Estadísticas de primera en países sin recursos
En muchos países en vías de desarrollo no existen sistemas de vigilancia epidemiológica de lesiones violentas que puedan proveer de manera confiable y constante los datos necesarios para la planificación de estrategias de prevención de la violencia. El motivo suele ser la falta de recursos para financiar la recolección y sistematización de datos de este tipo.
Sin embargo, varios proyectos implementados por el doctor en epidemiología Diego Zavala Zegarra, (foto) de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de Ponce, EMCS, en Puerto Rico, han probado que tener información confiable sobre el tema, no es un lujo de países ricos.
El doctor Zavala viene trabajando exitosamente en el diseño e implantación de estas herramientas en varios países de África y América Latina con programas que se caracterizan justamente por su bajo costo, fácil implementación y buenos resultados.
Con una experiencia de trabajo en prevención de la violencia durante 25 años y como integrante de organizaciones como Amnistía Internacional, el doctor Zavala defiende un abordaje de la violencia como asunto de salud pública. “Considero que las estrategias de salud pública y de derechos humanos se complementan y son aliados naturales en los esfuerzos para la prevención y control de la violencia”, dice el epidemiólogo boliviano, que también es miembro de la red de salud pública de IANSA.
Entre los proyectos emprendidos por el doctor Zavala se destacan dos, que pueden ser replicados en otras regiones del mundo: el sistema de vigilancia en salas de emergencia de los hospitales y el sistema de vigilancia de mortalidad en institutos forenses y morgues.
Hospitales, fuentes de salud y de información
El sistema de vigilancia en las salas de emergencia de los hospitales ha sido demostrado con el auspicio de la Organización Panamericana de la Salud en Nigeria, Uganda, Zambia, Kenia, República Democrática del Congo y posteriormente implementado en Bolivia.
De acuerdo con el doctor Zavala, el proyecto en África surgió por la necesidad de demostrar la factibilidad de implementar un sistema de vigilancia de lesiones, incluyendo lesiones por violencia, en países de bajos recursos económicos donde los datos sobre el contexto en el que ocurre la violencia son inexistentes o deficientes.
“Desde el comienzo, se planificó hacer evaluación antes, durante y después de terminado el proyecto, que duró seis meses. El primer paso fue la realización de un taller de capacitación en el 2006 y el proyecto empezó en enero del 2007. Cada uno de los países africanos antes mencionados, seleccionó el principal hospital de una ciudad que atendiera a pacientes que acuden a la sala de emergencia por diferentes tipos de lesiones, incluyendo lesiones por violencia. Al cabo de 6 meses se recopilaron mas de 6,000 casos con información detallada”, dice Zavala.
Cada paciente que ingresaba a los estos hospitales no sólo era registrada en el control de admisiones, sino que los datos iban a una base de datos del proyecto. Mensualmente, los datos recopilados se mandaban por Internet al otro lado del océano, a la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de Ponce, donde el doctor Zavala los evaluaba. “Yo me encargaba de analizar los datos y reportar a cada institución sobre la calidad de los mismos. Luego les proveía una lista de casos para su edición y/o corrección”, agrega Zavala.
Según el investigador, la lección más importante de este proceso fue que implementar un sistema de vigilancia epidemiológica en un hospital no es una carga económica sustancial para el hospital puesto que el sistema de vigilancia se puede adaptar con gran facilidad al proceso de documentación del paciente.
Esto no significa que el proyecto no haya tenido tropiezos, pero más que falta de recursos, las dificultades tuvieron que ver con decisiones administrativas. “Una vez que se proveyó con la capacitación y recursos materiales necesarios (computadoras y programación para entrar la información recopilada a una base de datos), el proceso de recopilación funcionó satisfactoriamente. En este sentido el proyecto fue exitoso, sin embargo el mantenimiento del sistema de vigilancia epidemiológica no prosperó debido a la falta de una decisión administrativa local. El proyecto duro apenas 6 meses y a pesar de haber presentado informes detallados sobre el producto de este sistema a las autoridades administrativas del hospital, no fue suficiente para obtener el compromiso de estas autoridades para apoyar esta iniciativa”, lamenta Zavala.
Aunque el proyecto, dependiendo de los recursos económicos y humanos con que se cuente puede ser más sofisticado (por ejemplo incluyendo la capacitación del personal local para análisis de los datos en lugar de que éstos sean enviados hasta Puerto Rico), de la manera simple como fue implementado en África ofreció información importante con la cual nunca antes se había contado.
