La familia del hip-hop colombiano
ENTREVISTA / Diana Katerine Ortega
Todo comenzó con el diseño de ropa para hiphopers ‘a la colombiana’. Un grupo de jóvenes –andando entre hostilidad de las calles bogotanas- decidió materializar las letras de sus canciones que denunciaban la exclusión social y eligió como elemento para hacerse notar la ropa que usarían y que a través de una microempresa, venderían exclusivamente para vestir los cuerpos de sus compañeros de tribu urbana.
La ropa Ayara fue un éxito inmediato entre los hiphopers, pero hacerse ricos no era el fin. La venta de los pantalones bombachos, las camisetas estampadas y todas las otras prendas hiphoperas eran un medio para alcanzar un objetivo más noble y complejo: conquistar un espacio de participación y acción en la sociedad colombiana para los jóvenes, y particularmente para los jóvenes afro-descendientes y mestizos, que han sido los más excluidos tradicionalmente en este país.
Quince años de arduo trabajo han consolidado a la Fundación Artística y Social La Familia Ayara, FA, como una de las organizaciones de y para jóvenes más sólidas de Colombia y de América Latina. Lograron su meta de convertirse en un semillero de formación de líderes juveniles a través de diversos elementos de la cultura hip hop, como la música, el break dance, el rap, el graffiti, el teatro callejero y el diseño de ropa, entre otros. Hoy atienden anualmente a 1.500 beneficiarios directos y a 10.000 indirectos, en todo el país.
Pero también han padecido grandes adversidades, la más reciente de todas ellas, el asesinato en la Comuna 13 de Medellín de tres jóvenes hiphopers que hacían parte de la Plataforma juvenil por la NO violencia y la resolución pacífica de conflictos, de la cual es cofundadora la Familia Ayara.
Decididos a no dejarse amedrentar, los integrantes de la Familia Ayara han impulsado a todos sus beneficiarios a seguir trabajando y a exigir de las autoridades y de la sociedad protección para cada uno de los jóvenes que hacen parte del proyecto y para el proyecto en sí, pues no descartan que estos crímenes sean una estrategia de debilitamiento de los liderazgos juveniles comunitarios.
Diana Katerine Ortega (foto) es uno de los ejemplos de éxito de la Familia Ayara, a la que llegó a los 14 años para participar en los talleres de teatro de mujeres raperas. Hoy, a sus 23, Diana desempeña el cargo de coordinadora de redes e incidencia política de la Familia Ayara y planea continuar sus estudios con una maestría en incidencia política, siempre pensando en aplicar lo que aprende en el desarrollo de la Familia Ayara.
Esta joven comprometida con su causa habló con Comunidad Segura sobre la forma de trabajo de la FA, el luto por los tres compañeros asesinados y la necesidad de seguir trabajando para abrir espacios alternativos a la violencia a los jóvenes de las comunidades más marginadas del país.
¿Cómo y por qué te vinculaste a al Familia Ayara?
Mi sueño era Ayara… ¡Me parecía algo tan lejano! Llegue a los 14 años por una convocatoria que abrió la FA para sus talleres. Cuando me llamaron para hacer parte de un grupo de teatro de mujeres raperas, me sentí muy feliz y sentí que éste sería el camino para realizar mis sueños. Sin conocer el centro de la ciudad y sin saber siquiera salir de Suba (uno de los barrios periféricos de Bogotá), llegue a la Corporación Colombiana de Teatro, el lugar de ensayo. Allí conformamos el primer grupo de mujeres hiphopers de teatro, esta fue una verdadera oportunidad de crecimiento. Paralela a esta experiencia, me iba formando profesionalmente; estudie Comercio Internacional y proyecte toda esta carrera a la cultura y el arte, pero en especial al hip hop, la Familia Ayara me brindo la oportunidad de hacer mis prácticas en la organización mientras me iban acompañando en todo mi proceso. Al finalizar mis estudios entre a trabajar a la Fundación y hoy día soy uno de los casos exitosos del empoderamiento a segundos liderazgos que hace Ayara.
¿Cuál es el objetivo del trabajo de ustedes?
Somos una organización de jóvenes colombianos afro y mestizos que realiza actividades sociales, artísticas, educativas y productivas basadas en la cultura del hip hop, con el fin de mejorar las oportunidades de vida de niños, niñas y jóvenes y fomentar su participación ciudadana para reclamar sus derechos. Desde los inicios en 1996, en La Familia Ayara venimos usando las disciplinas del hip hop y el arte urbano, como el break dance, graffiti, rap, DJ, teatro, la capoeira, confección de moda y los medios de comunicación, para construir sociedad.
Con nuestra metodología de formación de Alto Impacto ‘Ayara’, que consta de talleres artísticos y de orientación (psico) social, capacitamos a jóvenes en liderazgo, incidencia política y emprendimiento laboral para crear alternativas a la violencia y la exclusión social. Además, contamos con un Centro Cultural con salas para talleres, seminarios y cine foros, galería de arte urbano y estudios de grabación musical y edición de video, y con un Observatorio Juvenil de Buenas Prácticas, dedicado a la documentación, multiplicación y el fortalecimiento de iniciativas juveniles que usan el arte y la cultura para la construcción de la paz y la democracia participativa.
