¿Y después qué?
ENTREVISTA / Steve Rolles
Perseguir a los usuarios, castigar a los traficantes e incinerar enormes cantidades de drogas ilegales no ha sido suficiente para acabar con la demanda mundial de drogas a lo largo de 40 años. Como en cualquier grupo de Alcohólicos Anónimos, reconocer que se tiene un problema es el primer paso. ¿Y después, qué sigue?
Qué hacer ahora que el mundo ha reconocido el fracaso del modelo prohibicionista es una cuestión que el investigador Steve Rolles, de Transform Drug Policy Foundation, respondió con su publicación ‘After the Wa ron Drugs: Blueprint for regulation’, en español ‘Después de la guerra contra las drogas: propuesta para la regulación’, que fue lanzado en el parlamento inglés y que este siendo presentado en diferentes lugares de América Latina. En el documento, Rolles formula detalladamente cómo sería la regulación del mercado de las drogas hoy ilícitas.
En marzo, el documento será lanzado en Brasil y Rolles anticipó para Comunidad Segura los aspectos básicos de su propuesta sobre un mundo en el que la producción, venta y consumo de todas las drogas estuviese cuidadosamente reglamentado. “La forma más eficaz de reducir al mínimo los efectos nocivos de las drogas es mediante la regulación”, es el punto de partida de la propuesta.
¿De dónde surge la idea de escribir Blueprint?
Hay un consenso creciente de que la guerra contra las drogas ha tenido efectos contraproducentes. Pero mover el debate hacia delante ha sido difícil pues no hay una clara visión de lo que sería un mundo posterior a la guerra contra las drogas y esto favorece mitos y malentendidos. La legalización, que describe un proceso y no el punto final de una política- ha sido mal colocada ante el público frecuentemente como un mercado libre y sin regulación, en el que la heroína y el crack estarían disponibles por ahí para los niños.
Blueprint es un intento de proveer una visión clara que ha estado faltando y al hacerlo, permitir un debate más informado y maduro sobre cómo pueden funcionar las alternativas a la prohibición. Quisimos demostrar que los mercados regulados son posibles, prácticos y de hecho, normales para la mayoría de los productos y conductas peligrosas (tabaco, alcohol, apuestas). Regular un mercado es una respuesta racional para manejar el riesgo que un producto implica y uno de los roles primarios de los gobiernos.
¿Cuál fue la metodología empleada para hacer este documento?
El documento se basa en la investigación, discusión y debates que hemos tenido durante los últimos 12 años. Nos hemos basado principalmente en las mejores prácticas en reglamentación de drogas legales así como en las experiencias sobre productos y actividades peligrosas, como las apuestas y el juego.
¿En resumen, en qué consisten los cinco modelos de regulación expuestos en el libro?
Detallamos un menú de opciones para control de productos (dosis, preparación, precio, embalaje) venta, (licencias, investigación y entrenamiento), depósitos (lugar, tamaño del almacenamiento, apariencia), quién tiene acceso (edad, control, licencia de comprador) y dónde y cuándo pueden ser consumidas. Si es bien implementado, esta aplicación diferencial de controles reguladores puede crear una ‘curva de riesgo/disponibilidad’ que tendría el potencian no sólo de reducir daños asociados a la oferta ilegal y los patrones de consumo, pero a largo plazo lograría que los patrones de uso se movieran hacia productos, comportamientos y ambientes más seguros, es decir, lo contrario de lo que ha ocurrido con el prohibicionismo.
Los cinco modelos de regulación de la oferta de droga que proponemos son: prescripción médica supervisada en locales especiales para las drogas de mayor riesgo (opiáceos inyectables) y los usuarios problemáticos; venta en farmacias especializadas a las que se accede con licencias de usuarios y que maneja volúmenes racionados para drogas de riesgo medio como anfetaminas, cocaína en polvo y éxtasis; varias formas de licencia de retail y permisos de licencia para venta y consumo (similar a los pubs y cafés de cannabis de Holanda) y venta libre de los menos riesgosos como bebidas con cafeína o té de coca.
