'Basta de armas', la campaña argentina de desarme
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El año electoral demoró la aplicación del plan argentino de recolección y destrucción de armas. Pero finalmente el 15 de junio, el presidente Néstor Kirchner rodeado de las organizaciones que integran la Red Argentina para el Desarme anunció la inminencia del inicio del plan. “Basta de armas” le han bautizado las ONGs a la campaña previa al canje de armas por un estímulo en dinero.
Aprobada por el Congreso Nacional con la sola oposición de la derecha más conservadora y con el consiguiente apoyo de todo el arco político restante, la ley que posibilita la realización de un plan nacional de desarme permaneció diez meses latente en sus efectos concretos.
Durante 2006 el presidente Néstor Kirchner le hizo caso al reclamo de un núcleo de organizaciones no gubernamentales reunidas en la Red Argentina para el Desarme. Las reunió con todo su gabinete de ministros y algunas de las más descollantes figuras del gobierno y las luchas populares, como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y los jefes de las las fuerzas armadas. En ese escenario, en el emblemático Salón Blanco de la Casa de Gobierno, anunció el envío del proyecto reclamado desde 2001 por organizaciones sociales. La ley, finalmente, fue aprobada en diciembre.
En ese mismo acto, el Kirchner tomó una decisión trascendental: cambiar la jurisdicción ministerial del por entonces muy cuestionado Registro Nacional de Armas (Renar) desde Defensa hacia la cartera de Interior. Y lo intervino, creando un consejo consultivo que integran organizaciones especializadas en control de armas y grupos de tiradores.
Hoy, una encuesta difundida no bien empezó junio, revela que un millón de personas asegura tener armas en su poder bajo la excusa de que “se sienten más seguros frente al avance crónico de la delincuencia y la inseguridad”, según lo afirmado por la consultora Mora y Araujo.
La realidad da cuenta que hay muchas armas en muchas manos y sin control. Mientras la sociedad cree que la delincuencia es quien mata, la verdad es que –según estadísticas del Ministerio de Justicia- más de 70 por ciento de los crímenes con armas de fuego se producen entre personas que se conocen o que están unidas por algún parentesco.
En la ciudad de Buenos Aires la situación empeora desde el momento en que los ataques con armas de fuego son la principal causa de mortalidad, superando a los accidentes de tráfico en uno de los países con peores índices de esto último.
El anunciado plan se realizará en las sedes del Renar de 12 ciudades y se iniciará en la ciudad balnearia bonaerense de Necochea. En esa ciudad los padres del joven Alfredo Marcenac, asesinado en pleno Buenos Aires por un legítimo usuario de armas que disparó a mansalva contra los transeúntes, lanzaron el primer día de junio una campaña de capacitación de maestros en torno al peligro de la tenencia doméstica de armas.
Las organizaciones reclaman que el año electoral no empañe la propuesta y sugieren que los municipios (alcaldías) y los estados provinciales sumen sus fuerzas para que más gente tenga posibilidad de quitarse las armas de encima.
Debe tenerse en cuenta también que son los municipios de toda la argentina (más de 2 mil) quienes fogonean un plan más extendido territorialmente. Una reciente reunión de la Federación Argentina de Municipios realizada en Mendoza (única provincia que concretó un plan de recolección y destrucción de armas entre 2000 y 2001) analizó una posible participación masiva de las comunas en el plan nacional en ciernes.
El entusiasmo no cesa: en el Renar ya son 300 los alcaldes que han pedido participar y en sus depósitos ya hay unas 4 mil armas entregadas voluntariamente por la gente, a cambio de nada, en su sede de la capital argentina una vez que se difundió la aprobación de la ley.







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