Crack, un desafío social
ENTREVISTA / Luis Flavio Sapori

Entre las drogas ilícitas más consumidas en Brasil, el crack es la que genera más usuarios compulsivos. Según especialistas, los daños sociales que causan su consumo y comercio, son muy superiores a aquellos provocados por la marihuana, la cocaína en polvo o el éxtasis.
En la región metropolitana de Belo Horizonte, por ejemplo, las implicaciones del crack en la salud y en la seguridad pública son tan significativas que se volvieron tema de una gran investigación intersectorial, realizada entre diciembre de 2008 y julio de 2010 por el Centro de Pesquisas en Seguridad Publica, Cepesp, de la Pontificia Universidad Católica de Minas y el Centro Minero de Toxicomanía Fhemig, con financiamiento de CNP. El estudio resultó en el libro “Crack, un desafío social”, coordinado por Luis Flavio Sapori y Regina Medeiros y lanzado en diciembre pasado.
El diagnóstico cuantitativo y cualitativo identifica los principales aspectos del crack que afectan la seguridad y la salud pública, ofreciendo a los gestores, subsidios para delinear un plan estratégico de acción. Para Sapori (foto), profesor de ciencias Sociales de la PUC Minas, Brasil necesita un programa nacional de control de consumo de crack, con campañas masivas de prevención, plan de emergencia de atención ambulatoria y de internación al usuario compulsivo y acciones policiales represivas cualificadas para reducir la violencia asociada al tráfico.
Otra forma de disminuir la violencia relacionada al mercado ilegal de las drogas, según Sapori, seria la legalización de la producción, de la comercialización y del consumo de las diversas drogas psicoactivas. En su opinión, esa medida también permitiría que la cuestión fuera tratada bajo una perspectiva estricta de salud pública. “La legalización de drogas, entretanto, debe ser pensada en el ámbito internacional. Un país no puede hacerlo de manera aislada. Por eso, el debate nacional e internacional debe ser estimulado”, dice el profesor.
¿El crack tiene un potencial mayor de causar vicio y compulsión que otras drogas lícitas e ilícitas?
Comparado a las drogas ilícitas más consumidas en Brasil, como marihuana, cocaína en polvo o éxtasis, no hay duda de que el consumo de crack genera mayor proporción de usuarios compulsivos. Recordemos que el crack es cocaína fumada, absorbida por los pulmones y que va al cerebro rápidamente. Los efectos del crack son similares a los de la cocaína en polvo, constituyéndose en una droga estimulante y provocando euforia, alegría y sensación de bienestar.
Esos efectos son potenciados por el crack de modo que se manifiestan en menos de un minuto y duran en promedio cinco minutos. Inmediatamente después, el usuario experimenta una sensación de angustia y tristeza profundas. Los usuarios de crack acostumbran describir la sensación de bien estar provocada por la droga como “un goce intenso, mejor que el del placer del acto sexual”.
¿Existe un perfil del usuario de crack?
No. Es una droga consumida por jóvenes y adultos e inclusive niños y ancianos y afecta a hombres y mujeres. En términos socio-económicos, los segmentos más pobres residentes en las periferias de los grandes centros urbanos brasileños se destacan como principales clientes del crack.
El crecimiento del consumo de crack en la última década ocurrió en el auge de la mejoría del poder adquisitivo de las clases sociales más desfavorecidas. Fue una ‘droga de pobre’ en un primer momento pero hay evidencias de que los usuarios de clase media están en ascenso, en especial en municipios del interior del país.
En la introducción del libro ustedes dicen que el crack genera impactos sociales de magnitud superior al de otras drogas ilícitas y lícitas. ¿Qué impactos son esos?
Sí. Las implicaciones en el ámbito de la salud pública son inmediatas y generan usuarios de la droga con elevada compulsividad, propensos a destruir sus lazos familiares y de sociabilidad, además de romper los compromisos con los estudios y con el trabajo.
En el área de seguridad pública, el comercio de crack tiende a potenciar conflictos que se degeneran con mucha facilidad en la ocurrencia de homicidios y la conformación del mercado ilegal del crack es más conflictivo y violento que el de la marihuana y cocaína en polvo.
“El narcotráfico del crack tiene el potencial de generar epidemias de homicidios”, ¿podría comentar esa afirmación hecha en el libro?
A pesar de que el crack es cocaína y sale de la misma pasta base que se usa para hacer cocaína en polvo, las características del comercio de esa droga tienden a generar situaciones sociales más favorables a la ocurrencia de homicidios. La explicación del fenómeno reside en la intensidad de los conflictos generados en la dinámica del mercado del crack, comparativamente al mercado de las demás drogas ilícitas.
El grado de endeudamiento en el comercio del crack tiende a ser muy elevado, superando lo que se observa en la dinámica del tráfico de cocaína y de marihuana. Tal endeudamiento se da por ejemplo en el gran número de consumidores compulsivos que no logran pagar por la droga, o inclusive de pequeños revendedores del crack que terminan consumiendo las piedras que se supone eran para vender.
