Reducción de daños al alcance de las comunidades

ENTREVISTA / Fabiana Lustosa Gaspar

Cartilha_reducao_danos_TOPO_0.jpgLos Agentes Comunitarios de Salud, que hacen parte de la Estrategia Salud de la Familia, contarán a partir de este mes con un nuevo aliado: se trata de la cartilla “Disminuir para Sumar”, que ofrece a los agentes consejos prácticos para abordar a los usuarios de alcohol y otras drogas a partir de los preceptos de la reducción de daños. La cartilla hace parte de un paquete de materiales preparado por la organización Viva Comunidade, que opera la Estrategia en varias comunidades de Río de Janeiro.

La Estrategia Salud de la Familia, ESF, tendrá nuevos aliados en Río de Janeiro a partir de este mes. Se trata de un dossier de materiales impresos basados en el principio de reducción de daños, que apoyarán las acciones de los equipos de la ESF en el trabajo con los usuarios de alcohol y otras drogas.

El paquete de materiales fue desarrollado por la organización Viva Comunidade, que tiene a su cargo la implementación de la ESF a través de 210 equipos que atienden aproximadamente a 800 mil personas en comunidades como Rocinha, Complexo do Alemão, Penha, Costa Barros e Ilha do Governador, entre otros.

El grupo de materiales está compuesto por un Protocolo Clínico, destinado a los equipos médicos; un fólder de orientación para los usuarios de drogas y sus familiares y una cartilla para los Agentes Comunitarios de Salud, ACS.

Este último producto, la Cartilla para los Agentes Comunitarios de Salud, es único en su género. De acuerdo con Fabiana Lustosa Gaspar, Coordinadora del área 3.3 de Viva Comunidade y quien ha estado al frente de la producción del material, la cartilla ofrece a los ACS información práctica para lidiar con los casos de uso o abuso de alcohol y otras drogas en sus comunidades.

“Uno de los primeros problemas identificados en el trabajo que realizamos en estas áreas, además del alto consumo de drogas, fue la dificultad que los integrantes de los equipos de salud tienen de trabajar con estos usuarios. La demanda está en el territorio pero los equipos no saben cómo intervenir”, explica Fabiana.

A partir de esa necesidad, el equipo de Viva Comunidad empezó a trabajar en la producción de este material, pero Fabiana aclara que “el trabajo no se restringe apenas a la distribución de los materiales sino que incluye la conformación de grupos de discusión y seguimiento a los Equipos para monitorear constantemente el proceso”.

El objetivo final es que a través de la práctica, los Equipos construyan un plan de acción local de atención a los usuarios de alcohol y otras drogas que pueda servir como modelo a otras regiones con problemáticas similares.

La Cartilla será lanzada mañana (25 de marzo) durante el encuentro de la Comisión Brasileña sobre Drogas y Democracia en la Fundación Osvaldo Cruz, en Río de Janeiro, como un gesto de apoyo a una de las premisas defendidas por la Comisión: que los usuarios de drogas en lugar de ser perseguidos por la ley sean atendidos por el sistema de salud del país.

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¿Qué definición del concepto ‘reducción de daños’ sustenta esta cartilla y los demás materiales?

Hacer reducción de daños implica intervenciones singulares que pueden involucrar el uso protegido, la disminución del uso de la droga, la sustitución por sustancias que causen menos daño o también la abstinencia.

La reducción de daños presupone que se pueda tratar a un usuario de drogas aunque la persona todavía esté usando drogas porque la reducción de daños respeta el derecho que el individuo tiene de elegir si quiere o no quiere parar de usar una droga. Se trata de una noción más amplia que la que tienen otros abordajes, como los de Alcohólicos Anónimos o como los abordajes que condicionan el tratamiento a la abstinencia total o que proponen la internación del paciente.

¿Qué conceptos va a difundir la cartilla entre los agentes comunitarios de salud?

La Cartilla da instrumentos teóricos sobre este trabajo y amplia esta perspectiva. Todavía está muy arraigada la idea de que la mejor forma de tratamiento al usuario de drogas es la internación, y que la cura es la abstención y eso no es verdad. La cartilla desmitifica esto y se enfoca en la forma como el agente comunitario de salud puede aproximarse al usuario de drogas.

En las comunidades esto es un tabú y la cartilla ofrece herramientas prácticas para romper ese tabú. Nadie sabe como acercarse a un usuario de crack, o de alcohol. Las familias se van llenando de pánico y lo que la Cartilla muestra es cómo empezar a trabajar con esas personas, con esas familias, como captar ese caso y establecer un vínculo de confianza a la vez que se trabaja cada caso con el equipo médico, pero sin poner la abstinencia como condición.

¿Cómo se inserta la Cartilla en la política de drogas del gobierno municipal, estadual y federal?

Hace muchos años que la reducción de daños hace parte de la política nacional de alcohol y otras drogas en Brasil. La alcaldía de Río de Janeiro está interesada en expandir esa lógica de reducción de daños y acciones de reducción de daños dentro de la estrategia de Salud de la Familia porque las personas que están diariamente en la comunidad y en contacto con esos usuarios de alcohol y otras drogas son los integrantes de los equipos del programa de salud de la familia. Entonces, la Cartilla ayuda a empoderar más esas personas para que puedan cumplir con los objetivos del Programa Salud de la Familia.

¿Cómo es la estructura del Programa Salud de la Familia y en qué consiste el trabajo de Viva Comunidade?

