Cárceles de puertas abiertas
Setenta presos de un Centro de Reintegración Social de la ciudad Nova Lima –en el estado brasileño de Minas Gerais- están celebrando los seis años de un Centro de Reintegración Social, que utiliza el método de la Asociación de Protección y Asistencia al Condenado, Apac. Este modelo establece presidios humanistas donde no hay policía y en los que los presos, llamados “recuperandos”, además de pasar por una rutina intensa de actividades para su recuperación, tienen las llaves de la puerta de la calle.
El método fue ideado en 1972 por el abogado paulista Mário Ottoboni, como una extensión del trabajo de la pastoral carcelaria, con el objetivo de amenizar constantes rebeliones en la prisión pública de São José dos Campos, en São Paulo. En 1974, la asociación obtuvo personería jurídica y hoy es una entidad de derecho privado, que trabaja en conjunto con el Poder Judicial.
La Apac tiene por objetivo valorizar al “recuperando”, ofreciendo condiciones de recuperación a través de la participación de la sociedad, que se beneficia con la menor reincidencia de conducta criminal. El método encontró mayor acogida en la ciudad de Itaúsa, Minas Gerais, donde fue instalado el primer centro en respuesta a las constantes rebeliones de presos.
La idea es fuertemente estimulada por el Tribunal de Justicia de Minas Gerais, a través del Proyecto Nuevos Rumbos para la Ejecución Penal, que inició en 2001 y cuyo objetivo es fomentar la instalación del método Apac como alternativa de humanización del sistema de prisiones del estado.
Hoy son cerca de 50 entidades las que usan el método Apac en Minas Gerais, algunas incluso disponen de un predio propio, como en el caso de Nova Lima e Itaúsa y otras, utilizan el método dentro de los presidios comunes. En Brasil, hay cerca de 100 Apac. Otros 19 países ya implantaron el método, entre ellos, Estados Unidos, Argentina, Perú, Chile, Noruega, Australia, Alemania, Inglaterra, Corea del Sur, Singapur, entre otros.
Prisión y arte
En su momento, el fotógrafo Rodrigo Albert fue invitado por el Tribunal de Justicia de Minas Gerais a visitar uno de los primeros presidios humanistas con el modelo Apac instaurados en el país. Ocho años después, Albert planea ahora el lanzamiento de un libro de fotografía, un documental y una exposición que se realizará este mes en Francia y que él bautizó como “Inserción”; un trabajo que registra imágenes de presos en prisiones que adopta el método Apac.
“Yo quería ayudar pero no sabía cómo. Ahí me di cuenta de que la fotografía ya estaba ayudando, que con ella yo podía divulgar el método y más aún, mostrar esas personas a través del arte”, comenta. “Quería mostrar a los presos como nunca habían sido mostrados, la prisión es un tema muy explotado pero quería dar vida a eso”.
Para aproximarse a la vida de los presos, Albert llegó a dormir en el presidio en una celda con 33 recuperandos. El fotógrafo cuenta que tuvo miedo al inicio. “En la Apac no había policía, sentí miedo”, confiesa pero agrega que pasado el primer momento, la reflexión sirvió para contener su recelo. Sus fotos, que tienen un manejo de color intenso, muestran a los recuperandos de manera positiva.
Para todos
Cualquier preso, sin importar el tipo de crimen cometido, puede hacer parte de la Apac. Los centros tienen espacio para los sentenciados en los regimen cerrados, abierto y semiabierto y son mantenidos separados y con derechos y privilegios diferentes. La Ley de Ejecución Penal (LEP), en todos sus artículos, es respetada totalmente. Según la jueza de Nueva Lima, Perla Saliba Brito, los presos más antiguos del sistema común son informados sobre el método Apac y se realiza una entrevista. “Si los sicólogos perciben que el preso está dispuesto a seguir reglas disciplinarias, si quiere trabajar y se no quiere ser vigilado, es transferido para la Apac”, explica.
Sin embargo, una vez que el preso llega al sistema alternativo, no quiere decir que va a cumplir toda su pena dentro de este sistema. En la Apac no se pierde el carácter punitivo de la pena. Para quedar dentro del modelo, el preso tiene que cumplir innumerables reglas, a través de cuyo cumplimiento va acumulando méritos. Según el recuperando M.B., preso hace cinco años, hay horarios rígidos para levantarse y dormir y obligación de mantener el espacio limpio, trabajar, estudiar y presentarse para recibir asistencia sicológica. No se aceptan jerga ni sobrenombres. “Dejamos todas las humillaciones que sufrimos atrás. Incluso evitamos hablar del crimen que cometimos. Miramos hacia delante”, cuenta.
En la Apac se estimula la autodisciplina y la autorregulación, que son conseguidas a través de un intenso trabajo para responsabilizar a los presos, del estímulo a la convivencia en grupo y de las actividades educacionales y religiosas. Está el Consejo de Sinceridad y Solidaridad (CSS), formado por otros recuperandos y por la Dirección de la casa, que analiza las faltas y méritos de los recuperandos. Las penas son aplicadas por el CSS, que pasa la información al juez de Ejecución Penal.
Además de eso, los presos pasan por una etapa de prueba. En caso de que no se adapten a las normas, son nuevamente transferidos al sistema común. “Es el caso de uso de drogas, por ejemplo”, cuenta Perla Brito. “Cuando nos enteramos de que algunos presos del semi-abierto que trabajan en la calle estaban usando drogas, yo los remití a la penitenciaria”, dice. Para ella, los presos tienen que aprender a valorizar el método. “Es el mejor lugar para cumplir una pena en Brasil. Es la luz al final del túnel”, resalta.