En otras palabras, la dinámica del mercado ilegal del crack presenta características singulares que lo diferencian del mercado legal de otras sustancias psicoactivas, de modo que estoy convencido de que estamos ante un importante factor de riesgo de la violencia urbana en la sociedad brasileña.
La investigación sugiere que el crecimiento de los homicidios en la capital minera está relacionado a la consolidación del crack en la ciudad. Antes de su entrada en 1993 y 1996, 8,3% de los homicidios tuvieron motivación relacionada al comercio de drogas ilícitas. Entre 1997 y 2004, período de la explosión de la droga, el índice subió a 19,2%. Y en 2005 y 2006, a pesar de la caída de homicidios como un todo, se disparó a 33,3%. ¿Cómo se explica eso?
Este es uno de los principales hallazgos de la investigación: el crecimiento acelerado de los homicidios en Belo Horizonte a partir de 1997, y que tuvo su pico en 2004, se debió en buena parte a la introducción del crack en el mercado de las drogas ilícitas. Con la progresiva expansión del consumo del crack en la ciudad, la motivación, tráfico de drogas acabó por transformar en la principal motivación de los homicidios en la capital minera, conforme reveló el análisis de los registros policiales investigados.
A partir de 2005, se inició una trayectoria de caída de la incidencia de homicidios en Belo Horizonte, que se viene manteniendo en los últimos seis años. Eso ocurre en un contexto de consolidación del comercio del crack. La explicación para la aparente contradicción, se debe a un proceso de autorregulación de la violencia emprendida por los comerciantes de la droga.
La represión policial aumentó mucho a partir de 2005, con el incremento expresivo de la prisión de traficantes y con la presencia ostensiva de la policía en los territorios de comercialización de la drogas. Estos hechos impactaron el lucro en las rede de las 'bocas de humo' o expendederos de drogas en las favelas, lo que provocó una reacción de los patrones y gerentes del tráfico en el sentido de disminuir la violencia en sus territorios, de modo que no atrajeran la represión policial.
¿Se puede afirmar que la acción represiva de la Secretaria de Defensa Social a partir de 2004, que resultó en una reducción de 42% en un número absoluto de homicidios en Belo Horizonte hasta 2009, también tuvo efecto sobre los h homicidios en el contexto del comercio y del consumo de crack?
Conforme argumenté en la pregunta anterior, la acción represiva de la Secretaría de defensa Social fue decisiva en la reducción de homicidios. Es un ejemplo concreto de que la acción del gobierno es capaz de impactar la incidencia de homicidios relacionados con el tráfico de drogas sin que disminuya la comercialización de drogas ilícitas. En el caso minero, el tráfico de drogas continúa fuerte pero ha disminuido la violencia asociada a su dinámica.
¿Cómo funciona el tráfico de crack en la región metropolitana de Belo Horizonte?
El sentido común prevaleciente en la sociedad brasileña concibe la violencia del tráfico de drogas como atributo de una actividad criminal típicamente organizada. El narcotráfico actuante en las favelas es tratado como organización estructuralmente cerrada, con rigidez de papeles. Los hallazgos de la investigación llevan a otra dirección para pensar el fenómeno. No parece que los conflictos están necesariamente relacionados a una estructura rígida, sino al contrario, a una estructura abierta de redes.
El tráfico puede ser calificado como actividad criminal organizada, sin duda alguna, pero se estructura como red de relaciones, lo que es bastante singular. Una red es sustentada por sus conexiones y el arreglo de esa integración no es planeado en toda su extensión. Un determinado orden, una estructura de red es un proceso emergente, condicionado por las relaciones establecidas entre los individuos que la componen. Es de esa manera que han funcionado el trafico de drogas ilícitas en especial, el tráfico de crack en la región metropolitana de Belo Horizonte.
Para analizar el escenario de los conflictos en el mercado de drogas ilícitas, los investigadores estudiaron la dinámica de dos redes: la de vendedores independientes y la de expendios. ¿Qué las diferencian?
La red criminal que comercializa el crack puede ser categorizada como “red de expendios” o “red de bocas de humo”, ofreciendo a los consumidores también la cocaína en polvo y la marihuana. Dado lo lucrativo del negocio, ha prevalecido la venta del crack. Es una red de comercialización jerárquicamente centralizada. Una ‘firma’ reconocida como perteneciente a un patrón. Se presenta una estructura jerárquica de poder y división de actividades de trabajo. La dimensión territorial es una variable inmanente a la red de los expendedero.
