Exclusión juvenil en Venezuela
La violencia urbana, las ideologías políticas, el embarazo juvenil, la discriminación social y las preferencias de padres por algunos de sus hijos son los mayores factores de exclusión que un grupo de jóvenes venezolanos identificó en el Informe de Exclusión Juvenil, publicado por el Centro Gumilla, un instituto de investigación social de Venezuela.
En este informe dedicado a determinar cómo se perciben a sí mismos los jóvenes venezolanos, a pesar de denunciar la falta de oportunidades para su desarrollo personal, ellos también se definieron como agentes de cambio. “El pueblo mismo, la misma gente que está siendo excluida debe tomar acciones y plantear un plan para quitar (sic) la exclusión. Todas las personas juntas y apoyándose con el gobierno, la gobernación, la alcaldía”, dice uno de los testimonios de los 127 jóvenes entre 16 y 29 años que participaron en esta investigación realizada en las regiones Anzoátegui, Lara Bolívar, Carabobo y Zulia, a través de entrevistas a especialistas en el área de juventud y grupos focales.
En los grupos de discusión, los jóvenes identificaron claramente varias formas de exclusión. Todo comienza en la familia, cuando ellos perciben que los padres privilegian a alguno de los hijos, como cuando deciden apoyar la educación sólo de uno de ellos por falta de recursos. Las mujeres, adicionalmente, se quejaron de las responsabilidades domésticas que les son endosadas desde muy jóvenes.
El siguiente “golpe” de exclusión denunciado en este estudio viene al intentar acceder a la educación superior, pues el acceso a las universidades es muy limitado, específicamente por razones económicas o de disponibilidad de cupos. La siguiente forma de exclusión es la laboral: casi todos los participantes se quejaron de la falta de una “primera” oportunidad para trabajar, sin la cual, es imposible adquirir la experiencia que otros empleadores exigen.
La exclusión de género, además de lo antes mencionado en el seno familiar, afecta directamente a las jóvenes embarazadas, que son más radicalmente rechazadas en el ámbito laboral y educativo.
Por último, pero no menos importante, los jóvenes hablaron de la exclusión política. El informe afirma que los que están a favor del gobierno excluyen a quienes están a favor de la oposición y viceversa. “La posiciones políticas son causa de exclusión en el empleo. También se hace referencia a cómo los espacios de participación, por ejemplo los consejos comunales, pueden llegar a politizarse, interfiriendo los planes o proyectos a favor de una comunidad”, dice el informe.
Esta situación contribuye a aumentar los índices de violencia juvenil, que ya son preocupantes en la región. Según la Red de Información Tecnológica Latinoamericana, Ritla, la probabilidad de que un joven latinoamericano entre 15 y 24 años muera víctima de homicidio es 30 veces mayor a que la que tiene un joven europeo de la misma edad. Entre 83 países analizados por Ritla, los cinco primeros con mayores índices de homicidio juvenil son latinoamericanos, en su orden: El Salvador, con una tasa de 92,3 homicidios por cada 10.000 habitantes; Colombia (73,4), Venezuela (64,2), Guatemala (55,4) y Brasil (51,6).
Pese a este panorama, los jóvenes sienten que tienen la capacidad y la responsabilidad de solventar los problemas. Para empoderarlos, el Informe concluye que hay que darles herramientas básicas, como informarlos sobre las leyes que los amparan y especialmente sobre la Ley Nacional de Juventud.
Además, el texto recomienda presionar al instituto Nacional de Juventud para que asuma su competencia y ayude a los jóvenes a encontrar un primer empleo. También pide que se implementen mecanismos de acceso a la educación superior, a la educación sexual, a la asistencia a jóvenes embarazadas y a la participación, que debe ser desligada de las ideologías políticas
Uno de los primeros efectos de este informe ha sido la convocatoria a los investigadores que condujeron el estudio a participar de las discusiones que pretenden reformar la Ley Nacional de Juventud, y que según los autores del Informe de Exclusión juvenil, es un retroceso en materia de participación de los jóvenes, independiente de su orientación política. José Gregorio Guerra, uno de los autores del Informe, habló con Comunidad Segura sobre el tema.
¿Cuál ha sido el impacto del estudio?
El informe ha circulado en organizaciones de la sociedad civil, programas de jóvenes líderes, en el circuito de las escuelas Fe y Alegría, en programas de radio, pero hemos tenido mayor receptividad internacionalmente a través de Internet. Adicionalmente, fuimos invitados a la Asamblea Nacional para participar en la discusión sobre la reforma a la Ley Nacional de Juventud.
¿Y cuál es su postura frente a la propuesta de reforma de esa Ley?
Es un retroceso porque propone que el estado sólo reconozca como organizaciones juveniles a los Consejos Populares de Juventud y esto impide que los recursos y las oportunidades lleguen a otros grupos no políticos, es decir, es una forma de exclusión política que va en contra de la libertad de asociación y participación.