Algunos gobiernos locales, regionales y nacionales han regulado drogas ilegales, como el Estado de California o Portugal. ¿Significa esto que ya existen las bases de un sistema internacional para la regulación de las drogas?
En términos de producción, los modelos existentes en el mundo son muy fuertes. Pero para la oferta, particularmente la oferta no médica, tenemos menos antecedentes. Hay algunas prescripciones médicas de drogas ilícitas para algunos opiáceos y anfetaminas pero aunque esto puede demostrar cómo un modelo de prescripción puede funcionar de manera efectiva en el escenario de drogas asociadas a los mayores daños, son sólo aplicables a minorías de usuarios que definimos como ‘problemáticos’ y que necesitan supervisión médica. En el otro extremo tenemos muchos ejemplos funcionando para la cannabis medicinal y para la oferta casi legal no médica que existe por ejemplo en Holanda. Pero las drogas consideradas de riesgo moderado como los alucinógenos y estimulantes ofrecen menos modelos prácticos.
¿Cuál es el principal argumento a favor de la regulación y cuál el mayor en contra?
El más importante a favor es que la demanda de drogas ha sido notablemente resistente a cualquier intento de erradicarla. Dada esta realidad –que ciertas personas quieren usar drogas nos guste o no- tenemos una elección: o el gobierno regula y controla la producción, suministro y uso de drogas o ese control cae en manos de los especuladores criminales del mercado ilegal. No hay una tercera opción en la que no hay drogas.
El mayor argumento en contra de la regulación sería que el uso de drogas aumentaría. No podemos controlar esta posibilidad pero creemos que si la regulación es implementada de manera cautelosa y responsable, los escenarios catastróficos sugeridos por algunos oponentes a la reforma no son realistas. Es obvio que el sistema punitivo actual no ha logrado acabar con la oferte y si alguien hoy quiere usar drogas, puede usarlas. También argumentamos que los bastos recursos usados hoy en la represión pueden ser usados de manera más productiva en inversión de salud: educación, tratamiento y en el fondo en las causas sociales del uso problemático: carencias sociales, inequidad, etcétera.
¿Cómo manejar el mercado negro que eventualmente surgiría en un mercado de drogas legales y reglamentadas?
Si la demanda se mantiene donde el uso es prohibido, el potencial de una oportunidad de lucro y de un mercado ilegal se mantiene; sería el aso de los niños, que no tendrían acceso legal a la mayoría de las drogas bajo un sistema regulado. Cualquier derecho de acceso sólo aplicaría a adultos responsables. El sistema regulado que proponemos, cubre la mayor parte de la demanda y deja un mercado dramáticamente reducido sin acceso a las drogas, lo que hace más realista el enfoque de control policial por parte de la policía.
Además de los valores culturales, una de las mayores dificultades para avanzar en esa dirección pueden ser las convenciones de la ONU sobre drogas narcóticas. Como pueden los gobiernos y organizaciones avanzar hacia la regulación de drogas ilícitas?
El consenso que apoyaba la utopía de un mundo libre de drogas ha sido sistemáticamente desafiado por el pragmatismo del movimiento de reducción de daños y la realidad de la descriminalización de uso personal de drogas ocurrida en Europa , América Latina y otros lugares. Incluso las agencias de la ONU se están abriendo a la discusión sobre los efectos indeseables del sistema internacional de control de drogas. La convención de la ONU sobre drogas es de los años 40 y 50 y pertenece a un ambiente totalmente diferente al actual. Hay una aceptación creciente de que los tratados necesitan ser revisados y flexibilizados. Si la gente empieza a ver la evidencia, las políticas solo pueden mejorar porque los países pueden empezar a ver los costos de la guerra contra las drogas y compararlas con el impacto de políticas alternativas.
¿En un escenario post-guerra contra las drogas, debería haber un acuerdo global en los aspectos principales sobre la regulación? ¿Algunos países deberían iniciar este proceso?