¿Por qué el enfoque específico en jóvenes afro-descendientes y mestizos?
Ayara desde sus inicios fue conformada por éstos jóvenes, quienes a partir del rescate de sus raíces quisieron no olvidar su identidad y promulgarla en su trabajo con la sociedad, ya que es una cultura de resistencia que hay que reivindicar, así como el hip hop (su cultura e identidad). Ayara es una organización diversa e incluyente y dentro de sus principios rectores ha creado unas estrategias para velar que esta identidad se mantenga, haciendo claridad que Ayara es una organización que no promueve ningún tipo de discriminación.
¿Por qué el Hip-Hop como herramienta de trabajo?
A nivel mundial, el enorme potencial de hip hop como una herramienta para construir sociedad es desde hace tiempo ampliamente reconocido. Como se indica en uno de los documentos producidos en el marco de la campaña “Mensajeros de la verdad” de ONU-Hábitat, iniciado en 2004 para utilizar Hip Hop como un medio para difundir los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas entre la juventud de todo el mundo: “el hip-hop [...] se ha convertido en una herramienta eficaz para comunicarse con los jóvenes, utilizando el lenguaje que ellos entienden. Trabajadores del hip-hop con consciencia social han utilizado el micrófono y su mensaje para hablarles a los jóvenes sobre la delincuencia, las drogas y han realizado talleres en centros de convenciones municipales para avisarles a los jóvenes sobre los riesgos de vivir una vida peligrosa”.
El movimiento Hip Hop en Colombia es la subcultura urbana más grande que existe en estos tiempos, el instituto de Patrimonio de Bogotá hizo un estudio para declarar la cultura del Hip Hop patrimonio cultural intangible de la ciudad. Víctor Manuel Rodríguez, director de arte, cultura y patrimonio de la Secretaria Distrital afirma que el Hip Hop ‘ha demostrado ser un efectivo vehículo para sentar las bases de la socialización y la reconciliación de jóvenes que viven o han atravesado por experiencias de conflicto,’ siendo ‘una cultura que genera formas de afiliación, de asociatividad e identificación entre los jóvenes de Bogotá.’
¿Pero el hip hop en Colombia tiene sus particularidades?
El Hip Hop de Estados Unidos ha sido la inspiración de millones de jóvenes de contextos vulnerables del mundo, los ha dotado de autoestima y de herramientas para apropiarse de los espacios sociales y auto incluirse en la sociedad de una manera positiva. Los líderes de la Fundación Artística y Social La Familia Ayara, son de los pioneros en hip hop en Colombia con 21 años de trayectoria artística. La Familia Ayara es la primera organización por y para hiphopers en el país que generó industria y abrió escuelas de formación para las expresiones artísticas de esta cultura.
Nuestra cultura Hip Hop nunca ha sido una copia fácil del ‘bling-bling’ del hip hop comercial que hace culto a la violencia, al sexismo y al consumismo. Las agrupaciones artísticas Ayara – que hoy día se encuentran entre los artistas más reconocidos del país – siguen fiel a sus orígenes y aportan su talento a la creación de un mundo mejor para las y los jóvenes colombianos.
¿El ejemplo más conocido es el grupo Choc Quib Town, no?
Sí. La agrupación Choc Quib Town (foto), ha sido una agrupación que ha crecido junto con Ayara. Desde que comenzaron su carrera artística (cuando apenas eran adolescentes), Ayara ha acompañado su formación y a aportado y apoyado en la medida en que ha sido posible en sus productos. De esta misma forma, Ayara ha apoyado a la formación y posicionamiento de agrupaciones como Voodoo Soul Jah’s, Midras Queen, Sofos Len, Tercera Cuadra, Carbono, entre otros. Además de estar vinculados a las actividades artísticas y culturales de la organización, todos ellos son docentes y mentores de los proyectos sociales en las diferentes ciudades y regiones. (Haga click en la foto para ver el video "Somos Pacífico", de Choc Quib Town).
¿Qué incidencia política han logrado los jóvenes que hacen parte de la Familia Ayara?
Desde Ayara hemos trabajado fuertemente por hacer una transformación en la vida de nuestros jóvenes, generando mejores y mayores oportunidades que nos brinden más bienestar. Dentro de estos aspectos en que hemos logrado influir están: políticas publicas de jóvenes en Bogotá y diferentes ciudades de Colombia; presupuesto participativo en Medellín, Cali y Buenaventura; participación en mesas consultivas y asesoras de las instituciones, tales como el Ministerio de Cultura, ONU Habitat (Programa de País), OFB (Hip Hop al parque), entre otros; campaña electoral del candidato Antanas Mockus, con quien se firmo una alianza ciudadana; campaña Nacional Hiphopers por la Paz; instituciones de protección y reeducación de menores como Hogares Claret y el Redentor; secretaría de Integración Social y Política Publica de Mujeres
Cuéntanos sobre lo acontecido en la Comuna 13. ¿Quienes fueron los jóvenes asesinados, a qué creen ustedes que se deban los asesinatos?
