'Ahora, vamos a descriminalizar la marihuana'

Por Ethan Nadelmann*

Nadelmann_interior_0.jpgLas nuevas directrices del Departamento de Justicia de Estados Unidos para juzgar casos de uso medicinal de la marihuana representan un claro avance en la dirección correcta. Éstas son consistentes con los comentarios del entonces candidato Barack Obama en 2008, en relación al valor medicinal de la marihuana y con la declaración hecha al inicio del 2009 por el procurador general Eric Holder, quien afirmó que las autoridades policiales federales no podrían reprimir más a pacientes y proveedores de marihuana para uso médico, siempre que estuvieran operando legalmente bajo la legislación estatal.

Tanto la emisión de estas directrices como su lenguaje cuidadosamente elaborado, envía una señal de que los procuradores federales y de policía deben buscar mejores cosas para hacer que perseguir proveedores de marihuana para uso médico.

El diablo, obviamente, está en los detalles de cómo esas directrices actuarán en el juego legal, especialmente en California, pero mi pálpito es que estos lineamientos van a darles a las autoridades federales de California una pausa mayor en la decisión de proseguir con la represión a la marihuana de uso medicinal y los procesos que se desencadenan con ello. Se espera que también le indiquen a procuradores renegados a nivel local, como Bonnie Dumains del distrito de San Diego, que los agentes federales no estarán más en el juego para ayudarlos a minar las leyes estatales.

El impacto político más positivo de las nuevas directrices será más probablemente visto en aquellos estados, como Nuevo México y Rhode Island, donde la ley estatal permite que las autoridades de gobierno autoricen la existencia de proveedores de marihuana para uso médico y en muchos otros estados que están discutiendo acerca de una legislación sobre marihuana medicinal. Los legisladores estatales a lo largo del país muchas veces señalan la ley federal y  la intransigencia en cuanto a la marihuana medicinal como las razones principales por las cuales dudan en apoyar la legislación de la marihuana medicinal sobre la ley estatal. Estas directrices (de la administración Obama) envían una señal persuasiva de que las agencias federales respetarán las leyes estatales que permiten el uso medicinal de marihuana y no ejercerán o amenazarán más con usar la etiqueta del triunfo constitucional de la supremacía federal.

¿Por qué la administración Obama está moviéndose hacia la dirección correcta en este tema? Cumplir las promesas hechas como candidato tiene que ser un factor motivador. Pero el gobierno también está respondiendo a las crecientes preguntas de los medios de comunicación y de aquellos que apoyan la legislación en cuanto a por qué las autoridades federales continúan invadiendo dispensarios de marihuana medicinal. Y tampoco podría ignorar las investigaciones de opinión que muestran que más del 75 por ciento de los estadounidenses favorecen la legislación sobre marihuana medicinal.

De igual forma, no se puede ignorar el apoyo rápidamente creciente a la idea de terminar con la prohibición de la marihuana en general. Una nueva investigación de opinión pública de Gallup, publicada el 19 de octubre pasado, mostró que la proporción de estadounidenes que favorece la legalización de la marihuana es hoy de 44%, casi el doble de lo que era a mediados de los años ochenta. Entre Demócratas, el apoyo para legalizar la marihuana subió de 41 % en 2005 a 54% hoy. El zar antidrogas de Obama, Gil Kerlikowske piensa que está protegiendo al presidente al repetidamente insistir en que “la legalización de la marihuana no es parte de mi vocabulario ni del de la administración”, pero será cada vez más difícil para él mantener tal postura si el apoyo para legalizar la marihuana continúa en aumento.

No espero que Obama provea ningún tipo de liderazgo valiente en el asunto de la marihuana, principalmente porque los presidentes raramente proveen algún tipo de liderazgo en cuestiones calientes que implican conflicto cultural, comportamiento personal y moralidad. Tanto las nuevas directrices como el deseo postulado del zar antidrogas de evitar el tema de la marihuana al máximo posible, sugieren que la administración Obama prefiere dejar esa cuestión a ser definida a nivel estatal y local, con poco soporte o interferencia federal.

Ni el gobierno ni el Congreso están listos para un debate serio sobre la marihuana medicinal, mucho menos sobre el fin de la prohibición de la marihuana en el momento. Los únicos miembros del Congreso que estuvieron dispuestos a introducir una legislación descriminalizante de la marihuana son el representante demócrata Barney Frank (Massachussets) y el libertario republicano Ron Paul (Texas). Ambos saben que muchos de sus colegas concuerdan en principio, pero ningún republicano y apenas un puñado de demócratas están listos para decirlo públicamente.

Es sólo una cuestión de tiempo antes de que la marihuana sea tributada, controlada y reglamentada en Estados Unidos. La tragedia es que decenas de billones de dólares continuarán siendo desperdiciados y millones de personas continuarán presas y perjudicadas por las leyes de marihuana hasta que eso ocurra. Nos cabe a nosotros, como ciudadanos responsables que se preocupan por la libertad, la justicia y la compasión, garantizar que ese día llegue más temprano que tarde.

* Ethan Nadelmann es director ejecutivo de Drug Policy Alliance.

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