Un debate inaplazable
Miedo, prejuicios, oscurantismo, tabúes. Parece que estamos hablando de la edad media pero en realidad éstos son los parámetros que rigen el tema de “las drogas” en las sociedades contemporáneas. El libro "Drogas y cultura: nuevas perspectivas", lanzado en Río de Janeiro durante la semana mundial de reflexión sobre las drogas, enciende una vigorosa antorcha para alumbrar una discusión hasta hoy dominada por el enfoque prohibicionista.
“El uso de sustancias psicotrópicas es inmemorial pero el concepto actual de “las drogas” ha sido instaurado por un régimen prohibicionista que impide incluso el debate intelectual. En contraposición, un movimiento antiprohibicionista empieza a gestarse y este libro es un esfuerzo por ampliar el debate sobre drogas acercando las perspectivas antropológica, sociológica, legislativa, política y de otras áreas que tradicionalmente han sido marginadas del tema”, explica Mauricio Fiore, uno de los coordinadores del libro, que es una iniciativa del Núcleo de Estudios Interdisciplinarios sobre Psicoactivos (Neip) y fue editado por la Editorial de la Universidad Federal de Bahía con el apoyo del Ministerio de la Cultura.
El libro en la sede de Viva Rio, con la presencia de tres de los autores del libro (foto abajo), representantes del Ministerio de la Cultura, la pedagoga Gilberta Acselrad, ante un público de investigadores, académicos, periodistas y jóvenes vinculados con las áreas de seguridad y de salud en Río de Janeiro.
Además de su valioso aporte en contenido, con ensayos que van desde la historia del consumo de drogas y su prohibición en occidente, hasta el uso de drogas como fenómeno cultural y el uso de drogas como expresión de la diversidad cultural, el libro refleja una importante apertura institucional por el hecho de haber sido apoyado por el Ministerio de Cultura.
El Ministro de Cultura, Juca Ferreira, a través de un mensaje leído ante el público por el delegado de esa cartera, Marcos Rogéiro Cruz, quedó plasmada la visión amplia con que un sector del actual gobierno aborda el tema de las drogas. “Tenemos que escapar de una visión simplista del asunto… Hay que abordarlo de una manera multidisciplinaria que envuelva la consideración de diversos asuntos biológicos, sicológicos y socioculturales. No se trata de desconsiderar los riesgos y las complejidades bioquímicas del uso de esas sustancias sino de abrir el espacio para este tipo de reflexión”, expresó.
En opinión del Ministro, Occidente está perdiendo la guerra contra las drogas y la militarización como única respuesta está ancorada en una visión simplista que no puede distinguir y analizar las diversas facetas del tema. “Un nuevo punto de vista apoyado en la reducción de daños ha emergido en el mundo entero con apoyo de varios científicos, algunos de ellos ganadores del premio Nóbel. En Brasil, desde hace un par de años acompañamos una saludable maduración de las investigaciones y de los asuntos sobre los usos de drogas. Hay en curso casi un movimiento intelectual que ofrece un abordaje bio-sico-social de los estudios sobre drogas… Una búsqueda de un debate más pluralista, democrático y abierto”, aseguró.
Tanto para el Ministro, como para Fiore, no se trata de defender el uso de drogas. Se trata de defender el derecho a debatir cuál es la mejor manera de lidiar con un tema de suma importancia y de hacerlo bajo la batuta del conocimiento científico –proveniente tanto de las ciencias naturales como de las ciencias humanas-. “Dentro del mismo movimiento antiprohibicionista que comienza a emerger en la academia y en la sociedad civil brasileñas hay muchas divergencias. No estamos defendiendo la legalización, estamos defendiendo el debate intelectual y eso es lo que viene haciendo con la producción de conocimiento el NEIP”, dice.
Para Fiore los dos mayores perjuicios del prohibicionismo son, por un lado, la interferencia del Estado en la libertad del individuo adulto, una conquista incontestable de Occidente y por otra parte, el mantenimiento de un mercado ilegal extremadamente violento, que mueve fortunas, somete sociedades bajo el poder de las armas y corrompe las instituciones.
Gilberto Ascerald, investigadora y pedagoga actualmente vinculada al Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro, hizo una reflexión histórica a través de la iconografía relacionada con las sustancias psicoactivas, demostrando que a través de la historia de las imágenes se ve cómo la satanización de las drogas es un fenómeno reciente. Entre las imágenes que Ascerald mostró estaban las múltiples imágenes de la antigüedad en que el vino y otras sustancias que alteran el estado de conciencia son relacionados con el bienestar y también otras referencias más recientes, como los anuncios de productos para el dolor de dientes a base de cocaína en 1885.
Para Ascerald, los medios de comunicación han jugado un papel importante en la validación de premisas basadas en el miedo. Uno de estos grandes miedos es el posible aumento de uso de drogas entre jóvenes. Por ejemplo, el Primer estudio nacional sobre uso de alcohol, tabaco y otras drogas realizado entre universitarios de las 27 capitales brasileñas y lanzado la semana pasada por la Secretaria Nacional sobre Drogas, SENAD, dice que el 48,7 % de los jóvenes brasileños entre 18 y 24 años ya han experimentado drogas alguna vez en su vida.
Ascerald opina que estas cifras han sido presentadas con alarmismo para justificar la represión, cuando en realidad deberían ser interpretadas con serenidad y en perspectiva, pues argumenta que a lo largo de la historia de la humanidad los seres humanos han usado sustancias como el alcohol, el opio, el vino, la cocaína y tantas otras que alteran el estado de conciencia y el hecho de haberlas experimentado alguna vez no convierte a las personas en adictas.
Entre el público había agentes comunitarios del Programa Salud de la Familia, de la Alcaldía de Río de Janeiro. Estos agentes son moradores de favelas que están trabajando como articuladores con la comunidad para ayudar en la implementación del programa que pretende llevar atención médica a las casas de las comunidades carentes de la ciudad.
Julio Laserna, uno de los agentes comunitarios del Morro União, declaró su interés por aprender más sobre el tema pero dijo que este tipo de conocimiento no puede quedarse en las esferas académicas o políticas. “Este conocimiento puede ser llevado a las comunidades a través de nosotros, los agentes comunitarios pero es indispensable el apoyo del Estado. Debe quedar como un compromiso que van a ser incluidas las personas en este debate las personas que más sufren los efectos del prohibicionismo”, explicó.
Como respuesta, el delegado del Ministerio de Cultura ofreció realizar en alianza con Viva Rio un debate similar dentro de una comunidad que tenga apertura hacia el tema.
Fotos: Marcia Farias








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