La exclusión es precisamente el eje del estudio realizado por ustedes, ¿qué opinaron los jóvenes que participaron a este respecto?
A pesar de la exclusión, a la que ven como una barrera para alcanzar su desarrollo, los jóvenes se ven a sí mismos como agentes de cambio. Dijeron cosas como: ‘existen dificultades que tenemos que afrontar y depende de nosotros lograrlo’. Encontrar ese grado de conciencia entre ellos nos sorprendió.
¿Qué distancia hay entre las conclusiones del estudio y los preconceptos sobre los jóvenes que tiene la sociedad venezolana?
Fue interesante encontrar que jóvenes de clase media baja y baja en el resto del país tienen concepciones muy similares a los jóvenes de Caracas.
¿Cómo se perciben a sí mismos los jóvenes venezolanos?
Hay muchas variables, hay jóvenes por ejemplo que frente al contexto político actual dicen que preferirían no involucrarse en el conflicto, pero esto no significa que no quieran participar de las decisiones políticas sino que quieren tener sus propias iniciativas. Por eso insisto en que ellos se ven como agentes de cambio y creo que ese es un cambio que está ocurriendo ahora, ante la omisión y la exclusión de que están siendo objeto. En otras palabras, no se quedan parados sino que buscan otros espacios, nuevas formas de participación y organización. Muchos jóvenes quieren desarrollarse como personas, separados del conflicto político, teniendo como prioridades la educación y el empleo, independientemente de ideologías políticas.
Los ámbitos de exclusión que revela el informe son el desempleo, la falta de educación, el embarazo juvenil no deseado, la violencia, la discriminación social y la exclusión política, ¿qué respuesta global se requiere de la sociedad venezolana para dar cambiar el enfoque hacia la juventud?
Primero es necesario establecer un reconocimiento de los jóvenes, de los problemas y luego, procedimientos de mediación y conciliación. Reconocer al otro es básico: como actor que forma parte de la realidad, así comparta o no sus creencias. Sumado a la mediación y la conciliación, completamos ahí tres elementos fundamentales para remediar la exclusión. Es fundamental asesorar a los jóvenes en la realización de un proyecto de vida para que tengan la capacidad de verse a futuro, planear, hacer la vida que quieren. Sin proyecto de vida no solo hay que enfrentar el problema de la exclusión sino que básicamente el joven se autoexcluye.
En el tema del embarazo adolescente, esto es particularmente importante para las jóvenes, pues los embarazos juveniles no deseados generan una dramática situación para estas jóvenes y para sus hijos. No hay políticas actuales que busquen reinsertarlas luego del embarazo, terminan siendo excluidas con sus hijos, porque no tienen herramientas par enfrentar esta situación.
La violencia es otro punto crítico, ¿Cómo está afectando a los jóvenes, de qué manera es un factor de exclusión?
Los jóvenes entre 15 a 28 años son los que están siendo asesinados. Ocurre que terminan siendo víctimas y victimarios de homicidios, principalmente por acciones de bandas. También tenemos problema con el tráfico de drogas, pero el problema principal son las pandillas y los homicidios juveniles.
Según el informe de LACSO, Venezuela tiene la más alta taza de homicidio juvenil de América latina. Por ejemplo, en una escuela en Petare, un barrio periférico de Caracas, 46% de los estudiantes ya han peleado alguna vez. Esto es un ejemplo de lo que se está viviendo en el lugar, donde el entorno es tan hostil.
¿Por qué no se hizo parte del estudio en Caracas?
Porque trabajamos con profesores de las Escuelas de Fe y Alegría y debido a la coyuntura política agitada por la discusión de la reforma del currículo bolivariano, los profesores no pudieron hacer las entrevistas pues entraron en protesta. Es importante que se haga también en Caracas, pero por ahora no tenemos planes de retomarlo, pero estaríamos dispuestos a apoyar académicamente este tipo de estudios.
Foto: Angel Zambrano, cortesia Centro Gumilla








Comentarios
juventud en venezuela
el tema es importante, y los resultados de la encuesta muy reveladores, considero que es necesario sacar el tema de la diatriba política, cada joven puede y debe tener su opinión personal, pero en los espacios de integración que deben crearse para darle respuestas a los puntos planteados, no debe incluirse el punto politico, ya que, como no se logrado diferenciar las particularidades de las necesidades, esta diatriba afectaría cualquier intención de algún sector. lo que i es preponderante, es el tratar en TODO lo posible de minimizar las dificultades de nuestros jóvenes, lo que va a permitir mejorar nuestra sociedad y garantizar un futuro para ellos y los que vienen después
Enviar un comentario nuevo