Un paso histórico para los derechos de los niños

ENTREVISTA / Jacqueline Gallinetti

gallinetti_3.jpg“Es una ocasión histórica; el 25 de junio de 2008, la Asamblea Nacional del parlamento surafricano aprobó el proyecto de ley de justicia infantil, unánimemente apoyado por los diversos partidos políticos. Aunque este no es el paso final en la promulgación de la ley, señala el más alto nivel de aceptación parlamentaria de los principios, derechos y procedimientos contenidos en el proyecto de ley”.

 
Las palabras son de Jacqueline Gallinetti, de Chile Justice Alliance, una red de instituciones e individuos que han estado trabajando para el proyecto de ley de justicia infantil desde las primeras consulta en 1996. En esta entrevista, Gallinetti reflexiona sobre las fortalezas y falencias de la iniciativa.

 
¿Cómo ven ustedes este paso en el proceso de aprobación de la ley de justicia juvenil?

Significa, sobre todo, que Suráfrica finalmente ha establecido un sistema de justicia juvenil que potencialmente reducirá el crimen; que promueve la responsabilidad de los niños con la visión de romper el ciclo de la violencia; que trata a los niños de manera apropiada para sus edades sin dejar de responsabilizarlos por sus acciones; que balancea las necesidades del menor, de la víctima y de la sociedad y crea una sociedad más segura para todos.

¿Cómo afecta el proyecto de ley a los niños?

Provee un marco legislativo que incorpora los derechos procesales debidos con los derechos del niño a ser protegido y tratado de manera adecuada para su dad. El proyecto de ley garantiza que todos los niños sean abarcados; todos aparecerán ante una indagatoria preliminar para que sean tomadas ciertas decisiones, tales como si el niño será detenido mientras espera el juicio y que todos los niños puedan tener espacios de diversión, aunque los niños con cargos por ofensas más graves sólo accederán a entretenimiento en circunstancias especiales.

¿El proyecto elimina las sentencias para los niños?

Este aspecto es de gran preocupación. Aún permite sentencias mínimas para ser aplicadas a niños entre 16 y 17 años. Esto es a pesar de la garantía constitucional de que los niños sólo deben ser detenidos como última medida y por el menor tiempo posible. (Las sentencias mínimas son, por naturaleza, el primer recurso). 

¿Qué aspectos del proyecto generan más preocupación?

Mientras que el proyecto crea un sistema de penas que busca asegurar que esos niños a los que no les son aplicables las penas mínimas de todos modos sean encarcelados sólo como último recurso, el proyecto específicamente permite a las cortes imponer prisión de hasta 25 años a un menor, aún por ofensas menos graves si se prueba que existen razones lo suficientemente convincentes.

Esto, unido al hecho de que sentencias mínimas aún incluyen cadena perpetua, significa que niños de 14 años y mayores pueden ser sentenciados a 25 años, mientras jóvenes de 16 y 17 pueden ser condenados a cadena perpetua.

¿Cómo cubre el proyecto el tema de la diversión?

Pienso que formaliza la diversión. Aunque el proyecto prevé que todos los niños pueden acceder a la lúdica, el sistema de diversión es en sí extremadamente regulado. Este nivel de regulación le resta una de las mayores ventajas a la diversión, que es que ésta provee una manera informal de tratar los crímenes menos graves y simultáneamente, retirar presión del sistema de justicia criminal.

¿Cómo veía la ley surafricana a los niños antes de este proyecto?

Antes del proyecto de ley sobre los derechos de los niños, en un país sin corte judicial para menores, un niño de hasta siete años podía ser procesado en la corte sin una guía legislativa para la sentencia de menores. Históricamente, los niños en el sistema de justicia criminal habían sido manejados con los términos del Criminal Procedure Act 51 de 1977, que aplica a menores y adultos por igual. Hubo algunas provisiones específicas para niños, tales como el requerimiento de que los juicios a niños se realizaran a puerta cerrada y de que los niños (además de todas las otras posibilidades de sentencia) pudieran ser sentenciados a una escuela reformatoria, pero la ley no constituye un sistema de justicia criminal procedimental separado para niños.

Para saber más:

Sudáfrica: una revolución a camino

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