Su formación en una determinada localización y dimensión estratégica en términos de una referencia como punto de vena. Uno de los movimientos más dinamizadores de una red de expendios es el de las conexiones de los habitantes locales que quieren integrarse a la comercialización. Pueden estar conectados en la condición de ‘vapores’ o guerreros (vendedores), ‘aviones’ (informantes de los vendedores y encargados de entregar la droga), ‘correría’ (que realizan el desplazamiento entre expendios), vigías (que activan la seguridad) y limpiadores y ‘ratas’ (cobradores y asesinos).
La ‘red de vendedores independientes’, a su vez, es una estructura descentralizada que tiene como referencia principal, sujetos ‘emprendedores’, hiperlinks que son referencias conectoras de una red de comercialización de drogas. La dinámica de esa red se configura por un conjunto de consumidores conectados a ese hiperlink (o emprendedor) con el objetivo inicial de obtener un producto por él disponibilizado. Ese acceso ocurre a través de un sistema de referencia mediado, principalmente, por relaciones tales como grupos de amigos o recomendaciones. Los hiperlinks actúan de manera relativamente autónoma en relación a las estructuras más ampliadas de producción y/o distribución de drogas, locales o no, a las que eventualmente puedan estar ligadas.
¿Entonces, no existe una jerarquía en la red de emprendedores?
Existen los patrones en ese tipo de red de comercialización de la droga, pero la autonomía de emprendedor es mucho mayor si se compara a la de los ‘vapores’ que componen la red de ‘bocas’. El dominio territorial no es característico de la red de emprendedores, de modo que ella se explaya por la ciudad como un todo. Los resultados de la investigación apuntan que actualmente, la estructura es formada por la comercialización de manera predominante de cocaína y, en menor medida, de marihuana. La decisión por el tipo de droga comercializada es mercadologica, pero también tiene relación a los tipos de riesgos y a la reputación inherente al producto comercializado.
¿En qué nivel de comercio hay más conflictos?
En ambas redes de comercialización existen conflictos crónicos que generan violencia. En la red de emprendedores existe un diferencial interesante que es la inexistencia de dominio territorial. En ella no existen traficantes que andan ostensiblemente armados por las calles de las comunidades, imponiendo un poder paralelo. La red de emprendedores bajo tal perspectiva estás menos asociada a la violencia urbana de lo que está la red de bocas, que ha prevalecido en las favelas y barrios de periferia de las diversas metrópolis brasileñas.
El libro afirma que el modelo estrictamente represivo de control de del comercio y del consumo de drogas ilícitas se mostró totalmente ineficaz pero admite que sus autores no tienen una respuesta lista al problema pero propone algunas alternativas. ¿Cuáles serían esas alternativas?
Una de las alternativas viables es la legalización de la producción, de la comercialización y del consumo de las diversas drogas psicoactivas. Sería una forma concreta de disminuir la violencia asociada al mercado ilegal de las drogas, como también permitiría que la cuestión fuese tratada bajo una perspectiva estricta de salud pública. Tal legalización de drogas, sin embargo, debe ser pensada en el ámbito internacional. Un país no puede hacerlo aisladamente. Por eso, el debate nacional e internacional sobre el tema debe ser estimulado.
¿Cuáles son los principales avances en el área de atención y tratamiento a los usuarios de crack?
No hay avances. El tratamiento a los usuarios de crack ha seguido los mismos protocolos médicos y siquiátricas de los usuarios de otras drogas, de modo que los resultados han sido mínimos. Hay un consenso entre los profesionales que lidian con tales dependientes químicos de que la compulsividad generada por el crack es diferente de lo que se conoce de las demás drogas. No hay, por ahora, un conocimiento médico y psiquiátrico sistematizado que haya generado procedimiento básico de atención a usuarios de crack. Hay mucha incertidumbre e inseguridad entre los profesionales del sector. Algunas buenas experiencias están en curso en São Paulo y en Bahía, pero no alcanzaron aun el consenso necesario para consolidarse como procedimientos de ámbito nacional. Es una tarea primordial a ser emprendida por el Ministerio de Salud y por las Secretarías Estaduales de Salud.
¿Cómo contribuye la investigación a la búsqueda de soluciones al problema en el país como un todo?
Presenta un diagnóstico cualitativo del problema, identificando los principales aspectos del consumo de crack que afectan la seguridad pública y la salud pública. A partir de ahí, es posible delinear un plan estratégico de acción de modo que se puedan llenar las lagunas identificadas. Cabe, por tanto, a los profesionales de los sectores antes mencionados como también a las autoridades políticas, usar este material para tomar iniciativas y formular planes de acción.
Estoy convencido de que necesitamos elaborar y ejecutar, en los próximos anos, un programa nacional de control de consumo de crack, involucrando campañas masivas de prevención al uso de la droga, implementación de un plan de emergencia de atención ambulatoria y de internación de usuarios compulsivos y, finalmente, la adopción de acciones policiales represivas cualificadas que sean capaces de reducir la violencia asociada al tráfico del crack. Por lo tanto, voluntad política de los gobiernos sería un buen comienzo.








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