Aumenta la demanda de misiones de paz

peracoes_de_paz_edit.jpgLas tropas brasileñas son el componente principal de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, o Minustah, que ya está en su quinto año de labores en ese país caribeño. Estimulado por la demanda creciente de operaciones de paz en el mundo, el Cuerpo de Fusileros Navales (CFN) de Brasil, concluyó su primer año de entrenamiento en la recién inaugurada Escuela de Operaciones de Paz, con un seminario que evaluó la experiencia brasileña en acciones de mantenimiento de la paz.

Sus participantes destacaron los sofisticados desafíos que están por venir.
Giancarlo Summa, director del Centro de Información de las Naciones Unidas en Río de Janeiro, destacó la importancia creciente de las operaciones de paz, mostrando que en los últimos 20 años fueron formadas 45 operaciones de este tipo. “Existe una presión constante para crear nuevas operaciones y la tendencia es que este tipo de misión se vuelva un instrumento de la política internacional para situaciones difíciles y complejas”, afirmó.

De acuerdo con Summa, existen hoy 17 misiones de paz repartidas por el mundo, de las cuales forman parte más de 110 mil personas y cerca de 100 mil son miembros de fuerzas militares. “Esto significa un crecimiento exponencial del presupuesto dedicado a esas misiones”, concluye Summa. Según el director, el presupuesto destinado a este sector subió de US$300 millones en 1988 a US$7 billones en la actualidad.

Summa afirmó que el aumento de la demanda de operaciones de paz en Naciones Unidas vino acompañado de su complejización y que esas operaciones se volvieron más exigentes, cada vez con necesidad de ser integradas por personas más especializadas y mejor entrenadas.

El complejo mantenimiento de la paz

“Las Naciones Unidas están muy felices con la cualidad y el profesionalismo de la participación de Brasil en las misiones de paz, tanto en Haití como en otras misiones. La ONU también aprueba el trabajo de Brasil no solamente en el entrenamiento de las tropas, sino también en el desarrollo de una doctrina de mantenimiento de la paz. La participación del país en ese proceso, va a aumentar seguramente”, afirmó Summa.

El coronel Pedro Pessoa, jefe del Centro de Instrucciones de Operaciones de Paz el Ejército (Ciopaz), reforzó la importancia del carácter multidisciplinar de las misiones de paz y el hecho de que el conocimiento y el entrenamiento deben ser compartidos y desarrollados en grupo. “A diferencia de las situaciones de guerra, en las operaciones de paz existe una gran ventaja si se trabaja con colaboradores, principalmente cuando hacen un buen trabajo, producen información y entienden como funciona la ONU. No puede haber secretos entre las fuerzas”, afirmó.

Las misiones de paz, sin embargo, también están cada vez más integradas a la construcción de la paz, como lo explica Summa. Esto hace que sea necesaria la presencia de varios actores, entre ellos, la policía. Hoy existen más de 13 mil policías involucrados en 13 misiones de paz en el mundo, pero la participación de Brasil en esa área aún es reducida.

“Existen hoy cuatro policías brasileños en Haití, tres en Sudán y seis más en Timor Oriental. Nosotros ofrecemos entrenamiento para policías en misiones de paz pero uno de los mayores obstáculos es e idioma, pues todos tienen que saber hablar inglés”, explica el teniente Sérgio Carrera, de la Policía Militar del Distrito Federal. La corporación lanzó el curso Observatorio de Entrenamiento Policial de las Naciones Unidas, en conjunto con el Ejército Brasileño y la Embajada de Canadá.

Hoy, el control sobre la participación de policías militares y civiles en operaciones de paz está bajo el comando del Ministerio de la Defensa, pero según el teniente Carrera, existe un proyecto que transfiere ese control a la Secretaría Nacional de Seguridad Pública, Senasp, que está ligada al Ministerio de la Justicia. “Para alcanzar esos objetivos, la verdadera arma del policía es su capacidad de negociación, su diplomacia y no las armas automáticas”, evalúa.

Haití es más seguro que Jamaica 

op_paz_fogo_edit.jpg

Brasil es el principal proveedor de tropas para la Minustah y el país que tuvo más éxito en aumentar el nivel de seguridad en Haití. La misión de paz en el país ha sido liderada por un comando brasileño desde 2004 y la misión ha sido renovada por la ONU y por las autoridades del país desde entonces. La participación de Brasil en la Minustah es innovadora también porque es la primera vez que las fuerzas militares brasileñas se involucran en el mantenimiento de la paz, bajo el “Capítulo 7”, que permite el uso de la fuerza.

“Yo voy a Haití desde 1995 y he vivido allá durante los últimos 20 meses sin usar el casco o el chaleco antibalas una sola vez. Haití hoy es más seguro que República Dominicana y Jamaica”, afirmó el embajador de Brasil en el país, Igor Kipman. Después de reiterar que la Minustah no es una fuerza de ocupación y que está presente en el país por invitación de las autoridades haitianas, Kipman afirmó que la población del país quiere que la Minustah abandone el territorio haitiano, “pero la verdad es que Haití es más seguro que muchas otras áreas de América Latina”, recalcó.

El embajador dijo que siempre existen desafíos durante un proceso de mantenimiento de la paz, que van desde los desastres naturales como inundaciones y deslizamientos que causaron desnutrición recientemente en Haití, hasta las elecciones en que será escogido el nuevo presidente. “Muchas veces las promesas de inversión no se concretan. El enviado especial de la ONU para Haití, el expresidente estadounidense Bill Clinton, trajo un grupo de 150 ejecutivos extranjeros para evaluar las posibilidades de inversión en Haití”, recuerda.

Kipman contó que como Haití no tiene un ejército propio, le cabe a la Policía Nacional la función de garantizar la seguridad no sólo a los civiles sino también la seguridad fronteriza. “El objetivo es tener un efectivo de 14 mil hombres de aquí a 2011”, dijo. Argentina, Chile, Colombia y México han enviado contingentes de policías para Haití.

La historiadora argentina Mónica Hirst, de la Universidad Torquato di Tella afirmó que la misión en Haití tiene un importante papel como laboratorio para la cooperación regional en las Américas, principalmente en los países de Suramérica. “Yo veo las operaciones de paz como una extensión de una agenda regional de cooperación militar, basada en compartir las afinidades democráticas”, dice.

“Tenemos que tener en mente, sin embargo, que existe una profunda falta de conocimiento sobre Haití. Y esto es mutuo. Haití sabe muy poco sobre naciones latinoamericanas que contribuyen en la Minustah” dijo Hirst. La historiadora afirmó que una misión de estabilización tendrá éxito limitado si no se hace un esfuerzo para conocer mejor el país. 2Es necesario aprender sobre Haití y una buena manera de comenzar sería el impacto que la revolución de los esclavos tuvo en las relaciones con los otros países de la región”, sugiere.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
CAPTCHA
This question is for testing whether you are a human visitor and to prevent automated spam submissions.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.