El Programa Salud de la Familia es una estrategia del Ministerio basada en la atención primaria en el territorio, pero con un diferencial: no se trata solo de curar la enfermedad sino de prevenirla y de promover la salud. Hay muchas actividades que van más allá de la atención clínica y los equipos de salud de la familia trabajan en un territorio definido.

¿Cómo están conformados los Equipos de la Estrategia Salud de la Familia?

La Estrategia de Salud de la Familia trabaja con la noción de territorio, esto quiere decir que cada equipo atiende un área adscrita. Esto hace posible que los profesionales puedan acompañar de manera rutinaria a sus familias registradas. Cada equipo atiende entre 3.500 y 4.000 habitantes de una comunidad determinada a la que está asignado. Los equipos están compuestos por un médico, una enfermera, un técnico de enfermería y seis agentes comunitarios que son moradores de la comunidad en la que trabajan, ese es un requisito. Cada agente comunitario acompaña a cerca de 160 familias.

¿Por qué es requisito que los agentes comunitarios de salud pertenezcan a la comunidad a la que atienden?

Al ser habitantes del área, los agentes comunitarios de salud conocen muy bien a la población y los recursos del territorio y pueden establecer más fácilmente un vínculo de confianza con las familias atendidas. De esta forma, el agente funciona como un vínculo entre la comunidad y la Unidad de Salud de la Familia.

¿Además de la atención en salud, los equipos de la ESF tienen otras tareas?

Sí, también se hacen trabajos en las escuelas, en la comunidad. Los agentes comunitarios visitan mensualmente a las familias en sus casas y llevan esa información de vuelta al equipo médico. La idea es poder poner en práctica lo que el Sistema Único de Salud pregona: prevención y promoción de la salud y no sólo de la salud física sino también salud mental y de la salud de la comunidad: poder identificar problemas sociales y discutir soluciones.

¿Cómo se va a distribuir la Cartilla y como van a ser instruidos los agentes comunitarios de salud? Ellos no tienen formación médica…

Cuando los ACS entran en el programa reciben un entrenamiento introductoria sobre el trabajo del equipo y también son sensibilizados hacia aspectos referentes a la salud. El trabajo de capacitación en el área de drogas seria un anexo a esta formación, dentro de la cual se ha contemplado la formación de grupos de discusión.

La formación de los equipos se realizará por etapas. Primero, serán escogidas 3 unidades (una de cada área en las que está dividida la ciudad para efectos administrativos). Funcionarán como proyectos piloto y después de evaluación del trabajo, la formación será expandida a otras unidades.

¿Cuál es la demanda en las comunidades hacia este tipo de servicio?

Hay consumo de drogas ilícitas pero también hay un gran consumo de alcohol en las comunidades. Depende de la zona: hay comunidades pacificadas en las que el uso de drogas queda más velado y hay otras controladas por narcotraficantes en donde se ve el uso de drogas en la calle. También hay otras comunidades donde los mismos traficantes no permiten el uso de drogas en la calle. En fin, hay todo tipo de situaciones particulares, pero hay una demanda grande de atención a usuarios de drogas, es importante analizar las especificidades de cada territorio.

¿Cómo va a hacerse este trabajo en áreas complejas, de riesgo de violencia por tráfico de drogas, los agentes tienen aprensión de entrar hablando de drogas en lugares así?

Sí, ellos manifiestan inquietud de trabajar en comunidades no pacificadas. En esas áreas es muy importante el trabajo de los articuladores locales; hacer una buena preparación en el territorio, hablar con los líderes comunitarios, explicar muy claramente a la comunidad en qué consiste el programa y qué es lo que vamos hacer. Vamos a dejar claro que nosotros hacemos un trabajo exclusivamente de salud, que nosotros no venimos a hacer un trabajo de combate al tráfico, no estamos en la lógica de lo lícito o ilícito, sino en la lógica de la salud de las personas.

¿Como es la cartilla y qué novedades tiene frente a otros productos similares o ella es única?

Hay cartillas de reducción de daños pero no conozco cartillas específicamente para gentes comunitarios de salud. Ésta es una cartilla muy práctica. Dice cómo abordar al usuario, da consejos de trabajo en el día a día;  explica cómo trabajo con la familia; cómo articular la labor con el equipo médico; qué estructuras del gobierno pueden apoyar; a dónde encaminar casos graves que sobrepasan la capacidad del equipo de salud de la familia, etcétera.

Muchas veces los problemas de adicción tienen que ser tratados por psicólogos, trabajadores sociales. ¿Los Equipos de la ESF cuentan con esos profesionales?

La idea es involucrar en las actividades de la Unidad de la ESF a las personas que tienen estos problemas y remitirlas a los CAPS (centros de atención psicosocial) que hacen parte del apoyo a los equipos, así como a los NASF (núcleos de apoyo a la salud de la familia), que están compuestos por profesionales con especialidades: ginecólogos, pediatras, psiquiatras, psicólogos, etcétera. Cada NASF atiene entre 8 y 12 equipos de salud de la familia. Así que ellos hacen una especie de supervisión y discuten los casos con los equipos. La idea es que los servicios más especializados apoyen a los equipos de salud de la familia, que ofrecen atención básica, y que las áreas de salud mental y salud de la familia se integren. Esta articulación apenas está siendo construida, pero ya está andando. 

Tradução: Ana Clara Telles

Más información:

Cartilla (Formato PDF, portugués)

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