Estado global de la reducción de daños
Con insumos del boletín Harm Reduction 2010, Daily Update y el informe Estado Global de Reducción de Daños 2010
La XXI Conferencia Internacional de Reducción de Daños, realizada a finales de abril en Liverpool, Inglaterra, celebró los avances que varios países alcanzaron durante los últimos dos años en la aplicación de estrategias que reducen los daños causados por el uso de drogas. Pero también alertó sobre la imperiosa necesidad de expandir la aplicación de estas estrategias hacia regiones en las que hablar de intercambio de jeringas, terapias de sustitución de opiáceos, salas de uso seguro y otras estrategias de reducción de daños son completamente ajenas y en ocasiones, demonizadas.
Aunque la reducción de daños tiene aplicación en el manejo de daños causados por el uso de todo tipo de sustancias (un ejemplo de ello son las leyes que prohíben conducir automóvil cuando se bebe alcohol), la Conferencia se centró principalmente en las drogas inyectables, que en la actualidad son usadas por 15,9 millones de personas en 158 países alrededor del mundo (los países con registro de usuarios de drogas inyectables aparecen de color verde en el mapa). Uno de los mayores daños asociados a este consumo es el contagio de VIH/Sida y Hepatitis C, por el uso compartido de jeringas.
En la inauguración del encuentro, el sociólogo especializado en salud pública Gerry Stimson, actual director de la International Harm Reduction Association, IHRA que organiza la conferencia, explicó que entre los mayores desafíos para los próximos años está llevar la reducción de daños a regiones que la necesitan de manera urgente para prevenir contagio de VIH/Sida y Hepatitis C entre usuarios de drogas inyectables.
Parte importante de cualquier solución comienza con un buen diagnóstico acertado del problema. Esto es lo que ofrece el informe lanzado también por la IHRA en el marco de esta conferencia. Se trata del Estado Global de la Reducción de Daños 2010, regido en su procura de datos por estándares de cualidad del Grupo de Referencia de Naciones Unidas sobre VIH/Sida y Uso de Drogas Inyectables. Debido a esta exigencia, el reporte tiene vacíos de información en regiones cuyos datos no fueron suministrados bajo estos patrones.
De acuerdo con el informe, cuya última versión fue publicada en 2008, en la actualidad hay 93 países y territorios alrededor del mundo que apoyan la reducción de daños, es decir 11 países más de los que la apoyaban en 2008. “Cuando hablamos de que los países apoyan la reducción de daños queremos decir que la han incorporado en sus documentos nacionales de política de drogas”, explicó Catherine Cook, editora del informe y analista de IHRA. Sin embargo, aún en muchos de los países en los que el concepto de reducción de daños ya fue aceptado políticamente, la cobertura de los programas es incipiente.
El muro político
Desde el punto de vista de la política internacional, el término ‘reducción de daños’ continúa encontrando resistencia. Como se sabe, en su reunión de 2009 la Comisión de Estupefacientes de la ONU no la incluyó en su Declaración Política, aunque un grupo de 26 países firmaron un documento adjunto manifestando su rechazo a esta decisión. Tampoco fue consignado en la Resolución de Acceso universal a servicios de VIH en marzo de 2010.
Sin embargo, algunos avances se han conseguido, como la aparición del término ‘reducción de daños’ en la resolución sobre el trabajo de ONUSIDA y en la resolución sobre derechos humanos y VIH/Sida, respaldada por los estados miembros, incluyendo aquellos que se opusieron al termino en la Declaración Política de la Comisión de Estupefacientes, como es el caso de Japón y Rusia.
A nivel nacional, y a pesar de la rigidez de la Comisión de Estupefacientes, muchas naciones han hecho avances en ese sentido. Una de las mudanzas más visibles es la protagonizada por la administración Obama en Estados Unidos. Su gobierno flexibilizó su postura frente a este abordaje del problema a través de medidas como el levantamiento de una prohibición federal para financiar intercambio de jeringas en Estados Unidos o como el reconocimiento público de que los usuarios de drogas deben ser tratados como pacientes y no como criminales.
A nivel político, el mayor desafío continua en Rusia, cuyo gobierno ha desconocido la efectividad de terapias de sustitución avalados por científicos.
Intercambio de jeringas
De acuerdo con el informe sobre el Estado Global de la Reducción de Daños, hay registro de contagio de VIH/Sida entre personas que usan drogas inyectables en 120 países del mundo. La prevalencia de VIH/Sida entre usuarios de drogas inyectables está por encima del 40% en ocho de estas naciones: Argentina, Brasil, Estonia, Indonesia, Kenya, Myanmar, Nepal y Tailandia.
El informe reporta que en la actualidad hay ochenta y dos países y territorios que proveen algún nivel de intercambio de agujas y jeringas. Los datos indican que ha habido un aumento en el número de servicios que operan en diversos países, incluyendo países con epidemia de VIH significativa entre usuarios de drogas inyectables. Entre estos países están Urania e Irán. Por otro lado, los programas de intercambio de jeringas han empezado a operar en otros países como Mongolia, Filipinas, Kosovo y Túnez.
