Barrio haitiano exporta su arte

depote_haiti_quadro.jpg

El terremoto de enero de 2010 sacudió el rumbo de Haití. Junto con el país, diversos proyectos sociales desarrollados por la ONG brasileña Viva Rio en Puerto Príncipe, capital del país caribeño, también sufrieron cambios de ruta.

Muchos de ellos vieron su estructura física damnificada y sus actividades temporalmente interrumpidas. Pasado el momento de acciones de emergencia, es hora de reconstruir y retomar las actividades.

Bel Air es un barrio pobre desde el punto de vista económico, pero rico histórica y culturalmente. En 2007, cuando llegó como voluntario de Viva Rio para trabajar en un proyecto de fotografía André d’Ávila captó la atmósfera del lugar. “Pude ver la capacidad artística que el barrio de Bel Air tiene: es enorme y muy aguda. Los artistas de esa región son orgánicos, y saben poco o nada saben sobre herramientas digitales”, dice.

D’Ávila, quien ya hacía parte del mundo de la publicidad, el cine y la dirección de arte, pasó a relacionarse con artistas de hip hop y rap creole y comenzó a prestar atención a sus manifestaciones musicales. Sus antenas se prendieron para detectar el potencial de arte hecho en Bel Air.

Arte deportada

Mientras se familiarizaba con el arte haitiano, André percibió el problema que representaba para la población la deportación de millares de haitianos de otros países, principalmente de Estados Unidos. Personas que muchas veces no habían crecido en Haití y apenas conocían el país caribeño, tenían que reconstruir allí sus vidas después de ser expulsadas del país en el que habían vivido por años.

André captó la ironía en el destino de los haitianos: “un país cuyo problema político de deportación e inmigración está a flor de piel y que al mismo tiempo es cuna de manifestaciones culturales y artísticas originales, dignas de exportación para todo el mundo”, explica.

depote_haiti_andre.jpgreó un proyecto para incentivar el desarrollo artístico en Bel Air y lo tituló Depotè, que significa ‘deportado’ en creole. Así, llamó la atención hacia un grupo de artistas “deportados” de la sociedad.

En esa tarea, d’Ávila, hoy coordinador de la iniciativa, ha sido acompañado por un equipo de cuatro artistas haitianos que lo ayudaron a desarrollar e implantar el proyecto.

“No queríamos que el arte surgiese de forma impuesta, sabíamos que el proyecto sólo tendría éxito si ocurría de adentro hacia fuera. Entonces reuní a Aboula, Delva, Johnny Pierre y Musset Payant, cuatro artistas oriundos y activos en Bel Air, que son multifacéticos. Todos ya tenían proyectos de arte en Puerto Príncipe”, explica.

El objetivo principal de Depotè es promover y desarrollar el arte en el barrio. El proyecto trabaja con dos vertientes: formación de artistas y producción de arte. Hoy, Depotè funciona en un galpón localizado en Kay Nou, sede de Viva Rio en Bel Air.

Al frente del área sicosocial y lúdica, Depotè atiende a 150 niños que reciben clases de dibujo, pintura y danza. En términos de producción artística, el proyecto reúne 22 artistas plásticos, 10 practicantes de performances y danzas folclóricas y 15 artistas de teatro. Hay además 15 costureras y más de 10 artistas que trabajan con lentejuelas. “Nuestra idea es trabajar con el máximo de medios posibles. Queremos transformar Kay Nou en un centro de desarrollo artístico y multicultural”, apuesta d´Ávila.

Los artistas involucrados en Depotè obtienen una beca. Viva Rio financia el material usado en la confección de obras de arte, las cuales en su gran mayoría están almacenadas temporalmente en Kay Nou, pero la idea es hacerlas circular en el mercado de arte, aunque el retorno financiero no sea el objetivo principal del proyecto.

“Pretendemos hacer que estas obras sean vistas y posiblemente vendidas. Hay muchos bazares en Puerto Príncipe y el comercio informal es muy intenso. Pero nuestro objetivo principal es la formación y desarrollo del trabajo artístico. La intención del proyecto es crear un espacio donde se pueda trabajar arte y relacionarse”, resalta el coordinador.

