoyo al fútbol haitiano también ya está en acción: una temporada de entrenamiento intensivo de las selecciones masculina y femenina en Brasil. La estadía de los jugadores -posibilitada por una articulación entre Viva Rio, la FHF y la Universidad Federal de Vinosa, el Ministerio de Defensa y el Centro de Educación Física Alberto Nunes de la Marina de Río de Janeiro- tiene como objetivo la preparación para la Copa Oro.
Organizada por la Confederación de Fútbol de América del Norte, Central y Caribe, Confecaf, dicha competencia sirve como etapa clasificatoria para el Mundial de Fútbol.
Las mujeres juegan en Cancún, México, a partir de 26 de octubre. Los equipos masculinos juegan a partir de 2 de noviembre. “Es Brasil dándole la meno a Haití una vez más para garantizar esta esperanza de la clasificación haitiana en el mundial femenino de 2011, en Alemania, y en el masculino en 2014, aquí en Brasil”, celebra Rubem Cesar.
En esta temporada previa a la Copa de Oro, los atletas haitianos se alternan en hospedajes en las instalaciones de la facultad de Viçosa y en el Centro de de educación física de la Marina de Río de Janeiro. La rutina diaria incluye entrenamiento físico, táctico y técnico, exámenes físicos, evaluaciones médicas y participación en juegos amistosos. El más importante de estos partidos para el equipo femenino, es el día 21 de octubre cuando se enfrentará a la selección brasileña, donde la figura es la atacante Marta Vieira da Silva, elegida cuatro veces como la mejor jugadora del mundo.
Las dos selecciones están comandadas por un cuerpo técnico brasileño. La selección masculina está a cargo del experimentado director Edson Tavares y su grupo. Edson ya ha entrenado clubes de Suiza –habla francés lo que facilita la comunicación con los jugadores-, China, Vietnam y el equipos de los países árabes.
Las mujeres están siendo entrenadas por una comisión formada por el técnico Augusto de Oliveira, el preparador físico Jorge Augusto y el preparador de arqueros Luiz Laudiosa. Todos pasaron por el postgrado de fútbol en la Universidad de Vinosa, uno de los centros de excelencia en esta área.
Jorge asume esta oportunidad como una lección de vida. “Para nuestra sorpresa, ellas son muy alegres a pesar de las dificultades padecidas en Haití. Son juguetonas, hacen bromas. Esto es una lección de vida para nosotras”, dice el preparador físico.
El equipo femenino ha aprovechado su estadía en Brasil. Según Jorge Augusto, el grupo evolucionó desde su llegada. “Son muy trabajadoras dentro del campo, pelean, discuten, se disputan la bola. Por eso tenemos la esperanza de que todo puede acontecer en este campeonato”, afirma optimista.
Condición física debilitada
Las atletas llegaron a Brasil con una condición física débil, debido en parte a lo que vivieron después del terremoto. Los reflejos del sismo todavía están vivos para muchas de las jugadoras. Algunas quedaron inclusive atrapadas en los escombros y tienen cicatrices que testimonian esa vivencia. Luc Elie Dorlean, de la comisión técnica haitiana que acompaña a las jugadoras en Brasil, todavía tiene parientes viviendo en carpas instaladas en las calles de Puerto Príncipe.
Según Jorge, había un déficit generalizado de fuerza y potencia. Las articulaciones de muchas estaban debilitadas y frágiles, algunas presentaban cuadros de anemia y sospecha de diabetes. Y otras estaban pasadas de peso. “Llegó un grupo difícil de trabajar debido a las condiciones física, pero tenemos esperanzas. Algunas tienen un talento evidente y hay mucho potencial para crecer con el tiempo”, afirma el preparador físico.
Las atletas están encantadas con Brasil. La mediocampista de las Grenadières (apodo de la selección que significa ‘granadinas’ en una alusión a los soldados más fuertes de una tropa) Marlene Beauciquot, cuenta que ha tomado muchas fotos de Brasil. “Pasé mi cumpleaños aquí y fue un momento muy bueno. Me hicieron y me hacen mucha falta mis familiares pero estoy aquí para jugar fútbol, para concentrarme en la preparación”, dice Marlene (foto) que es atleta del equipo haitiano Amazones, y quien comenzó a practicar este deporte a los 13 años de edad y ya lleva cuatro en la selección nacional.
Al igual que Marlene, que solo había salido de su país para jugar en Venezuela y Canadá, la lateral derecha Marie Soline Bellevue asegura que el equipo necesita concentrarse para el desafío que deberá enfrentar. “Después podemos volver a Brasil para hacer turismo pero ahora no estamos de paseo, necesitamos estar enfocadas en nuestro trabajo”, dice. Marie y otro atletas de la selección juegan para el equipo Tigresses.
La Copa Oro femenina es disputada por ocho selecciones, divididas en dos grupos. En el grupo de Haití está la selección de estados Unidos, considerada la más fuerte del campeonato y la primera que tendrán que enfrentar las Grenadières. Completan el grupo las selecciones de Gatemala y Costa Rica.
Las dos selecciones finalistas se clasifican directamente para el Mundial de Alemania y la tercera disputa una vaga de repechaje, contra el equipo de Europa que esté en igual situación. Ahora, ¡a hacerle barra al equipo!
Fotos: Andrea Domínguez








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