En los países en los que existen programas de intercambio de jeringas. Hay una enorme desigualdad en cuanto a la cobertura de dichos programas. “En general, el cubrimiento es más alto en países desarrollados, con países de Europa occidental y Australia alcanzando la cobertura recomendada de 200 agujas anuales por cada usuario de drogas inyectables. En países en desarrollo la cobertura es mucho menor, con América Latina, el Caribe, Medio Oriente y África distribuyendo menos de una jeringa por persona al año”, dice el informe.
Por otro lado, 76 países en los que hay uso de drogas inyectables (38 de ellos con reporte de usuarios de drogas que son portadores de VIH) continúan sin disponer de ningún programa de intercambio de jeringas y agujas.
Terapia de sustitución de opiáceos
Otra de las grandes áreas de la reducción de daños, la terapia de sustitución de opiáceos o OST por su sigla en inglés, es aplicada en 70 países y territorios alrededor del mundo. La metadona y la buprenorfina son los fármacos usados en la mayoría de estos países para tratar usuarios de opio y heroína, pero en algunos países también se ofrecen tratamientos de suministro de pequeñas dosis de morfina y cocaína, así como tratamientos de uso de heroína asistida como forma de lidiar con un uso problemático de la sustancia.
“Hay indicadores de que un numero importante de países, incluyendo a China, India e Irán, han hecho esfuerzos considerables para aumentar el número de lugares de terapia de OST desde 2008 y la terapia ha sido introducida a países como Afganistán, Armenia, Colombia, Kazajstán, Maldivas y Senegal.
Al igual que en el caso del intercambio de jeringas, la terapia de sustitución es mucho más amplio en países desarrollados. Por ejemplo, hay 61 beneficiarios de terapia de sustitución por cada 100 usuarios de drogas inyectables en Europa occidental mientras que en promedio, en regiones como América Latina, África subsahariana y Asia central hay menos de una persona por cada 100 usuarios de drogas inyectables.
En cuanto a las salas des uso seguro, el informe reporta que este año ya son 60 los países alrededor del mundo que tienen por lo menos una sala DCR (Drug Consumption Room). La mayoría de estas están ubicadas en países de Europa Occidental, donde hay un total de 90 DCRs, distribuidas en Holanda, Alemania, Luxemburgo, Noruega, España y Suiza.
Estado Regional
De acuerdo con el Grupo de Referencia de ONUSIDA, hay dos millones de personas que se inyectan drogas en América Latina, de las cuales un cuarto vive con VIH. Brasil y Argentina tienen los más altos niveles de prevalencia de VIH entre usuarios de drogas inyectables.
“El apoyo gubernamental a la reducción de daños no ha aumentado significativamente desde 2008. Sin embargo, un avance importante es la adopción de Colombia de la terapia de sustitución y la inclusión explícita de la reducción de daños dentro de sus políticas nacionales”, subraya el informe de IHRA.
Además, el informe subraya que parece haber un incremento en programas de reducción de daños de origen comunitario y que responden a uso de drogas no inyectables pero que dichas experiencias no han sido suficientemente documentadas ni diseminadas. “La falta de apoyo oficial y la dependencia en el financiamiento internacional continúan siendo barreras para introducir o aumentar los servicios de reducción de daños en varios países”, dice el informe.
Cabe resaltar que durante los últimos años ha habido un viraje positivo de la sociedad Latinoamericana en general hacia la descriminalización del uso de drogas, lo que es reconocido por el informe. En el mapa aparecen en color verde los países que tienen explícitamente la reducción de daños dentro de su política nacional. Sin embrago, esta mudanza no ha sido seguida por incremento importante de prácticas de reducción de daños.
A pesar de reportarse el uso de drogas inyectables en toda la región en 2008, sólo cinco países de América Latina implementaron programas de intercambio de agujas y jeringas. Brasil, es el país con el mayor número de usuarios de drogas inyectables (entre los países que han reportado sus datos), tiene 540.000 usuarios de drogas inyectable y también tiene el mayor numero de lugares de aplicación de programas de intercambio de jeringas. Sólo que estos son insuficientes.
“Los estimativos de cobertura de programas de intercambio de jeringas son muy limitados en la región, y en los casos en que están disponibles, reflejan una cobertura extremadamente baja. Los usuarios de drogas inyectables en Brasil reciben el equivalente a menos de una jeringa/aguja por año. Existe la necesidad de mayor investigación y monitoreo de programas en países que implementan este tipo de programas para determinar los niveles de cobertura. Doce países latinoamericanos que han reportado usuarios de drogas inyectables no tienen programa de reemplazo de jeringas”.
En cuanto a la terapia de sustitución de opiáceos, aunque la región tiene bajo consumo de esta sustancia, Colombia y México tienen número significativo de usuarios heroína. En respuesta, los dos países han implementado programas de OST.
Los organizadores de la Conferencia y autores del Informe consideran que mucho camino se ha recorrido desde que se hizo el primer intercambio de jeringas en el Reino Unido, justamente en Liverpool veinte años atrás Sin embargo, es mucho lo que todavía falta. “La próxima generación tendrá que ver cómo la reducción de daños comienza a tomar control de la manera como regulamos todas las sustancias sicoactivas. La inversión masiva de recursos en combate a la oferta no ha dado resultado”, recordó Stimson ante la plenaria de la conferencia.
Imagen de portada y del texto: International Harm Reduction Association, Global State of Harm Reduction.
Más información:
Sumario ejecutivo e Informe completo
Site de la 21Conferencia Internacional de Reducción de Daños








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