Empezando a dialogar sobre la actual política de drogas
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La cuestión del consumo de drogas es, de hecho, un tabú en nuestra sociedad. Sin embargo, aún siendo personalmente en contra del uso de drogas, es importante fomentar el diálogo sobre políticas de drogas en América Latina.
Todavía, para policías y agentes de seguridad que necesitan aplicar estas políticas es importante cuestionar si las políticas actuales conducen a un mejor desempeño de sus funciones como oficiales de policía o donde se puede encontrar espacio para difundir las iniciativas que han tenido éxito.
En esta entrevista el boletín CAMBIO habló con Pedro Vicente Bittencourt, investigador del proyecto sobre políticas de drogas de Viva Rio. Él nos ha revelado cómo su proyecto ha ayudado a mediar las discusiones acerca de las drogas con la policía, jóvenes e investigadores en el campo de la salud.
¿Cómo llegaste a involucrarte en esta área de investigación de la política de drogas?
Al principio, llegué a Viva Rio, para trabajar en la biblioteca virtual. Sin embargo, descubrí que en realidad estaría trabajando en dos proyectos, la biblioteca, un proyecto ya consolidado, y un proyecto que se estaba desarrollando: el proyecto de política sobre drogas. Dos años más tarde, puedo dedicarme exclusivamente a este proyecto que me identifico más.
¿Cómo evalúa usted el debate de hoy, al menos en Brasil, con la Comisión sobre Drogas y Democracia?
Bueno, hoy, sin duda, veo el progreso. Además de la Comisión Brasileña sobre Drogas y Democracia, existe un blog en el diario Globo (llamado sobredrogas ), la marcha de la marihuana, que tiene como objetivo discutir la legalización de la planta, ha ganado el apoyo de la justicia y hay todavía otro blog que trata la temática el hempadão . Además, MTV ha realizado debates sobre el tema de las drogas casi anualmente.
Dicho esto, el tema sigue siendo un gran tabú. La comisión tiene un papel clave al plantear la cuestión en los medios de comunicación, y entre importantes figuras del país, pero todavía enfrenta mucha resistencia. No vemos a muchos médicos decir lo que piensan sobre el tema, no se discute en las escuelas. El simple hecho de querer discutir el tema es suficiente para que te llamen "marihuanero", "bandido", "financiero del tráfico", etc. En resumen, la situación está mejorando, pero estamos lejos de tener espacio para un amplio debate.
¿Y cuál es el papel de su organización, Viva Rio, en este debate?
Queremos, en primer lugar, el debate legítimo. Independientemente de lo que uno toma como posición, deseamos que la persona pueda expresar su opinión, y lo más importante, que pueda basar estas opiniones sobre lo que es el último de la investigación científica, experiencias de políticas públicas y alcanzar un nivel de debate que en otras partes de mundo ya han alcanzado. Por lo tanto, hemos celebrado conferencias y debates, y buscamos informaciones de lo que se produce en todo el mundo.
¿Así que el proyecto también apunta a fortalecer la libertad de expresión?
Exactamente. No sólo la libertad de expresión, como de pensamiento. Cuando un tema se convierte en tabú, el simple hecho de pensar respecto al tema ofende a aquellos que sostienen tal idea. En consecuencia, las contribuciones de los diferentes sectores de la sociedad, de las diferentes profesiones están en silencio. Además de ser una afrenta a la libertad de expresión, también es contraproducente en términos de progreso de la sociedad, porque no logramos soluciona los problemas que nos aparecen tan visibles.
¿Y planean llevar para adelante este debate en América Latina o el objetivo es permanecer en Brasil?
El proyecto de política sobre drogas de Viva Río comenzó cuando se promovió la Comisión Latinoamericana de Drogas y Democracia, que reunió a tres ex presidentes de la región: Carlos Gaviria de Colombia, Ernesto Zedillo de México y Fernando Henrique Cardoso, Brasil. Después de tres reuniones y un año de investigación y debate, la comisión se hizo la Iniciativa Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, siendo administrada por nuestros socios.
