Cannabis bajo control

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"Aquello que es prohibido no puede ser reglamentado”. Este epígrafe del libro "Política de Cannabis: saliendo del estancamiento", presentado esta semana en Viva Rio, resume claramente las conclusiones de este amplio estudio realizado por la Comisión sobre Cannabis de la Beckley Foundation de Inglaterra.

En opinión de los autores del libro, siete de los mayores especialistas del mundo en el tema, hasta el momento,  tanto políticas liberales como restrictivas alrededor del mundo han fallado a la hora de detener el consumo de marihuana. “La diferencia es que en un escenario de descriminalización y reglamentación se podría ejercer un control sobre la calidad de las sustancias, lo cuál las haría más seguras para el usuario y, a la vez, el dinero de las ventas podría invertirse en educación, prevención y tratamiento”, explicó Amanda Feilding, presidenta de la Fundación Beckley (primera de izquierda a derecha en la foto).

En otras palabras, la posibilidad de ser arrestado por uso de marihuana no ha logrado disuadir a los usuarios de cannabis (ni de otras drogas ilícitas) a dejar de usarlas y en cambio ha generado un mercado negro que soporta peligrosas organizaciones criminales. La ONU estima que cerca de 190 millones de personas en el mundo usan marihuana, lo que representa 4% de la población mundial adulta, comparado con 1% de la población que usa cualquiera de las demás drogas.  Por lo tanto, la marihuana es la droga ilegal mas consumida en el mundo.

El régimen prohibicionista también ha ocasionado una sobrepoblación carcelaria en varios países del mundo, como Estados Unidos o Brasil que tienen en sus prisiones un significativo número de personas detenidas por delitos relacionados con venta de drogas. En estados Unidos, por ejemplo, hubo 829.625 arrestos por violación a leyes referentes a marihuana en 2006.

peter_reuters.jpgDurante la última mitad de siglo, explica el profesor Peter Reuter (foto), de la Universidad de Maryland y uno de los coautores del libro que estuvo en su lanzamiento en Río de Janeiro, el cannabis se ha establecido como parte de la cultura juvenil, especialmente en países industrializados e independientemente de los esfuerzos del estado para impedirlo a través de acciones policiales.

El reporte aclara que existe una variedad de perjuicios para la salud derivados de fumar cannabis, como problemas de concentración, problemas respiratorios o posibilidad de dependencia. Sin embargo, resalta que  “la posibilidad y el grado de los perjuicios entre los consumidores habituales de cannabis son modestos comparados con los daños causados por muchas otras substancias “psicoactivas”, legales e ilegales de uso común, tales como el alcohol, el tabaco, las anfetaminas, la cocaína y la heroína”.

Esto no es un argumento a favor del uso de cannabis, por el contrario, lo es a favor de un mejor control de la sustancia lo cuál no puede ser cumplido a cabalidad por el Estado si la sustancia está en manos del crimen organizado. “No se trata de promover el uso de la marihuana si no de proveer a la sociedad de herramientas más efectivas para manejar una sustancia que altera la conciencia, sin ocasionar daños colaterales sociales como el crimen organizado y violencia que ha generado el régimen prohibicionista”, expresa Reuter.

Pasos hacia el cambio

¿Pero cómo avanzar legalmente en ese sentido, cuando las convenciones internacionales sobre drogas imponen que los estados persigan y castiguen el uso, venta y distribución de la marihuana? El profesor Robin Room de la Universidad de Melbourne, otro de los coautores del libro también presente en el lanzamiento, resume las propuestas de reforma así: 

“Existen cuatro alternativas principales para un gobierno que quiera hacer el cannabis disponible en un mercado reglamentado bajo el contexto de las convenciones internacionales: en algunos países (aquellos que siguen el principio de conveniencia y pragmatismo), es posible seguir las convenciones internacionales al pie de la letra y permitir a la vez el acceso legal de facto, como en Holanda", explica Room quien dice que Holanda enfrenta el dilema de que la marihuana sea permitida por la puerta de enfrente de los cafés que la suministran, pero ilegal por la puerta de atrás de los cafés por donde entra la sustancia.

Room agrega que si una nación no está dispuesta a hacer esto, las tres rutas restantes serían: optar por un régimen de disponibilidad regulada que simplemente ignore las convenciones, pero un gobierno que siga esta ruta debe prepararse para resistir la fuerte presión internacional. Otra posibilidad es denunciar las convenciones de 1961 y 1988 y suscribirlas de nuevo con reservas, especto al cannabis y por ultimo, existe la opción de unirse con otros países que tengan la misma disposición y negociar en bloque una nueva convención del cannabis sobre una base supranacional.

Al respecto, Reuter agrega que dada la influencia regional de Brasil y su importancia en el concierto internacional, el país podría ejercer un liderazgo en América Latina. "Se podría pensar en usar alguno de los cuerpos regionales que agrupan las naciones del continente, tratando de incluir países como México y Colombia que padecen directamente los efectos de la política de drogas actual", dijo Reuter.

Salud: punto de partida

audiencia_lancamento_livro.jpgPara que esto ocurra, Brasil todavía tiene por delante un largo camino de negociación interna para definir, como nación, cuál es el rumbo que quiere seguir en el tema de drogas la estrecha relación que tienen con la violencia urbana en este país. 

Precisamente, posterior a lanzamiento del libro tuvo lugar el encuentro de la Comisión Brasileña sobre Drogas y Democracia, integrada por una treintena de personas de diversos sectores de la sociedad brasileña se reunió con personalidades de diversos sectores políticos (entre ellos el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y representantes del actual Ministerio de Justicia y la Secretaria Estadual de Seguridad Pública del Estado de Río), para avanzar en la construcción de un consenso sobre el tema.

“Se ha dicho mucho que en un año electoral como éste podría ser difícil avanzar en un tema complejo como el tema de drogas. Pero este es uno de esos aspectos que tienen que estar por encima de los partidos, tiene que ser una política de Estado”, expresó el expresidente.

Paulo Teixeira, diputado federal por el Partido de los Trabajadores del presidente Lula, reconoció las dificultades que el tema puede enfrentar en año electoral pero también insistió en la necesidad de un consenso suprapartidario y en la urgencia de diferenciar claramente entre grandes traficantes que actúan en conjunto, usan armas de grueso calibre y dominan territorios y los pequeños expendedores que son quienes están en la mira de las autoridades en la actualidad.

Por el momento, el tema de tratar al usuario de drogas como un paciente del sistema de salud y no como un delincuente parece ser un punto de partida en el que tanto liberalizadores como prohibicionistas parecen estar de acuerdo en Brasil.

La médica de familia Samantha Pereira França,  coordinadora técnica de la Estrategia Salud de la Familia de Viva Comunidade compartió la mesa con los delegados de la Comisión sobre Cannabis y a su turno, explicó el nuevo proyecto del gobierno municipal de Río de Janeiro que está conformando equipos médicos para atender a las familias de las comunidades carentes de la ciudad.

“Una de las prioridades de esta atención se centra en el tema de la adicción a drogas. Queremos que las personas que tienen un problema con el uso de alcohol o de otras drogas accedan a la ayuda médica necesaria para resolverlo”, dijo Samantha al explicar un modelo que claramente evidencia un giro de una política represiva que antiguamente castigaba al usuario, a una de atención y ayuda al usuario problemático.

Fotos: Walter Mesquita

Para saber más:

Sumario Ejecutivo (inglés)

Conclusiones y recomendaciones (inglés)

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