Además del sistema implantado en hospitales, el doctor Zavala está trabajando en el sistema de vigilancia de mortalidad a través de instituciones forenses o morgues. Esta es una nueva iniciativa de la Organización Mundial de la Salud con interés especial en África. “En septiembre pasado (2010) aprovechando una conferencia internacional sobre prevención de lesiones en Londres hable con personal de la OMS y colegas Africanos (algunos de ellos participaron en el proyecto del 2006-2007) para iniciar un proyecto piloto en África similar al de los hospitales, pero esta vez en los institutos forenses. En estos momentos estamos finalizando los términos de referencia del proyecto y la idea es implementarlo el año entrante en 10 países africanos”.
Entre África y América Latina
Este flujo de herramientas, conocimientos y propuestas que comenzó con el doctor Zavala en Puerto Rico y viajó a África, ahora vuelve enriquecido a América Latina. “Todas estas iniciativas pueden ser implementadas en América Latina. De hecho, estos sistemas de vigilancia ya existen en algunos países de nuestra región. Un buen ejemplo son aquellos establecidos en Cali, Colombia y ciudades aledañas. Existe un sistema similar que implementamos en la ciudad de Tarija, en mi país natal, Bolivia recientemente, pero es posible hacerlo en muchos otras ciudades y países de la región”, dice Zavala y agrega que para ello se necesita voluntad política de las autoridades de salud pública de los países.
El proyecto de vigilancia epidemiológica para lesiones y violencia en la ciudad de Tarija, Bolivia, comenzó a funcionar en noviembre de 2009 y sigue vigente. Su objetivo es documentar sistemáticamente las lesiones causadas por violencia y por otros motivos, que se reportan en la sala de emergencias del principal hospital de Tarija (Hospital San Juan de Dios) y que recibe aproximadamente el 90% de los incidentes de lesiones que requieren atención médica urgente.
“El sistema de vigilancia en Tarija puede ayudar a definir el contexto en el que ocurre la violencia interpersonal en la zona y esto facilitará el desarrollo de estrategias basadas en evidencia para la prevención y control de la violencia en esta ciudad”, agrega Zavala.
Puerto Rico, demanda inmediata
Puerto Rico, sede actual del doctor Zavala, también se beneficiaría de este programa. El aumento desmedido de la violencia causada por armas de fuego durante los últimos cinco años es una de las mayores preocupaciones de las autoridades de ese territorio. De hecho, la tasa de mortalidad para hombres entre 20 y 24 años es de aterradores 134 por cada 100 mil habitantes, según un levantamiento hecho por el doctor Zavala y otros colegas de la EMCS en Ponce.
Dicho estudio, titulado “Distribución geográfica del riesgo de morir por homicidio en puerto rico, 2000-2007”, da cuenta del aumento desmedido de la violencia en los últimos años en ese país. La investigación, realizada gracias a un acuerdo interinstitucional entre el Instituto de Ciencias Forenses y la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de Ponce, señala que la tasa general de homicidios por cada 100 mil habitantes es de 19,8 y el total de homicidios de hombres por cada 100 mil habitantes es de 38,5 (siendo 33,7 causados por arma de fuego).
La metodología de este trabajo se basó en la integración de los datos ofrecidos por el Instituto de Ciencias Forenses pero no se dispuso de datos más específicos, como la ubicación geográfica exacta del incidente o los análisis balísticos para determinar el calibre del arma.
Para consolidar este tipo de información, el doctor Zavala cree que es importante implementar en Puerto Rico los sistemas implantados exitosamente en África y Bolivia y espera iniciar ese trabajo con uno de los principales hospitales en la ciudad de Ponce en los primeros meses del 2011.
Zavala ilustra el drama al citar el testimonio de una madre puertorriqueña que declaró a un periódico de Puerto Rico, ‘yo misma le di el arma a mi hijo porque prefiero visitarlo en la cárcel que en el cementerio’.
Para Zavala es vital que todos los gobiernos de la región asuman un papel más activo frente a la violencia como problema de salud pública. “Como lo dije en 2008 cuando tuve la oportunidad de hacer una breve intervención ante el foro de las ONU en su tercera reunión bienal (2008) como miembro de IANSA, sobre el impacto de las armas livianas y pequeñas en la salud. Es fundamental que los estados miembros de las Naciones Unidas se aseguren de que sus respectivos Plan de Acción Nacional para las armas pequeñas y ligeras se desarrollen en armonía con un Plan Nacional de Prevención de la Violencia. Las estrategias de salud pública y de derechos humanos se complementan y son aliados naturales en los esfuerzos para la prevención y control de la violencia”, finaliza el experto.
Foto de portada: Cortesía Diego Zavala
Foto interior: Marcia Farias








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