Así, el objetivo de Viva Rio es pensar en el caso brasileño, pero mantiene todavía estrechos vínculos con la Iniciativa, así como otras organizaciones no gubernamentales de todo el mundo, como la Intercambios de Argentina, el Internationatl Drug Policy Consortium de Inglaterra, Drug Policy Alliance y Law Enforcement Against Prohibition, ambas de Estados Unidos. Esta lucha es internacional, porque la política de drogas de todos los países están protegidos en tres convenciones de las Naciones Unidas. Así, además de la evaluación de las políticas internas, también debemos esforzarnos para revisar y mejorar los convenios.
¿Y qué importancia tienen los policías en esta discusión?
Los policías son de fundamental importancia para el debate. La política actual en la mayoría de los países se basa en los principios de prohibición. Es decir, prohíbe la producción, transporte, comercio y consumo de una lista específica de sustancias con el objetivo de reducir el daño que estas sustancias (drogas) causa. Al final de este sistema está el policía, que es el primer contacto entre el Estado y los ciudadanos involucrados con las drogas. En cierto modo, este estado da arte faz sentido, ya que en nuestra región la producción y el comercio de drogas (que de forma simplista denominamos tráfico) se entrelazan con una serie de actividades delictivas como el tráfico de armas, el apoyo a la delincuencia contra el patrimonio, secuestros (alquilando armas), el dominio territorial de algunas zonas por medio de la violencia, y así sucesivamente...
En estos casos, es necesario que el Estado actúe con la fuerza, y la policía es una de las posibles armas del Estado para tratar con él. Sin embargo, no toda persona que está involucrada con las drogas es la misma amenaza de que alguien que usa armas de fuego y el temor para proteger a su "mercado". Sin embargo, por seguir los principios de la prohibición, en la mayoría de los casos, la policía trata a las dos situaciones de la misma manera, que es contraproducente. Además de desviar la atención de los temas más sensibles, estigmatiza personas vulnerables, hecho que tiende a llevarlas a la delincuencia en vez de conducir a una vida más en consonancia con los proyectos de sociedad queremos.
Esto sólo si vemos la cuestión Policía y Política de Drogas por una perspectiva externa, pues, también existe la cuestión de dedicar vidas de ciudadanos, que elegir arriesgarse por traer la seguridad a sus comunidades en una guerra en que no hay victoria a la vista. He oído casos de policías que si cuestionan cuando tienen que detener usuarios de drogas o incluso los pequeños vendedores, que a pesar de que estén cometiendo un delito, tienen muy poco de solución en la prisión. Creo que sea una situación difícil y no pienso como sea hacer tales cuestionamientos todos los días de trabajo…
¿Entonces te das cuenta de que los policías se alejan del estereotipo "línea dura" cuando se trata de lidiar con personas en posesión de drogas o, al revés, los policías con los que usted habla, en la mayoría de los casos, presentan un endurecimiento en el abordaje a los civiles?
Yo no soy capaz de dar una respuesta categórica. "Los policía hacen esto" o "los policías hacer aquello". Sin embargo, al menos en el caso de Río de Janeiro, la impresión que tengo es que la formación de los policías conduce a una línea más "dura". Mientras si trate el usuario de drogas como un criminal, como un “financiero del tráfico”, se estará levantando una nube de polvo que hace difícil analizar la situación objetivamente.
Podemos percibir que hay un contacto con la policía y que aún hay obstáculos. ¿Y cuanto a los investigadores en el campo de la salud, en el cuál ustedes buscan hacer más activo el debate, cuáles son las dificultades?
El campo de la salud, como regla general, está más protegido de este "tabú", porque, en general, los científicos tienen la costumbre de seguir la evidencia empírica. Pero, del punto de vista de la aplicación de técnicas, estrategias y enfoques, existe falta la de inversión en proyectos. Hay conocimiento científico suficiente para nuevos planteamientos. Lo que no hay es dinero para implementar estos programas en la escala requerida. Por esto que el policía acaba por llevar todo el peso de la cuestión de las drogas. Otros profesionales que podrían ayudar, y quieren ayudar, no lo hacen por falta de inversión del sector público, que parece ser en el caso de tratamiento de drogas, el actor principal en este ámbito.
Quién tiene alguna pregunta o sugerencia, puede contactar por e-mail [email protected], acceder a la página web de la Comisión Brasileña sobre Drogas y Democracia (www.cbdd.org.br) o incluso la página en el Comunidad Segura (http://www.comunidadesegura.org/pt-br/politica-de-drogas).
[1]http://oglobo.globo.com/blogs/sobredrogas/









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