Conmemoraciones importantes para el calendario religioso y político de Haití fueron escogidas como gancho temático para la producción de obras, performances y manifestaciones artísticas por los integrantes del proyecto. “Elegimos fechas clave en año pasado para producir arte”, explica André. Entre estos acontecimientos relevantes estuvieron el Guede (día de los muertos) en noviembre de 2009 y el Bwa Kayiman (foto) en agosto de 2010, y una fiesta relacionada con la revolución promovida por los esclavos en el siglo XVII y que culminó en la independencia del país, son algunos ejemplos.

depote_festa.jpg

En 2008, d’Ávila (foto, al lado de Delva, uno de los artistas haitianos que está sosteniendo una obra en la mano) c

La primera acción de Depotè fue la promoción de un concurso para la elección del logo del proyecto. “Como fueron los artistas quienes participaron del concurso, ese ya fue un primer contacto que pudieron tener con la idea del proyecto. Increíblemente, la mayoría apenas si sabía lo que era una logo”, recuerda André.

La exposición de las obras relacionadas al Guede, en el Centro Cultural Brasil-Haití, en Puerto Príncipe, ocurrió en noviembre de 2009 y marcó la consolidación del proyecto. A partir de ese momento, Depotè empezó a atraer más artistas, una ruta de éxito que fue afectada por el terremoto de enero de 2010.

El terremoto atrasó mucho el desarrollo de esta iniciativa, pues Kay Nou también fue afectado en su estructura y se convirtió en un inmenso campo de refugiados. El impacto de la catástrofe y el tiempo empleado en la reconstrucción retrasaron en casi seis mese el proyecto. Por otro lado, pudimos desarrollar un lado sicosocial y de formación de Depotè con los niños que estaban en el campamento”, recuerda André.

Los niños pudieron expresar sentimientos y pensamientos sobre la situación de su país y de sus propias vidas a través del arte. El terremoto funcionó como un catalizador en el área de formación artística de Depotè: después de esas clases, el número de alumnos creció y hoy llega a 150.

 

Exposición en Brasil

depote_haiti_criancas.jpgLa reciente exposición “Haití no murió”, realizada en la sede principal de Viva Rio en Río de Janeiro, expuso diversas obras de arte y fotografía, entre ellas, producciones de artistas de Depotè, y esto le dio carácter internacional al proyecto.

Para d'Ávila, esa divulgación que trasciende la fronteras de Haití es extremadamente importante para a autoestima de los artistas involucrados en el proyecto. "Ellos se interesan por saber todo lo que se dice sobre el proyecto. En los medios haitianas ya se habla del alcance internacional de Depotè y la penetración de este proyecto en los medios extranjeros también es muy importante para transformar la mentalidad que se tiene sobre el país”, considera.

Las obras expuestas en Brasil fueron vendidas en la exposición de Viva Rio y tuvieron 40% de su renta revertida directamente para los artistas, mientras que 60% fue para el mantenimiento del proyecto.
 
Mirada en el futuro

Nuevas ideas para Depotè hirvieron en la cabeza de d’Ávila y de los otros miembros del equipo. “Queremos entrar en un universo de artesanía e intentar explorar la cuestión del medio ambiente, de la madera y del reforestación, ayudando a hacer de Bel Air un lugar más verde. También tenemos proyectos para promover cursos con conferencistas extranjeros y haitiano sobre medios digitales, edición de audio, video, diseño e ilustración”.

Además, está previsto el montaje de un estudio de música en Kay Nou. Cinco bandas de Bel Air que tocan géneros como roots reggae y racine serán escogidos para ser promovidos y grabar un CD.

D’Ávia todavía tiene en mente un proyecto de comunicación visual más extenso que englobe la convección de productos de divulgación de Depotè, como camisetas. Con esto, quiere inserir la marca del proyecto en el escenario internacional.“Queremos llevar a Depotè al mundo contemporáneo y que éste extrapole las fronteras de Haití, queremos posicionar estos productos y ubicar Haití en otro nivel en la percepción mundial. Ya hicimos contacto con almacenes en Holanda que valorizan estros porudctos y pretendemos colocar camisetas allá.

vivan_cesar_espera.jpgPara confeccionar y estampar camisetas, el proyecto  prevé la instalación de tres mesas de silo screen. Además, la empresaria del ramo de estampados Vivian Cesar (en la foto con el traductor Espera) fue invitada a prestar una consultoría en Haití y lo primero que consiguió fue una donación de 1,5 toneladas de maya de varios colores para trabajar con el grupo y está esperando conseguir más donaciones de maquinaria de costura. La previsión es que antes de fin de año el proyecto de estampados y la producción de camisetas por el núcleo de silo screen comiencen a concretarse.

 “Queremos limpiar el nombre de Bel Air, nuestro objetivo es transformar el barrio en una verdadera Lapa, en alusión al bohemio y pulsante barrio carioca que resurgió tras décadas de abandono). Depotè quiere agrupar a la juventud de Bel Air y ayudarla a desarrollarse", concluye d'Ávila.

Fotos: André d'Ávila e Rodrigo Góes