Andrés Felipe Medina, líder de la Corporación de jóvenes afro colombianos Son Batá; el cantante de rap Marcelo Pimienta Sánchez, ‘MC Chelo’, y Sebastián Calle, ‘Sebinche’, líder y beneficiario de la red de Hip Hop La Elite, fueron acribillados a balazos en ese barrio en Junio pasado.
Estos eran jóvenes artistas, eran padres de familia, eran gestores y promotores de la convivencia pacífica en sus comunidades.
Hoy, otros jóvenes, organizaciones y líderes juveniles constructores de paz, se encuentran bajo amenaza de muerte. Estas muertes y amenazas no son hechos aislados, son las consecuencias de una nueva faceta del conflicto interno en nuestro país. Nos preocupa que se estén confirmando los rumores de que los hechos obedecen a un plan de ataque sistemático hacia los líderes juveniles y las organizaciones artísticas, por estar promoviendo que jóvenes dejen las armas para vincularse al arte y la cultura.
¿Qué se está haciendo para apoyar a los otros jóvenes que hacen parte del programa allá y en otras ciudades donde ha habido violencia contra jóvenes?
Estamos adelantando varias acciones como acompañamiento a las organizaciones desde Ayara, creación de una Comisión de acompañamiento formada por autoridades nacionales y organismos internacionales, declaración de territorio de paz (termino en consideración) a Son Batá y una campaña Nacional de Hiphoppers por la Paz.
¿Es esta la primera vez que jóvenes de la Familia Ayara son atacados? Saben de casos similares ocurridos a jóvenes de otras organizaciones?
No, el año pasado uno de nuestros jóvenes beneficiarios fue asesinado en una fiesta, luego vino el caso de Andrés Felipe (coordinador de la Plataforma Nacional en Medellín) por efectos de la disputa territorial en la Comuna 13 y en los últimos días Dairo, un compañero voluntario de medios audiovisuales. Sabemos que muchas de las organizaciones juveniles a nivel nacional han sido amenazadas y algunos de sus miembros han sido atacados de diferentes formas, sin embargo, no conocemos de cerca y con certeza estos casos.
Los jóvenes asesinados eran parte de la Plataforma global de organizaciones, a través de sus organizaciones locales ¿cuéntanos qué es esta Plataforma y para qué sirve?
La plataforma internacional para el fortalecimiento de organizaciones juveniles y la prevención de la violencia y el crimen en las ciudad, dinamizada por la Familia Ayara es una iniciativa que se viene desarrollando desde el año 2008 con organizaciones juveniles nacionales e internacionales para enfocar en temáticas relacionadas con seguridad, participación y en fortalecer el estado social de derecho con acciones que implementan las artes urbanas para la prevención y la reinserción entre jóvenes víctimas y en riesgo de vinculación al conflicto armado y la delincuencia urbana, a la vez que se promueve la incidencia juvenil en la formulación y ejecución de las políticas públicas. Esta plataforma es desarrollada en cooperación con ONU - HABITAT
¿Qué objetivos persigue la Plataforma?
Potencializar los procesos organizativos, la capacidad de incidencia política y el potencial de movilización social de líderes y organizaciones juveniles que usan mecanismos alternos culturales y artísticos para la construcción de la paz y la puesta en práctica de los derechos humanos y civiles de los jóvenes. La Plataforma también pretende impulsar el dialogo y la colaboración entre los grupos juveniles y las instancias gubernamentales locales y departamentales para la formulación de políticas públicas que integren las propuestas de los jóvenes en materia de seguridad, cultura, mujer y genero, minorías étnicas, juventud y niñez. Otro de sus objetivos es acompañar el perfeccionamiento de las metodologías y estrategias alternas para la incidencia política y construcción de la paz de las organizaciones juveniles vinculadas a la plataforma.
Buscamos la visibilización, el reconocimiento y uso de las metodologías alternas juveniles entre la institucionalidad, la academia y otras iniciativas por y para jóvenes en pos de la participación ciudadana, los derechos humanos y la paz a nivel local, nacional e internacional.
De la experiencia acumulada todo este tiempo, ¿cuál dirías que es la clave para trabajar con jóvenes que habitan áreas urbanas carentes de oportunidades, infraestructura y servicios?
Los jóvenes somos víctimas y victimarios, pero también somos la solución!!! Desde Ayara no trabajamos desde las dificultades de los jóvenes, sino desde sus capacidades y habilidades personales y artísticas. Los jóvenes somos los expertos y no solo en tema población sino en todos los aspectos: políticos, sociales, económicos, culturales y ambientales, tenemos las soluciones, la capacidad y la responsabilidad de cambiar positivamente este mundo.
Fotos: Familia Ayara








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