Cambio de mentalidad sobre la seguridad pública
La receta para que la Policía de Brasil haga un mejor uso de la fuerza incluye desde un cambio en la idiosincrasia de la sociedad brasileña, hasta un mejor entrenamiento de los policías, ajustes en la normatividad vigente y mejores condiciones de vida para quienes tienen el deber de prestar seguridad a la ciudadanía.
La formula se desprende del seminario "Uso progresivo de la fuerza, dilemas y desafíos", realizado en Río de Janeiro por la ONG Viva Rio y el Ministerio de la Justicia, y en el que se dieron cita expertos, policías y funcionarios de gobierno.
Partiendo del cambio mas profundo y complejo, esta lo que el coronel Antonio Carlos Carballo, Consultor de la Red de Policía y Sociedad de Brasil, explico como un cambio de paradigma en la sociedad brasileña, que durante décadas ha tenido una ambivalencia hacia la policía: por un lado, ignorando y en ciertos casos aprobando el uso brutal de la fuerza y por otro, alimentando una percepción negativa de la institución y sus integrantes.
El catedrático Luis Gerardo Gabaldón, de la Universidad Católica Andrés Bello, de Venezuela, concordó en este punto al subrayar la importancia de "compartir el reglamento policial con la comunidad y trabajar juntos por la consolidación del espacio social de la Policía".
Para Carballo, es necesario establecer un nuevo paradigma en el que se subraye el servicio público de ofrecer protección a la ciudadanía a la vez que se reprueba el abuso de autoridad y se reestablece la confianza y el respeto en el policía. Para ello es necesaria, según Carballo, una enorme voluntad política para liderar las transformaciones que la sociedad necesita en este ámbito.
En el papel
Otro paso fundamental para mejorar el uso que los policías hacen de las armas esta el tema de la legislación. De acuerdo con el coronel Fábio Xavier, Comandante de la Academia de Policía Militar del estado de Minas Gerais, "en este momento en la legislación brasileña no esta establecido con claridad el uso de la fuerza".
Xavier agrega que si bien la ONU ha desarrollado un marco legal amplio sobre el tema, como no se trata de derecho vinculante, Brasil en este momento no ha incorporado esa normativa a su legislación y continua rigiéndose por tratados vinculantes suscritos anteriormente.
"La verdad es que debería haber una traducción de esas normas al contexto socioeconómico de cada región, como lo recomienda la propia ONU. A cambio, lo que tenemos es un parámetro de legislación nacional, vinculante que no se corresponde con lo de la ONU".
Para Xavier, esto deja a Brasil en una situación extremadamente vulnerable. "Tenemos que tener el coraje institucional de aceptarlo e intentar resolverlo", dijo el Coronel y dio como ejemplo básico el uso del lenguaje.
"No se trata de una cuestión retórica, sino de la filosofía que se esconde detrás de una palabra. Estamos hablando de "uso progresivo de la fuerza"; me perdonan, pero ese es un gran error. Ese concepto "progresivo" viene del modelo de uso de fuerza en Estados Unidos y no tiene nada que ver con nuestra realidad porque no vamos a estar siempre ante una situación de incremento del nivel de fuerza; para cada situación hay un nivel de uso de fuerza; unas situaciones requieren bajar el nivel de fuerza y otras, subirlo. Por eso la ONU habla de uso "diferenciado" de la fuerza y eso es algo sobre lo que tenemos que reflexionar", explico.
En la calle
El coronel Wilquerson Felizardo Sandes, coordinador de proyectos especiales del Departamento de Políticas, Programas y Proyectos del Ministerio de la Justicia hablo de la brecha entre la teoría y la práctica.
"El vacío en la formación del policía no esta en el área académica sino en el entrenamiento basado en el análisis de casos reales. En unas encuestas que realizamos entre policías encontramos el alto grado de emotividad en el que se mantienen en las situaciones de la calle. El riesgo constante es un factor de estrés muy fuerte que influye en el momento de tomar la decisión de usar uno u otro determinado nivel de fuerza", explico Felizardo.
Para el coronel, es imprescindible abordar con los policías los casos reales, ver las posibles salidas y ayudarlos a fortalecerlas herramientas que necesitan para tomar decisiones adecuadas cuando están en servicio. "Además, es fundamental abordad temas como las consecuencias que puede traer un error fatal, por ejemplo al dispararle a un civil inocente; la familia, los medios, la institución, la comunidad.
Todos los panelistas coincidieron en la importancia de ofrecer un entrenamiento continuado a los policías, así como proporcionar una mejor calidad de vida a cada uno de los miembros de la institución, en lo que tiene que ver con el bienestar social, una remuneración digna y una jornada laboral adecuada, porque bajo las actuales circunstancias -dijeron los expertos- el policía no esta en condiciones físicas de hacer bien su trabajo.
A manera de conclusion, Carballo dijo que "En cuanto es trípode de esfuerzos de transformación cultural, gestión institucional e inversión en capital humano no sea debidamente ecuacionado continuaremos sucumbiendo delante de las tragedias que nos azotan diariamente y viviendo en una sociedad en que la autoridad policial es constantemente cuestionada con frases como "usted sabe con quien esta hablando".








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