Activistas denuncian "limpieza social" en El Salvador
02 de febrero de 2005 - En el país “hay exterminio de jóvenes pandilleros, la tendencia lo está indicando y el modus operandi es igual al de años pasados; en otra época fueron escuadrones de la muerte, hace unos años el grupo conocido como Sombra Negra, y en la actualidad no tiene nombre”, denuncia María Julia Hernández, de Tutela Legal, la agencia de asistencia del Arzobispado de San Salvador, en declaraciones al diario <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />La Opinión.
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La supuesta caza a los pandilleros y la denuncia de la Iglesia Católica han suscitado una gran preocupación en los organismos defensores de los derechos humanos del país.
El primero en alzar la voz fue el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, quien durante una misa la semana pasada denunció las acciones de “limpieza social” contra los presuntos jóvenes pandilleros.
Ahora levanta la voz María Julia Hernández, una experta en la defensa de los derechos humanos. “La policía no investiga estos hechos a la vez que el concepto de derechos humanos incluye un deber del Estado de investigar los crímenes. Si los crímenes no se investigan, se están fomentando. Sólo el hecho de no indagar por parte de la policía se está dando una luz verde para que se continúe en ese exterminio si es que es entre pandilleros”, observa la activista.
La defensora de los derechos humanos agrega que Tutela Legal está recogiendo datos y pruebas para analizar bien este fenómeno. “Se nota que hay una tendencia para eliminar a los cabecillas, por ejemplo, lo cual llama mucho la atención, aún más con la experiencia comprobada que se tiene de años anteriores, con las guerras sucias”.
Negativa oficial
Las autoridades niegan las acciones de exterminio. Los jefes policiales afirman reiteradamente que los crímenes, lesiones y homicidios se deben a las peleas existentes entre los miembros de las maras. Como solución, el gobierno ha puesto énfasis publicitario en el llamado Plan Super Mano Dura, el cual tiene una vertiente represiva de persecución a las maras y otra vertiente de rehabilitación y de prevención.
“La denuncia de la Iglesia Católica es bastante grave y deberían las autoridades de inmediato prestarle la máxima atención y dedicarle una investigación exhaustiva porque este tipo de grupos de exterminio son los que terminan desestabilizando el orden jurídico nacional”, sostiene Pedro Cruz, uno de los directores del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA).
Cruz asevera que “hace 15 ó 20 años eran los escuadrones de la muerte, luego surgió el grupo de exterminio conocido como ‘Sombra Negra’ así como otra banda de sicarios que pertenecían a la extinta Dirección de Investigaciones Criminales (DIC) y que llevaron a cabo diversos atentados”.
Sobre los antecedentes de estos fenómenos de “generación de odio”, especialmente de grupos conservadores que están o no dentro del Estado, Cruz recuerda una consigna vigente durante la guerra civil: “Haga patria, mate un cura’”. Ahora, dice, “son los medios de prensa actuales que criminalizan a los pandilleros”.
Por su parte, el procurador adjunto de Derechos Humanos, David Morales, explica que su institución aún no tiene datos concretos que evidencien la existencia de dichos grupos, pero no niega la posibilidad de ser verdad.
“Creemos que es altamente probable la existencia de estos grupos de exterminio porque, por lo general, siempre se recurre al padrón histórico, que se sustentan en la impunidad”, dice Morales.
“Las víctimas son jóvenes pertenecientes a sectores muy excluidos y presuntos delincuentes. Cabe la hipótesis de la limpieza social que es una muerte típica de escuadrones de la muerte en Latinoamérica. Recordemos que quedaron impunes estos escuadrones de la época del conflicto, y que después continuaron actuando”, dice el funcionario.
Tanto Cruz como Morales están de acuerdo que la actuación de estos escuadrones, exterminadores o sicarios, atentan gravemente contra el Estado y sus leyes, y que además no contribuyen a resolver el problema de las pandillas que proliferan como producto de la marginalidad.
Historia de violencia
El Salvador tiene un triste histórico de violencia que se remite a la guerra civil que azotó el país por 12 años (1980-1992). Durante este periodo, se llevaron a cabo las llamadas “guerras sucias”, protagonizadas por grupos de exterminio compuestos por policías y personal militar utilizados como instrumentos de represión gubernamental sistemática contra la oposición.
De acuerdo a una investigación encomendada por la ONU, las organizaciones armadas continuaron a operar después del fin de la guerra. Compuestas por agentes de la Policía o del Ejército, en actividad o reformados, y también ex combatientes de las guerrillas de izquierda, estas organizaciones operaban de forma descentralizada y con diversos objetivos. Algunas eran criminales, otras criminales con una vertiente política, en cuanto otras se encargaban de la “limpieza social”, atacando criminales, pandilleros y homosexuales.
Fuentes: La Opinión, La Prensa Gráfica, UN Human Rights System, Amnesty International
Para saber más: El Salvador: "Re-emergence of 'Social Cleansing' Death Squads" (PDF en inglés)