Debe haber unas reglas básicas, aunque esto ya existe en la forma de la legislación internacional sobre derechos humanos pero los estados deciden soberanamente como regular sus propios mercado de drogas. La clave seria reformar la infraestructura internacional de control de drogas para permitir la flexibilidad para los países y grupos de países exploren los modelos de regulación legal de producción y suministro de drogas.
Tal como lo dice el libro, en un sistema regulado países productores como Afganistán y los países de la Región Andina enfrenarían un desafió particular, ¿cómo podrían lidiar con el nuevo escenario estas regiones?
La producción ilícita de drogas provee una fuente de ingresos a un número significativo de la población en varios lugares del mundo. Es importante que el tema de las drogas gane relevancia en el discurso internacional sobre desarrollo donde ha sido prácticamente invisible. Ha habido un movimiento importante en ‘desarrollo alternativo’ pero no se ha hablado prácticamente nada de que el mercado ilegal de drogas es una consecuencia de la política internacional prohibitiva y que esta política ha afectado el desarrollo y es una continua fuente de conflicto.
Sugerimos que países consumidores cuya demanda históricamente ha alimentado el mercado ilegal deben asumir su responsabilidad con estas regiones devastadas y enviando recursos para fondos regionales en una especie de ‘Plan Marshall’.
En manos de quien quedaría el mercado. Muchos temen que se de paso a un monopolio farmacéutico o algo por el estilo...
Nuevos modelos regulatorios tendrán en cuenta experiencias de alcohol, tabaco e industria farmacéutica. Todas estas industrias han tenido comportamientos antitéticos en diversos momentos pero hay una gran diferencia entre estas industrias y los carteles criminales: están sujetas a la ley y deben rendir cuentas a los gobiernos, agencias de control, sindicatos y grupos de consumidores. Hay ejemplos de buena y mala regulación de estas industrias… es responsabilidad de los legisladores asegurarse de que los nuevos sistemas sean responsables y los electores deben cobrar cuenta de eso.
Una de las propuestas de Blueprint es establecer una escala de clasificación de drogas dependiendo de su nivel de riesgo. ¿Quién y cómo debe establecer esta escala?
Hay que tener en cuenta la información disponible internacionalmente a través de instituciones de investigación y agencias internacionales. La organización mundial de la salud asume oficialmente este rol. Pero el verdadero problema no es el riesgo de las drogas, que ya esta bastante documentado sino como este anales se traduce en legislación.
Bajo un sistema prohibicionista, las clasificaciones de riesgo de las drogas son usadas para determinar la severidad de las penas asociadas a una droga particular, o la violación de la ley respectiva. Pero no hay evidencia para mostrar que esto es un sistema efectivo que rinde buenos resultados. No hay evidencia pro ejemplo para mostrar que esas clasificaciones de drogas, o cambios en clasificaciones, tienen un impacto en los niveles de uso o que drogas asociadas con penas más altas son menos usadas.
La cannabis parece el punto lógico de inicio de un experimento de regulación por la basta información existente, ¿dónde podría ser probado primero?
Ya ha sido probado un sistema regulado de cannabis en Holanda con los coffee shops y varios modelos de marihuana medicinal en Estados Unidos y Canadá. Estos sistemas operan en un área legal gris en cuanto a lo que es permitido por las convenciones y muestra como producción y permisos de licencia pueden ser regulados. Ya que la cannabis es tan ampliamente usada, una reforma en las leyes ya tiene apoyo de muchos y sí podría ser la primera. El paso siguiente probablemente envolverá a un solo país que haga una movida hacia la legalidad de la producción no médica y así, fuerce el tema a nivel de las Naciones Unidas. Sorprendentemente, podría ser en Estaos Unidos donde algunos estados, incluyendo California, están discutiendo seriamente los impuestos y regulación del uso de cannabis no médica. Si las cosas cambian en Estados Unidos con respecto a la cannabis abrirá paso internacionalmente para países como Holanda y Suiza que quieren reformar pero se han visto intimidados para hacerlo por la presión internacional.
Foto de portada: Archivo particular
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Transform Drug Policy Foundation








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