El recuperando W.L., preso hace un año, concuerda. “En el sistema común, uno queda con la cabeza confundida. Llega aquí y es libre. Se nota la diferencia. No hay comparación, esto aquí lo saca a uno del crimen”, dice. W.L., nunca ha pensado huir: “aquí estoy preso mentalmente, yo quiero un cambio para mí mismo”, reflexiona.
El recuperando R.L.T. tiene una experiencia parecida. Según él, en la Apac los recuperandos van aprendiendo los valores que se perdieron a lo largo de sus vidas. “Uno llega del sistema común con la cabeza totalmente contaminada. Yo tuve una inversión de valores, me estoy reestructurando”, afirma.
R.L.T. fue condenado por mantener en su taller un ‘deshuesadero’ de vehículos y hoy trabaja en la ebanistería del centro de la ciudad, fabricando camiones y carros de madera, por lo que ya ha recibido varios premios. “Estoy construyendo todo lo que ayudé a desmontar”, cuenta. En el futuro, él pretende abrir una ebanistería con las clases que aprendió en la Apac. “Es un don que yo no imaginaba que tenía y que vine a descubrir aquí”, celebra.
Dificultades
Pero, no solo de sueños y colores vive la Apac. El recuperando W.J., preso hace 14 años, recuerda cómo fue de difícil mantener el centro de reclusión al principio: el terreno fue donado por la Alcaldía y la empresa privada ayudó en la construcción, pero las dificultades de mantenimiento eran constantes. “Al inicio, llegamos incluso a aguantar hambre, la comunidad no nos quería. Creían que esto aquí era una prisión”, cuenta. La promotora de justicia Elva Cantero, confirma: “nosotros, en el Poder Judicial (que defendía la idea de la implantación de la Apac en Nova Lima) casi fuimos linchados en un acto público”, recuerda.
Pero la iniciativa rindió frutos y hoy, la Secretaria del Estado de Defensa Social (Sedes), ayuda en el pago de los funcionarios del sector administrativo, la alcaldía mantiene los convenios de cesión de agua y de luz a cambio de seis mil panes que los presos producen y venden a las escuelas y hospitales locales y la comunidad contribuye con donación de ropas, alimentos y con el trabajo voluntario, base de toda la Apac. “Estamos caminando hacia la sostenibilidad”, celebra Magna Lóis, presidenta de la Apac.
El centro, que ya cuenta con una panadería, tendrá una fábrica de placa de carros para los recuperandos de régimen semi-abierto. En el régimen cerrado, los penados contribuyen con la limpieza de los dormitorios y con tareas de terapia ocupacional, una vez que están al inicio de la pena y pasan por actividades enfocadas en la reflexión.
El recuperando C.D.C., preso hace un año y hoy integrante del régimen semi-abierto, cuenta que está beneficiándose de las oportunidades. “Estoy aprendiendo a vivir una vida digna. Cuando estaba en la cárcel, sólo tenía dos mentalidades: usar drogas y el celular. Hoy no. Quiero hacer un curso profesional, quiero romper el hielo entre el presidio y la sociedad. Quiero hacer la diferencia”, afirma.
Apoyo
El juez de segunda instancia y coordinador del Proyecto Nuevos Rumbos, Joaquim Alves de Andrade, es un entusiasta del método. A cargo de la coordinación del proyecto desde hace nueve años, Andrade afirma que, mientras el Estado gasta cerca de US $1.000 al mes por cada preso común, la Apac gasta US $194 por preso.
Uno de los secretos, explica él, es la participación de la comunidad. “No tenemos gastos como vigilancia, la dirección es voluntaria, recibimos donaciones de vestuario, comida y los presos contribuyen con su trabajo”, explica.
Los resultados son eficaces. Según los datos de Nuevos Rumbos, la reincidencia nunca es superior a 10% en las prisiones Apac, contra 80% de reincidencia en el sistema ordinario. Para Joaquim Alves, la clave es el método: “difícilmente un preso que pasa por aquí vuelve a delinquir. Se transforma de criminal a ciudadano. La Apac es más una escuela que un presidio”.
El método consiste en 12 elementos fundamentales: participación de la comunidad; ayuda mutua entre los recuperandos; trabajo de los sentenciados; culto religioso; asistencia jurídica; asistencia a la salud; valorización humana; profesionalización a través de cursos; alimentación balanceada; proximidad de las familias; estimulo al voluntariado; construcción de centros de recuperación próximos al domicilio de los penados; progresiones de penas y un encuentro anual donde se realizan conferencias y se dan testimonios religiosos.
Otros sites:
Vea las fotos de la exposición "Inserção", de Rodrigo Albert
Apac de Itaúna (Portugués)








Comentarios
Pasantía o intercambio en APAC de Mina Gerais
Hola
Busco información a fin de inscribirme en registro de aspirantes a hacer pasantía en un " apaquis" de ese Estado.
Trabajo la temática en la Pcia de Buenos Aires (Argentina),y quisiera contactarme con quien me oriente sobre como hacer para llevar a cabo esta experiencia de intercambio y aprendizaje.
GRACIAS!!!
Lic. María Laura Eyheramonho
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